Opinión

Las cuentas de Francisco Ledesma

Las cuentas del concejal Francisco Ledesma siempre son polémicas, sean las de Twitter o las del Ayuntamiento con Transportes Rober, por no hablar de la deuda municipal o sus salidas de tono para responder a los críticos.

Jose A. Cano
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Periodista nacido en Sevilla y residente en Granada, que pasó por ello de esaborío a malafollá. Aficionado a los tebeos, a la Historia y a contar lo que pueda. En twitter @jose_cano85.

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¿Qué cuentas le salen peor a Francisco Ledesma? ¿Las de Twitter que bloquea, las de la deuda municipal o las de los pagos a Transportes Rober, empresa a la que acusa de querer “quitar dinero a los granadinos”?

Conociendo la habilidad para desviar la atención del actual concejal de Economía y Hacienda, uno se pregunta si no tuiteó lo que tuiteó ayer para desviar la atención sobre un asunto gravísimo: en pleno municipal, acusó de “quitar dinero” a los ciudadanos a la empresa concesionaria de los autobuses municipales. No es ninguna tontería, cuando pocos días antes el mismo Francisco Ledesma comparecía en rueda de prensa para, como es su costumbre, acusar de mentir a la oposición y luego darle la razón, al explicar por qué el equipo de gobierno del que forma parte había aprobado 5,3 millones de euros más en gastos en el servicio del que esa misma empresa, Transportes Rober, es licenciataria.

A Cuenca, Puentedura y Olalla el edil Ledesma nunca le había puesto una crítica tan en bandeja: ¿tiene sentido que un gobierno municipal mantenga la concesión a una empresa que cree que quiere “quitar” el dinero a sus ciudadanos? ¿El PP ya no se fía de Transportes Rober? ¿Apenas medio año después de una remodelación del mapa de autobuses en la que se han invertido 15 millones de euros -más la renuncia a explotar las marquesinas como fuente de financiación- y que se prevé que le cueste una auténtica sangría de votos en las inminentes municipales? ¿Qué clase de planificación lleva a cabo este Ayuntamiento?

Pero Ledesma es experto en no responder a lo que se le pregunta o, directamente, en enfadarse cuando la pregunta le resulta incómoda. Los números que presenta, año tras año, informe tras informe, rueda de prensa tras rueda de prensa, intentan convertirse en un confuso galimatías del cual la única interpretación posible a extraer sea la suya: que un Ayuntamiento intervenido por Hacienda desde que en 2012 se apuntase al primer plan de pago a proveedores y cuya deuda roza los límites legales va estupendamente. Que apuntarse a un nuevo rescate es un éxito. Que pagar 5,3 millones de euros más de lo previsto por un servicio es ahorrar. Que hinchar las previsiones de ingresos con multas que es imposible alcanzar sin forzar el reglamento es ser un buen gestor.

Porque no hablamos de defender la gestión del concejal Ledesma o el equipo de Gobierno al que pertenece, algo perfectamente legítimo en el juego político. Hablamos de algo tan sensible como la deuda municipal en plena crisis económica y un concejal de Economía que es capaz de hablar de unos presupuestos “más sociales” mientras se reducen -y encima luego no se ejecutan- las partidas destinadas a dichos servicios o insiste, machaconamente, aunque los datos que él mismo aporta lo desmientan, en que está bajando los impuestos.

Este tipo de jugadas, más propias de un trilero de la calle que de un responsable público, ya serían suficientemente graves de por sí, pero además vienen aderezadas con una retórica maleducada e infantil, que no sólo falta el respeto a los concejales de la oposición o la prensa, a los que habitualmente se dirige, sino a la institución a la que supuestamente se siente orgulloso de representar y a los ciudadanos cuyos intereses presuntamente guarda.

Al concejal Ledesma se le han escuchado en pleno municipal ataques a los concejales de la oposición basados en detalles de su vida privada, adornados de una retórica que bien podría considerarse machista, si no misógina, y homófoba. En rueda de prensa se le ha visto desvelar los detalles del sueldo de un trabajador del Ayuntamiento por pertenecer este a una asociación crítica con la gestión municipal. Y, dicen las malas lenguas, también se le ha escuchado, más de una vez y más de dos, pedir represalias contra periodistas que no lo han tratado todo lo bien que él consideraba que debían hacerlo.

Sin embargo, es muy posible que el edil de Economía esté encantado con que se hable de su mala educación mientras ello mantenga oculto lo peor de todo: el desastroso estado de las cuentas municipales, que hipotecarán a quienquiera que gobierne a partir de junio. Que probablemente sea el partido del mismo Ledesma, con él, quién sabe, repitiendo cargo. Pero los números serán los números, y por mucho que se hagan malabares con ellos, no mentirán. Ni se los puede hacer desaparecer bloqueándolos en Twitter.

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