Jornaleros del ring

El Club M&S Boxeo es el único gimnasio en Granada dedicado a este deporte que practican hombres y mujeres. Es allí donde entrenan púgiles con una trayectoria prometedora pero también es para otros una válvula de escape.

 Club M&S Boxeo, Granada

El Club M&S Boxeo, el único gimnasio dedicado a la práctica del boxeo. Foto: Jesús Ochando

El único gimnasio de Granada dedicado en exclusiva al boxeo es el que dirige Francisco Martos, campeón de España amateur en 1991 y entrenador hoy de un grupo de jóvenes, alguno de ellos con una carrera prometedora. Dos de los púgiles que se preparan en el Club M&S Boxeo, Nordin AbderramánEl Justiciero’ y Abdessamad NachchadAbde’, se proclamaron recientemente campeón del mundo Hispano y subcampeón de España en categoría amateur del peso wélter, respectivamente.

Son los frutos de años de sacrificio y duro aprendizaje; de golpes, fintas y combinaciones en el cuadrilátero, de horas de entrenamiento en un modesto local situado en el callejón del Ángel, de cuyas paredes cuelgan posters, carteles y noticias relacionadas con las gestas de púgiles locales y de otros nombres propios del mundo del boxeo.

“En España el boxeo no mueve dinero, todo lo contrario: en la categoría amateur cuesta dinero y en profesional no se mueven grandes cantidades”

No es obligatorio competir. Al gimnasio acuden a diario hombres –y también mujeres- sin mayor aspiración que la de “ponerse en forma o descargar la tensión de la semana”, asegura Francisco Martín quien decidió abrir su local, en sus inicios en la calle Nazaríes, en 2008 cuando aún permanecía activo como boxeador y ya ejercía de entrenador ayudando a otros compañeros. “Soy un boxeador metido a entrenador”, precisa.

En el Club M&S Boxeo, además de los ocho púgiles que se baten el cobre allá donde surja la oportunidad, coinciden por unas horas estudiantes, trabajadores de distintos gremios y jóvenes en paro que ven en el boxeo una válvula de escape.

No llega a ser una forma de vida pero eso no quita para que algunos se lo tomen en serio. “En países como España el boxeo no mueve dinero, todo lo contrario: en la categoría amateur cuesta dinero y en profesional no se mueven grandes cantidades. Un chaval por un combate de cuatro asaltos que tiene que entrenar 7 u 8 horas diarias cobra 600 euros, a lo que hay que restar los porcentajes que nos quedamos el entrenador y el manager. Si son seis asaltos se paga 1200 euros. Eso, con suerte, si tiene una pelea al mes y a veces ni eso”.

Cuando se habla de boxeo resulta complicado no caer en los estereotipos y otros prejuicios que desvirtúan la imagen de este deporte para muchos violento y anclado en tiempos pretéritos. “En España al boxeo se le ha identificado durante muchos años con el franquismo, al igual que los toros y el Real Madrid”, admite Martos, quien forjó su carrera sin apenas ayudas porque en Granada “no existía nada, era un desierto”.

Luego están los amaños y la crudeza del boxeo que tan bien retrató el cine negro. Los que conocen el boxeo actual, como es el caso del preparador de M&S, aseguran que poco o nada queda del mundo sórdido protagonizado por mafiosos que explotaban a humildes boxeadores hasta convertirlos en juguetes rotos, de aquel mundo marginal de tipos duros y sonados que, tras tocar la gloria, ahogaban en alcohol su fracaso. El cine negro y el boxeo casaban muy bien en otra época pero hoy la realidad es otra, según explica el exboxeador.

“En al actualidad el boxeo está más humanizado que en los años ‘60 y ‘70, existen más controles médicos; antes era un deporte de hombres duros, sobre todo en profesional. En categoría amateur todo es mucho más light”. Lo novedoso ahora es el boxeo de cuello alto, recién aterrizado en España, donde altos ejecutivos se zurran de lo lindo por el simple capricho de descargar adrenalina, todo muy reglamentado.

Lo novedoso ahora es el boxeo de cuello alto, recién aterrizado en España, donde altos ejecutivos se zurran de lo lindo para descargar adrenalina

En amateur, con una sorprendente trayectoria, sobresale Abdessamad NachchadAbde’, de 20 años de edad, un chico alegre estudiante de Bachillerato cuyo sueño es “llegar a lo más alto: el campeonato del mundo”. En su palmarés ya cuenta con 18 victorias de un total de 22 peleas, de las cuales tres fueron derrotas y un nulo. Consciente de la dificultad de ver cumplido su sueño, estudia para trabajar el día de mañana en un puesto relacionado con la administración de empresa.

Al igual que su entrenador no comparte la imagen negativa que arrastra el boxeo porque, según ha descubierto en estos años, tiene el valor de reprimir precisamente los instintos violentos que se le atribuyen. “Ha sido descubrir el boxeo y las artes marciales y he evitado todo problema en la calle”.

El caso de Iván Heredia, un peso medio de 23 años de Cenes de la Vega, resulta también llamativo. Iván ganó por descalificación en el tercer asalto a su contrincante en la velada celebrada en Málaga el pasado 12 de diciembre, a la que también acudieron los púgiles Bryan Valbuena y Freddy Manuel. Su caso es singular porque tiene una minusvalía del 33% y el boxeo le ha permitido sobrellevar una enfermedad genética (espondilitis anquilosante) que le afecta a las articulaciones y que le obliga a someterse a un tratamiento intravenoso cada dos meses. “Antes estaba amargado, me dolían las articulaciones incluso cuando respiraba profundo, pero desde que vengo aquí me encuentro bien físicamente. Lástima no haber practicado antes el boxeo”.

Iván Heredia, con minusvalía del 33%: “Antes estaba amargado, me dolían las articulaciones cuando respiraba, pero desde que vengo aquí me encuentro bien”

Al gimnasio también acuden mujeres. Tijana Limic, con 35 años, de origen serbio y licenciada en Hispánicas, acaba de obtener la licencia para pelear en categoría amateur. Asiste cuatro o cinco veces a la semana y se machaca dos horas al día. Encuentra el boxeo un deporte “desafiante” que le permite “tener una buena condición física y aprender técnica”. De momento se mide con otros compañeros del club pero “sin hacer guantes a muerte”. “Hay mucho prejuicio [por el hecho de ser mujer] pero no solo en boxeo”, opina Tijana, atraída por un deporte que “cada vez practican más chicas”.

El deporte lo compatibiliza con su trabajo en una empresa internacional de Recursos Humanos y la investigación de la tesis sobre la dramaturga anarquista Halma Angélico (pseudónimo de Mª Francisca Clar Margerit 1888-1952).

El gimnasio también es una buena terapia para “descargar la tensión acumulada durante la semana”, opina José María García Córdoba, empresario de los baños árabes Hamman Al Andalus, quien nunca antes había tenido contacto con el mundo del boxeo, ni siquiera como aficionado a los combates que se retransmiten en contadas cadenas de televisión. También frecuenta el gimnasio el periodista y escritor Guillermo Ortega, colaborador durante un año en GranadaiMedia con su blog ‘Horas Contadas’, quien ha tenido a bien contar su experiencia en un artículo que ilustra muy bien lo que es la camaradería y el “noble arte” del boxeo.

Muy posiblemente el Club M&S Boxeo se traslade, con la entrada de nuevo año, a un local mucho más amplio en el barrio de la Chana. Esa es al menos la intención de su promotor Francisco Martos, quien, pese a las dificultades, no renuncia a seguir entrenando a los que él llama “jornaleros del ring”.

Comentarios en este artículo

  1. Un trabajo sencillamente magnífico. Mi más sincera felicitación para dos grandes profesionales: Álvaro Calleja y Jesús Ochando. Y larga vida a M&S Boxeo.

    Guillermo Ortega
  2. El artículo es genial.

    Joserra

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