Las últimas floristas de Bib Rambla

Pepi y Magdalena son las últimas floristas de Bib-Rambla tras la jubilación de Pepe, el vecino que echó el cierre en Navidad. El resto de quioscos permanecen cerrados y podrán acoger en futuro todo tipo de negocios. Antes agotaban las rosas por San Valentín y el año pasado, les sobraron.

Floristeras Bib Rambla

Las hermanas en su quiosco de Bib-Rambla.

Pepi y Magdalena Pérez Iañez llevan en Bib-Rambla “desde antes de nacer”. Son la tercera generación de su familia que regenta la Floristería Ana, la última de una plaza a la que no hace tanto tiempo era prácticamente lugar de peregrinación para cualquier vecino de Granada y provincia que quisiese comprar un ramo. Refugiadas de la lluvia bajo el toldo y del frío en su mesa camilla, rememoran siete décadas de mujeres dedicadas a vender flores.

Antes si alguien quería flores venía a Bib-Rambla, hasta de los pueblos, pero ahora hay floristerías en todas partes, y el que tiene una en su calle, ¿para qué va a venir?”, explica Magdalena. “También influye la crisis”, añade Pepi, “el que antes compraba media docena de rosas por los Enamorados ahora compra media, y el que compraba media compra una”.

Floristería Ana –la madre y anterior florista– se convirtió en la última de la plaza el pasado 24 de diciembre, víspera de Navidad, cuando Pepe, el vecino del quiosco de al lado, echó el cierre y se jubiló. Los otros tres que siguen en pie están vacíos y es dudoso que vuelvan a albergar floristerías, el Ayuntamiento ya ha cambiado la ordenanza que los regula –es el propietario, y los vendedores le pagan un alquiler– y está previsto que en el futuro puedan albergar cualquier tipo de negocio.

La plaza también ha cambiado, pasando de una zona comercial y con la mayoría de los pisos habitados a “una plaza turística. Siempre han pasado turistas, porque era una zona de paso y bonita para verla, pero ahora todos los restaurantes y los bares son para ellos. Y el turista como mucho compra una flor o semillas, no se va a llevar un ramo a la habitación que ni va a disfrutar ni nada”.

Floristerías Bib-Rambla

Los antiguos quioscos de las floristerías podrán albergar otro tipo de negocios.

“Antes tenía más vida. Había mucho comercio. Todo lo que ahora son restaurantes y bares, antes eran tiendas, era comercio”, insiste Magdalena. “Entonces había muchísima vida. Ahora está más muerta”, lamenta, tirando de una memoria histórica de varias décadas, ayudando a su madre o como florista ella misma. “Era distinto”, completa Pepi, como siempre, “pasaban hasta coches alrededor de la Plaza”.

Desde tiempos de Gallego Burín

Las floristas de Granada estaban antes en las Pasiegas, pero en 1944, siendo Gallego Burín alcalde, las mudó a Bib-Rambla”, explica Pepi. Una de las diez originales fue su abuela. Los quioscos estaban todos a la espalda del Palacio Arzobispal, y la configuración ha cambiado en los casi 70 años de vida de los negocios. Los dos últimos, el de las hermanas y su vecino jubilado, están enfrente y son los terceros.

En vida de su madre, la floristería estuvo abriendo a las ocho de la mañana. “Ahora ya no, porque no merece la pena. Entonces es que en los pueblos no había floristerías, y si había un entierro, venían a Bib-Rambla a comprar la corona. Con ver que a esa hora aparecía por una esquinilla un grupo de hombres solos, ya sabías a qué venían”.

Los días grandes siguen siendo los mismos: Enamorados, Todos los Santos y Día de la Madre. “Pero bueno, Pepi”, una hermana corrige a la otra, “que Enamorados hemos tuvimos el año pasado, que antes nos faltaban rosas y esta última vez nos han sobrado”. “Antes eran ramos y el año pasado fue todo por unidades”, aclara Pepi.

La familia regenta una floristería en Bib-Rambla desde 1944.

“Una señora me decía hace poco que qué pena que Pepe se haya ido, con lo bonita que estaba Bib-Rambla cuando estábamos todos”, comenta Magdalena, “Que qué bonito era venir y mirar los puestos, que se tiraba las horas mirando las flores. Pues por eso, señora, estamos cerrando. Si le gusta la tradición de las flores en Bib-Rambla, no es sólo mirar, hay que comprar”.

(11-02-2013)

Comentarios en este artículo

  1. […] se estrena con una historia muy apropiada por San Valentín, la de Pepi y Magdalena, las últimas floristas de Bib-Rambla. Cuentan ellas que antes se quedaban sin rosas el Día de los Enamorados pero que el año pasado […]

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