Doce días para soñar

El próximo 14 de julio comenzarán las colonias de verano del colegio Santa María Micaela de la Chana, unas jornadas de convivencia que se celebran en la residencia Federico García Lorca de Motril y en las que los disfraces, el juego y la diversión se convierten en protagonistas.

Colonias de verano del colegio Santa María Micaela

Pasada edición de las colonias de verano del colegio Santa María Micaela

 

El próximo 14 de julio comenzarán las colonias de verano que organiza la AMPA del colegio Santa María Micaela de la Chana en la residencia escolar Federico García Lorca de Motril. Más de cien niños de entre 6 y 14 años podrán disfrutar de una experiencia única en la que la magia y el juego serán los principales protagonistas de cada jornada de convivencia.

Se trata de una actividad que lleva realizándose treinta años y en la que intervienen también padres, animadores, colaboradores y monitores que, en algunos casos, cuentan con casi veinte años de experiencia en esta labor. Pensados para los niños hasta el último detalle, el lema y principal objetivo de estos ‘campamentos’ es conseguir la sonrisa. Y no sólo en los pequeños, sino también en los adultos que, durante los doce días que dura el encuentro, regresan a la infancia a través del juego.

La organización de estas colonias, -cuyo plazo de inscripción estará abierto hasta el 26 de junio mientras queden plazas- requiere meses de trabajo y muchas reuniones pero, sobre todo, “la experiencia hace que las cosas resulten mucho más fáciles”, tal y como explica Antonio Valverde, miembro, al igual que Lucio Chico, del equipo directivo. A partir de febrero, comienzan a desarrollarse los primeros encuentros entre el equipo de organización para ir detallando cada una de las actividades que se desarrollarán en esos días.

Colonias de verano del colegio Santa María Micaela

Una de las casetas el día de la celebración de la feria

Para ello, se establecen las rutinas que se llevarán a cabo diariamente. Se fijan horarios para el despertar, el aseo, el desayuno, los talleres, el almuerzo, la siesta o sobremesa, la merienda y la cena, entre otras cuestiones. También se decide qué talleres se desarrollarán durante las colonias (este años habrá cuatro distintos por los que pasarán todos los niños) y se preparan los llamados ‘días temáticos’, unas jornadas especiales que en cada edición se inspiran en un tema concreto (Harry Potter, el Señor de los Anillos, dioses romanos, piratas, gladiadores…) y que conllevan la recreación del tema elegido a partir de disfraces y la decoración de la residencia.

Una vez que se tiene la lista definitiva de los niños que asistirán al ‘campamento’, se organizan por edades en grupos de 8-10 niños, aproximadamente, y a cada uno se le asignan dos monitores y un colaborador (en el caso de los pequeños) y un monitor y un colaborador (para los mayores).

A la llegada de los niños a la residencia y antes incluso de instalarse, se les explica, a través de una representación escénica, las normas de las colonias. Ellos deben hacer su cama, barrer sus habitaciones y lavar su ropa a diario. De la limpieza en profundidad y el mantenimiento del resto de las estancias (comedor, pasillos, baños…) se encargará un grupo de padres.

Todo está organizado de manera que cada cual conozca sus responsabilidades. Entre los adultos se crean grupos para el botiquín, la sala de material, la sala de disfraces (que ya cuenta con unos 200) o el equipo de limpieza. Los niños duermen en habitaciones para cuatro junto con un monitor, excepto los pequeños, que se instalan en salas con mayor capacidad y con más monitores.

Colonias de verano del colegio Santa María Micaela

Algunos de los padres y organizadores disfrazados

Cada día, un autocar los lleva hasta la playa, donde previamente un grupo de adultos se ha encargado de instalar toldos y sombrillas. Allí permanecen un par de horas y luego regresan a la residencia para almorzar y continuar con el plan del día. “Antes de salir todos tienen que echarse crema protectora”, explica Valverde, que afirma que “si algún niño se quema es el día en que los visitan sus padres, cuando pasan con ellos la mañana en la playa”.

Durante este tiempo, una de las noches se dedica al Castillo del Terror. Los niños salen a Motril junto con algunos monitores a tomar un helado y comprar el regalo del amigo invisible. Mientras tanto, los padres, animadores y monitores que se han quedado en la colonia decoran la residencia, se disfrazan y preparan sorpresas y sustos para una actividad que comenzará tras la cena y que tiene el éxito garantizado entre los jóvenes. También se celebra una feria, para la que se instala una caseta por cada grupo y se preparan juegos de tómbola, puestos de bocadillos y premios.

Cuando los niños se acuestan, el equipo de la organización se reúne para valorar cómo ha transcurrido el día y organizar la jornada siguiente. “Muchos padres aprovechan sus días de vacaciones para venir a las colonias, a pesar de que no se descansa demasiado”, explica Amalia Lara Carvajal, encargada del equipo de monitores. “Son unos días inolvidables en los que, además de ver felices a los niños, que también aprenden a socializarse, compartir y tener responsabilidades, nosotros nos lo pasamos en grande”, añade.

Una gymkhana por el pueblo, las veladas nocturnas, los juegos deportivos y de competición y la fiesta final completan un calendario de actividades en el que, pese a todo, hay tiempo para la improvisación.

(15-06-2011)

Comentarios en este artículo

  1. ¡¡¡Que recuerdos imborrables, conforme leia el articulo me trasladaba a La Rabita, La Mamola, mis niños, ya hombres y mujeres. ¡MI VIDA DURANTE TANTOS AÑOS! siempre llevaré en mi corazón y en mi recuerdo aquellos años de monitora y a todos y todas mis compañeros, a los padres, a los directores, a las veladas, a los disfraces….parece mentira han pasado 25 años de mi ultimo año, y leyendote Amalia, amiga, compañera, me has hecho pensar que fue ayer. OS QUIERO A TOD@S LOS QUE DURANTE AQUELLOS AÑOS COMPARTIMOS EXPERIENCIA, OS LLEVO Y SIEMPRE OS LLEVARE EN UN RINCONCITO DE MI CORAZON!!!!

    Mª Jose Mateo
  2. Quienes llevan largos años empeñados en esta labor de generosidad hacia los niños demuestran estar muy a la altura de las convicciones, por encima de los signos o etiquetas, consignas o corporativismos que empobrecen la libertad y el alma humana. Quienes llevan años dando el callo merecen el más sincero de nuestros reconocimientos a una labor que saca a la luz la auténtica y verdadera vocación de servicio a los demás. GRACIAS, super-equipo. No doy nombres para no dejar a nadie fuera.

    Wenceslao Gómez Ortega
  3. Gracias a todos, os quiero!! nunca os olvidare, he pasado tantas cosas bonitas con todos que ahora mismo querria darle un beso a todos los que me han echo reir, divertirme etc.. sobre todo amalia, es la mejor y los monitores: Alex, Sonia, Rone etc… os quiero nunca se me olvidara en la vida!!!!!!!
    de victoria una de las colonas.

    victoria

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