Opinión

Amnesia granadina

Julio Rodríguez Maldonado, integrante de la Plataforma Zona Norte, reflexiona a propósito del Corpus 2017 sobre el doble rasero de autoridades y ciudadanos del resto de la ciudad cuando llegan los días grandes en el Ferial de Almanjáyar.

Plataforma Ciudadana Zona Norte
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Plataforma de vecinas y vecinos que reivindica políticas contra la exclusión social en el distrito Norte de la ciudad de Granada. Pertenece a la Asociación Andaluza de Barrios Ignorados.

encendido del corpus en ferial almanjáyar

Desde hace más de un mes, cuando paso diariamente, por la calle Joaquina Eguaras, bordeando el ferial; lo que habitualmente es un desierto se anima por días, con un bulla que sólo cesará con el tronar del “Gordo” del castillo de fuegos artificiales, que a todos nos devolverá a nuestras casas y pueblos. La ciudad flotante se va desperezando: obreros trabajando a cierta altura, sin todas las garantías de seguridad, lonas en despliegue, ramilletes de bombillas floreciendo; esperando su eclosión en la noche del alumbrado, cuando la multitud exclame su “oh” de admiración y júbilo, entre la música de la ‘Reja’ y la ‘Granada’ de Lara. Y de pronto, a las doce en punto, la Zona Norte recuperará su esplendor y se verá deseada por todos los granadinos, aunque algunos protestones, “los de siempre” al decir de los viandantes, desplieguen alguna pancarta reivindicando “que sea delito dejar una familia sin recursos”.

-”¡Ah! ¿qué no es delito”?
– No señora, para que una cosa sea delito es menester que así coste en una ley…

A lo lejos, desde las zonas más altas, un resplandor de luz señalará el Norte de la ciudad y muchos se orientarán hacia allá, no temiendo aparcar sus coches en los descampados adyacentes o en alguna callejuela para ahorrarse unas monedas. Otros no dudarán en apretujarse en los numerosos autobuses, que, hasta deshoras, irán y vendrán desde el centro de la ciudad hasta Almanjáyar. Todos estaremos muy tranquilos, un fuerte dispositivo policial atenderá los incidentes que puedan presentarse.

De pronto, una centella de luz, que no viene de la feria, invade mis adentros y algo dentro de mí grita: ¡esto es una amnesia! En efecto amnesia de una Zona Norte a la que se ignora y demoniza con argumentos que de pronto parecen haber perdido su vigor.
Hace unos meses las instalaciones de Endesa no tenían capacidad para tirar de la red eléctrica debido a los numerosos enganches. Ahora un derroche de luz.

Los vecinos no cesan de reclamar mejores servicios de transportes y de taxis que se resisten a venir a estos barrios por temor… De pronto nadie teme la zona. También reclaman sus vecinos mayor presencia policial, que sólo por estos días, como bofetón en la cara de los vecinos, pasearán por los aledaños del ferial.

Todos quieren ir al recinto de Almanjáyar, no hay que ocultar donde se va, como las empleadas del hogar han de hacerlo para tener opción al puesto de trabajo. Ellas no puede vivir en Cartuja, La Paz o Almanjáyar. Solo viven “un poquito más allá”. Y en medio de este contrasentido a ojos vista, las autoridades inaugurando, paseando, sonriendo y festejando.

¡No! esta amnesia no es de recibo, requiere un decidido tratamiento. La Zona Norte también es Granada a diario. Los falsos o exagerados juicios y mitos que se emiten a lo largo del año no se puedan contradecir de una manera tan burda como Granada lo hace con estas celebraciones en Almanjáyar.

Engurruño el bigote y pienso ¿Qué nos está fallando?

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