El verano de los terremotos en Granada

El “enjambre sísmico” que en los últimos días ha generado sobresaltos en Granada y su cinturón metropolitano nos ha hecho recuperar esta historia, publicada en GranadaiMedia en mayo de 2011, tras la catástrofe de Lorca. Muchos zaidineros recuerdan aún el agosto del 79, cuando los seísmos diarios mantenían en vilo al barrio.

terremotos en Granada portada ideal 1979

El 11 de mayo de 2011 en Lorca, Murcia, la tierra tembló con tal intensidad que el seísmo se sintió en toda la Región. 9 víctimas mortales y cuantiosos daños materiales provocaron una ola de solidaridad para ayudar a la población.

El terremoto de Lorca coincidió con la salida a la red de GranadaiMedia. En esos días, además de las informaciones que recogían las acciones que desde Granada se emprendieron para ayudar a Lorca, hurgamos en la memoria de los zaidineros y en los recortes de prensa de la época, para recordar el verano de los terremotos en Granada. El de 1979.

El enjambre sísmico que vive Granada en las últimas semanas, con temblores de baja intensidad pero muy perceptibles por la población, nos ha animado a recuperar esta historia.


En el verano de 1979 el miedo campaba a sus anchas en el Zaidín. Los seísmos diarios en Granada mantenían en vilo al barrio, una de las zonas donde más se notaron las sacudidas, según las publicaciones de aquel año y el testimonio de los propios afectados. Aunque la magnitud de lo sucedido ese estío “no es comparable en cuanto a daños” con la dramática catástrofe de Lorca, los oriundos se sienten “muy identificados” con los lorquinos porque recuerdan  “como si fuera ayer” lo que supone “convivir con el pánico”.

terremotos en Granada portada Ideal

Portada de Ideal sobre una de las sacudidas a gosto del 79.

Los temblores en Granada ese año comenzaron en primavera, concretamente en marzo, aunque se intensificaron en el mes de agosto, cuando muchos granadinos decidieron abandonar sus casas para acampar en las explanadas de la ciudad

El diario El País informa a principios de agosto del 79: “familias enteras se trasladaron a las plazas y descampados, con sus hamacas, mantas y colchones, elevando el volumen de sus transistores para seguir por la radio las posibles incidencias”.

Unión vecinal ante los terremotos en Granada

En el Zaidín, la mayoría se congregó en la plaza Fontiveros o en el solar que ahora ocupan las cocheras de la Rober. “Recuerdo con especial emoción la unión vecinal que se dio en aquel entonces. La gente hacía comidas colectivas y se ayudaba mucho”, narra Alfonso Salazar, que vivió estos acontecimientos siendo un niño.

Si la fraternidad se transformó en un lugar común para los afectados, también la “psicosis” se apoderó de su existencia.

“La zona de El Zaidín y Los Vergeles parecía una barriada en fiestas, sólo que, en vez de en el circo, la gente parecía salir de una de esas casetas de feria donde se ofrece a los posibles espectadores sesiones de pánico y terror a diez duros”, describía en una de sus crónicas el entonces corresponsal de El País, Eduardo Castro. El miedo hizo que no pocos llenasen los depósitos sus coches para salir de la ciudad, lo que supuso una gran aglomeración de autos en las gasolineras.

“Vivíamos con el temor a que la casa se nos cayera encima de un momento a otro”, rememora Antonio Ruiz, que vivió aquel verano en primera persona. Junto a otros muchos vecinos, pasaba las noches en los descampados del barrio, en el coche o incluso en la oficina, donde se sentía más seguro.

“En cuanto comenzaban las sacudidas, la gente salía de sus viviendas como le pillara en ese momento: en bragas o calzoncillos, en pijama, descalzos, no importaba, no eran momentos para remilgos”, agrega Eleuterio Ortega.

“Aunque no llegamos a sufrir grandes desperfectos, nuestras casas eran pequeñas y no muy estables. De ahí que durmiéramos al raso”, recuerda Amalia Sánchez.

“Una madrugada los movimientos y ruidos se hicieron tan intensos que me temí que se hubiera derrumbado el edificio contiguo por la poca fortaleza que parecía tener”, cuenta Antonio, cuyo presentimiento “no se hizo realidad, por suerte”.

La noche del 1 de agosto resultó especialmente dramática para los zaidineros. “Un fuerte grito colectivo de verdadero pánico, procedente de miles de gargantas asustadas, se dejó oír por encima de los bloques del populoso barrio granadino de El Zaidín, a las doce menos cuarto de la noche del martes al miércoles, coincidiendo con una de las más fuertes sacudidas sísmicas, informaba Castro.

La Iglesia intercedió ante la Virgen para librar a su pueblo de los terremotos

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Uno de los titulares de la época publicado en Ideal.

Ante tanto temblor de tierra, no pocos echaban la vista al cielo en busca de soluciones divinas y de responsables. Prueba de ello son las declaraciones de las que se hacen eco periódicos del momento: “Un individuo, en la plaza de Fontiveros llamó la atención de los informadores: «Lo que pasa es que todos los años el Ayuntamiento ofrecía una misa a la Virgen de las Angustias para proteger a la ciudad de los terremotos y, como este año el alcalde es de izquierdas, todavía no se ha hecho».

Más que una crítica aislada o anecdótica, las palabras de este creyente recogían, al parecer, una queja algo más generalizada. De hecho, la Iglesia tomó cartas en el asunto. “El arzobispo celebra la eucaristía en la Virgen de las Angustias para pedir que el señor libre a su pueblo de los terremotos”, anunciaba Ideal el 2 de agosto.

Tilas “antiterremóticas” en el bar San Juan

Mientras unos se refugiaban en la fe, otros se aferraban al buen humor para aliviar el malestar generalizado. El propietario del bar San Juan “solía salir con una bandeja llena de infusiones y vociferando: ¡Tilas antiterremóticas, tilas antiterremóticas!”, cuenta sin dejar de reírse su hijo, Miguel San Juan, que también sufrió, sin embargo, momentos escalofriantes: “estaba detrás de la barra cuando el suelo comenzó a moverse. Intenté salir de allí, pero a cada paso las sacudidas me devolvían al punto de origen. Era como nadar contra corriente. Recuerdo que mi padre me gritó que desistiera e intentara resguardarme en aquel lugar”.

El propietario del bar San Juan solía salir con una bandeja llena de infusiones y vociferando: “¡tilas antiterremóticas, tilas antiterremóticas!”

Aquel verano de terremotos no solo ha quedado en la memoria de zaidineros como Miguel. También hizo correr ríos de tinta en periódicos como Patria o Ideal, que le dedicó a diario sus portadas: ‘Preocupación por Granada tras los siete terremotos del domingo’ (31 de julio); ‘Anoche Granada tembló otra vez’ (1 de agosto); ‘Prosiguen las sacudidas sísmicas’ (4 de agosto); ‘Granada: ayer cuatro nuevos terremotos’ (10 de agosto); ‘Reunión del Gobierno civil para tratar el tema de los terremotos’ (11 de agosto)… son algunos de los titulares que aparecieron en el 79 en este medio.

En la calle cobraba fuerza la idea de que un gran seísmo asolaría la ciudad. La población llegó a dar tal crédito a este rumor que los técnicos del observatorio de la Cartuja tuvieron que lanzar un comunicado oficial en el que aseguraban que las predicciones de terremotos para una fecha determinada carecían de base científica.


(Este reportaje fue publicado originalmente el 19 de mayo de 2011)

Si te gusta el periodismo de datos, echa un vistazo al mapa elaborado por el DataLab de Ideal con los más de 500 terremotos que se han registrado en Granada desde 2017.

Comentarios en este artículo

  1. […] ha calado hondo entre los zaidineros, que no olvidan lo que supone convivir con el miedo a los seísmos. Para ayudar a la localidad murciana, el barrio prepara un concierto solidario en favor de los […]

    Concierto solidario por Lorca | GranadaiMedia
  2. […] hecho, en el gremio pocos olvidan donde se encontraba este zaidinero cuando se produjo uno de los terremotos de los años 70. “Había ido a la redacción del Patria para hacer una prueba por la tarde. Al incluir el […]

    El linotipista del Zaidín | GranadaiMedia
  3. Viví aquello con 4 añitos y recuerdo las acampadas en lo que es ahora el palacio de deportes.

    Raúl
  4. Recuerdo ese terremoto de la noche del 1 de agosto de 1979, yo tenía 5 años y veníamos de la playa. vivía en el Zaidín, y recuerdo perfectamente el temblor tan grande que sacudió el edificio de diez plantas, en la avenida de Cádiz. Nos fuimos con los vecinos a los Rebites, al monte alto, pero mucha gente durmió en el descampado donde hoy están los institutos Alhambra y Mariana Pineda, tirados en colchones. lo recuerdo muy bien,. Mucho miedo.

    Jose
  5. Yo tenia 5 años y parece que lo estoy viviendo. Hubo mucho miedo, mis vecinos por las escaleras y con los colchones a la urbanizacion los cisnes que todo eso era descampado. Nosotros viviamos en la avd. Barcelona en un sexto piso. Ver a mis hermanas y mi madre nos fuimos a la calle. Desde un bar llamo mi nadre a mis abuelos y nos fuimos con ellos. Ese 1 de agosto no se me olvidara nunca.

    Raquel

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