Encierro contra el embargo de Rosa y Emilio

Más de una decena de personas convocadas por Stop Desahucios se encierran en la sucursal del Santander de Gran Vía hasta conseguir el compromiso expreso del director de reunirse con este matrimonio del Zaidín, sobre el que pesa una amenaza de desalojo, para tratar de alcanzar un acuerdo.

Protesta en la sucursal de Santander

Imagen de archivo de una protesta en esta misma sucursal del Santander para impedir el desahucio de Rosa y Emilio.

Más de una decena de personas convocadas por Granada Stop Desahucios del 15M han protagonizado un encierro en la sucursal del Santander de Gran Vía para detener la amenaza de embargo que mantiene en vilo desde hace meses a Rosa Ruiz y Emilio Linares, un matrimonio del Zaidín que vive “una pesadilla” desde que el banco subastó su hogar.

La protesta, concluida tras cuatro horas, se ha saldado con el compromiso del director de la entidad de contactar con su homólogo en Santander Consumer Finance, la filial del banco con la que la pareja firmó su hipoteca, para tratar de alcanzar un acuerdo el próximo lunes, a primera hora de la mañana.

“Esperemos que cumpla su palabra, si no volveremos tantas veces como haga falta para evitar que esta pareja –con dos hijos y una persona mayor a su cargo- se quede en la calle”, subrayó Paco Ortega, miembro de Stop Desahucios.

Hasta en dos ocasiones –la primera el 30 de enero y la segunda el 16 febrero- el grupo ha tratado de concertar una reunión con el director de la sucursal, que rechazaba encuentro “amparándose en que Consumer Finance es independiente del banco”, recordó Ortega.

Concentración de Granada Stop Desahucios frente al Santander.

Una de las concentraciones de Granada Stop Desahucios frente al Santander.

El problema es que esta filial del grupo Santander desmanteló su oficina en Granada, dejando como “única seña un número de teléfono de Madrid”, concretó el 15M. “Cada vez que hemos tratado de mediar con algún responsable, al otro lado de la línea nos atiende un trabajador que no puede, según nos contesta, hacer nada. Así mantienen el embargo sin dar la cara”, lamentó Stop Desahucios que, ante la imposibilidad de negociar decidió organizar un encierro pacífico e indefinido.

Unas 15 personas se concentraron a las doce de la mañana en el interior de la sucursal con esta intención, mientras alrededor de un centenar de indignados exigían en la puerta “una solución para Rosa y Emilio” al grito de “casa sin gente, gente sin casa”, entre otros vítores.

La presión social ha hecho posible, una vez más, un acercamiento inicial. A eso de las cuatro de la tarde –tras horas reclamando la presencia del director- éste aparecía y se comprometía a contactar con Santander Consumer para tratar de negociar el pago de un alquiler social –como exige Stop Desahucios- para el matrimonio, con el que ha concertado un encuentro el lunes, a las nueve de la mañana.

Rosa y Emilio, en el interior de su casa.

Rosa y Emilio, en el salón de su casa, ahora subastada por el banco.

“Conseguir esta cita nos devuelve una mijita de esperanza y luz”, declaraba Rosa, emocionada tras recibir la llamada de Emilio comunicándole la buena nueva. Había estado trabajando “en un sin vivir” toda la mañana, con lo que no se ha enterado del desenlace de la protesta hasta finalizar su jornada, “la más larga” de su vida.

Desde que el banco le embargó su casa –que ha sido subastada por la mitad de su precio- la familia convive con el miedo, reconoció Rosa. “Cada vez que llaman a la puerta pienso que vienen con la orden de desalojo”, se entristeció.

La pareja -que tiene dos hijos de 14 y 16 años y al padre de Rosa, de 70, a su cargo- sufrió un fuerte revés económico hace cerca de un año, cuando Emilio perdió su empleo en la hostelería. Para colmo de males, Rosa, que alternaba su trabajo en el comedor de colegio con la limpieza por horas en varias casas, se rompió el tobillo tras una caída. Desde entonces, su estado de salud le impide compatibilizar estos empleos.

Su sueldo no alcanza para pagar los 912 euros que, desde 2007, abonaban mensualmente de hipoteca. Por eso decidieron ingresar lo que podían desde abril del año pasado y comunicar su situación al banco, que procedió finalmente al embargo y subasta del inmueble.

Desde entonces el Grupo Granada Stop Desahucios ha protagonizado varias protestas para exigir al Santander un alquiler social que impida que la familia –así como Orlando, otro vecino del barrio- pierdan su hogar. Tras el encierro de hoy han conseguido, “por fin, abrir las puertas a la esperanza”.

(20/04/2012)

 

 

Comentarios en este artículo

  1. la espernza se pierde cuando despues de venir una persona de madrid y nos dice que santamder consumer a vendido un paquete deviviendas incluida la nuestra a una empresa extranjera, parece de chiste pero es verdad.Y ahora si es verdad que no nos vamos a rendir y seguiremos luchando ahora mas que nunca
    gracias a granadaimedia por su apoyo y muchas felecidades os queremos.rosario y emilio

    rosario ruiz casares

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