Realejo

Inauguración calle Capataz Antonio Sánchez Osuna

Uno de los instantes de la inauguración de la calle. Foto: GiM

El Realejo es un barrio de sentimientos y de personas. Es difícil vivir aquí y pasar inadvertido, tan difícil como llegar y marcharse. El acto del domingo 26 de junio junto al Campo del Príncipe quedará como el recuerdo vecinal y cofrade a uno de los vecinos más conocidos y apreciados del barrio, Antonio Sánchez Osuna, Antoñín para mucha gente, maestro de capataces, fallecido en 2008.

La antigua calle Mondújar llevará a partir de ahora su nombre. Uno de los impulsores de la iniciativa, Antonio Valentín García Morón, fue el encargado de tomar la palabra y dar la bienvenida a autoridades (el futuro presidente de la Diputación de Granada, Sebastián Pérez, la concejal de Relaciones Institucionales, María Francés, la concejal de Presidencia, Protocolo y Fiestas Mayores, María Rocío Díaz, o el vicepresidente de la Asociación de Vecinos del Realejo, Francisco Cordones, entre otros), recordando que la idea nació de un pregón de marzo de 2010,  agradeciendo la celeridad del personal del Ayuntamiento y la organización de Paco Cordones. Según García Morón, la calle que llevara su nombre tenía que estar en su barrio, y el lugar idóneo era esta “coqueta” vía que une la arteria de calle Molinos con el pulmón del Campo del Príncipe, y que el mismo ‘Antoñín’ habría recorrido en vida miles de veces, para ir a desayunar, acompañado de su hijo, para ir a ver a familiares, etc. “Se sentiría identificado con esta calle”, confirmó.

Placa calle Capataz Antonio Sánchez Osuna

La nueva placa, que sustituye a la de la antigua calle Mondújar. Foto: GiM

Sebastián Pérez afirmó que Antonio Sánchez Osuna, hermano del Señor de los Favores y del Señor de la Humildad, “dejó un patrimonio, una semilla, que las hermandades de Granada están hoy recogiendo”. “Fue un hombre bueno en el más amplio sentido del término, y prueba de ello es la gran cantidad de gente que está aquí ahora mismo”, añadió, flanqueado por su viuda, Ángeles, y por uno de sus amigos, Pepe Barrales. Pérez recordó anécdotas relativas a ‘Antoñín’, que le llamaba ‘Ministro’, y que vivió la coronación de “su Misericordia”, uno de los momentos más importantes de su vida. Ambos, García Morón y Pérez, también aprovecharon para enviar ánimo a Carmen Nestares, presidenta de la Asociación de Vecinos, ausente por una grave enfermedad que la tiene alejada de sus funciones, por ser una de las que más ha trabajado para que se inaugurara esta calle. Por último, el hijo de Antonio Sánchez Osuna dedico unas breves palabras entrecortadas por al emoción a los asistentes.

Los vecinos y conocidos dirigieron a la nueva placa un alargado y sentido aplauso. Antonio Sánchez Osuna vuelve a su barrio para siempre, con sus sentimientos y sus personas.

El Corpus del barrio

El acto de inauguración de la placa se celebró al terminar la tercera procesión del Corpus del Realejo, una iniciativa barrial con un recorrido discreto pero sincero, y que está teniendo cada vez más acogida. Parte de esta celebración estribó en la colocación de un altar dedicado a Santa Clara, en conmemoración del octavo centenario de la fundación de las Franciscanas Clarisas. Este año, como los dos anteriores, estuvo colocado en la calle Molinos.

Corpus Santa Clara Realejo

Altar dedicado a Santa Clara, en la calle Molinos

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