La historia que no escriben los vencedores

José Espinosa, integrante de la plataforma de Santa Adela y vecino durante años de esta barriada del Zaidín, ha publicado su quinta novela, dedicada a un dramático capítulo de la Guerra Civil: ‘La desbandá’.

José Espinosa Villa, La Desbandada'

José Espinosa Villa, autor de ‘La Desbandada’.

Atemorizadas por el avance de las tropas franquistas y las noticias de saqueos, violaciones y ejecuciones arbitrarias que se extendían a su paso, miles de personas refugiadas en Málaga –principalmente ancianos, mujeres y niños- se echaron a la carretera en febrero del 37 con la esperanza de alcanzar a pie Almería, aún libre del Golpe de Estado. Durante su éxodo, la población fue masacrada por la aviación alemana e italiana y varios buques. A los bombardeos y disparos por mar y aire se sumaron el hambre y la fuerte crecida del río Guadalfeo. Se desconoce el número de personas que perdieron la vida en el camino, pero para eludir el olor de los cadáveres, los que quedaban se veían obligados a “tapar nariz y boca con pañuelos regados por sus propios orines”, relata José Espinosa Villa en su última novela, ‘La Desbandada’, inspirada en este terrible capítulo de Guerra Civil, del que toma el título.

¿Por qué olvidar a los miles de desaparecidos? ¿Por qué olvidar que estos matarifes asesinaban impunemente?

El autor e integrante de la plataforma de Santa Adela, barriada zaidinera en la que ha vivido algunos años, pensó en ahondar en este triste episodio después de leer una noticia sobre el horror que sufrió la población indefensa cuando trataba de huir. “Investigando descubrí que uno de mis tíos, que además fue capitán de la marina, sobrevivió al dramático trayecto cuando apenas tenía 17 años”, explica.

Con el tiempo recopiló “historias reales de personas que también sufrieron esta experiencia”. Así nació ‘La desbandada’ (Círculo Rojo), obra protagonizada por su familiar y narrada en primera persona desde los distintos campos de concentración granadinos en los que estuvo prisionero. A través de su relato, Espinosa denuncia la infamia y barbarie de las que es capaz el ser humano.

José Espinosa

El escritor dedica dos de sus obras a su barrio natal, el Albaicín.

“En ambos bandos hubo víctimas durante la guerra, pero la diferencia es brutal. Los republicanos –o sospechosos de serlo- y sus familiares siguieron enfrentándose a represalias, persecuciones y ejecuciones tras el triunfo del Golpe de Estado. Aún hoy día muchos de sus cadáveres siguen apilados en fosas comunes. Los caídos nacionales, en cambio, tienen lápidas donde los lloren”, resalta, sin olvidar que en España, a diferencia de otras democracias, no solo no se han juzgado los crímenes contra la Humanidad que se cometieron durante la dictadura franquista, sino que aún se alzan altares a los verdugos, mientras miles de víctimas riegan las cunetas del país.

“No se trata de venganza, sino de justicia”, resalta Espinosa, consciente de la necesidad de que este pasaje de la historia “no se olvide” para que sus atrocidades no se repitan. “¿Por qué olvidar que en las tapias del cementerio fusilaron a 4.000 personas? ¿Por qué olvidar a los miles de desaparecidos? ¿Por qué olvidar que estos matarifes asesinaban impunemente y sin compasión?”, se pregunta este enamorado de la Historia no escrita por los vencedores, que hasta su jubilación compatibilizaba su trabajo como sanitario con el de profesor en el Conservatorio.

En ambos bandos hubo víctimas durante la guerra, pero la diferencia es brutal

En sus largas noches en el hospital escribió algunos de los capítulos de sus cuatro primeras obras: ‘Paseando por el Albaicín’, en la que describe los rincones y leyendas del barrio donde nació y los combina con poesía; ‘Albaicín, historia, leyendas y poesía’, una continuación de la anterior; ‘Yo entregué mi reino’, sobre el amor que surgió entre Isabel de Solís y Boabdil; y ‘La historia de una morisca en la guerra de la Alpujarra’, dedicada a otro terrible capítulo histórico, la expulsión de los moriscos de Granada. “Estuvo entre las más vendidas hace dos años en la Feria del libro”, indica Espinosa, que se considera “más poeta que novelista”.

Las características que mejor lo definen, sin embargo, son su “sed de saber” –además de solfeo, estudió Bellas Artes y se especializó en Historia romano árabe– y su pasión por la pintura, la música y los versos, ya que creció “rodeado de artistas”, comenta. Su padre, sin ir más lejos, es un conocido imaginero de Granada, además de uno de los afectados por la paralización del plan de Santa Adela. Su rechazo a la “injusticia” que sufre la barriada -su hogar durante años- le ha llevado a sumarse a esta lucha ciudadana, cuyo futuro espera ‘escribir’ junto a sus muchos vecinos.

(05/11/2013)

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    La historia que no escriben los vencedores

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