El Planta más transgresor

Los artistas que frecuentaron la sala Planta Baja en sus comienzos recogen en un libro la historia de sus primeros diez años. Juan Planta, uno de sus dueños, cuenta que fue “una babel maravillosa”

Presentación del libro del Planta Baja. Foto: Manuel Yeste

Sin el Planta Baja quizás Granada seguiría siendo lo que es pero inaugurar esta sala un 23 de abril de 1983 significó abrir un sitio para la pluralidad en una época en la que lo plural necesitaba existir como fuese. Un libro publicado por la editorial granadina Ciengramos recuerda ahora sus diez primeros años. En plena transición, el Planta era un “oasis entre tanta represión”.

Tres valientes, Juan Planta, Miguel Benlloch y Marino Martín, idearon en aquellos tiempos su propia revolución: “Sería muy pretencioso compararse con el 15M actual pero sí teníamos ese espíritu de cambio, de ganas de hacer, de expresarnos y revelarnos contra lo establecido, con todo lo que llegaba como el Sida, la libertad de cuerpos y sexualidad, la libertad de expresión”.

Era muchísimo más que un local donde escuchar buena música. Allí tocaron Los Planetas, justo cuando la banda estrenaba nombre. Los TNT, con Jesús Arias, los 091, Magic… Era “como una plaza abierta que se ofrecía gratuita a todo aquel grupo que quería darse a conocer, pero toda esa inercia no surgía porque sí”. Detrás estaba el concurso de maquetas Munster Tourin y sus conciertos… “Era una red social tan potente en aquel tiempo como el Facebook ahora”.

Aquel primer Planta en Obispo Hurtado, como recuerda Juan Planta, fue “una plataforma libre” donde cada creativo, hiciera lo que hiciese, era “tratado con respeto, y tenía la oportunidad de expresarse, mucho antes de que las instituciones entraran”. El Planta fue para ellos esa plaza de reunión e intercambio de ideas.

Juan Planta charla con amigos antes de la presentación del libro. Foto: Manuel Yeste

Juan Planta charla con amigos antes de la presentación del libro. Fotos: Manuel Yeste

Y entre los protagonistas, gente como los propios Juan, Miguel y Marino, a quienes se unieron José Luis Chacón, Carmen F. Sigler, Mercedes Belbel Bullejos, José María Rueda, Julio Pascual González, Carmen Guerrero Villalba, Ani Zinc, Pablo Pérez-Mínguez, Mariló García Cotarelo, Antonio Rguez Vázquez, Rubén Garrido, José Antonio García, Inma Rodríguez Alonso, Julio Juste, Pablo Sycet, Fernando Carnicero, Carmen Carnicero, Jesús Arias, Antonio Arias, Ángel Arias, Piero Calvi, Francesc Permanyer, Valeriano López, Eric Jiménez, Juan Jesús Garcia, May Oliver, J de los Planetas, Javi PPM, Gracia Gámez, Paco Chica, Ángel Lozano, Pepe Mármol, Manu Ferrón, Mario Martín Pareja, Sergio Bastida y Nani Castañeda. “Todas y todos éramos Planta”, dice Juan.

“Estábamos en el momento adecuado, con una trayectoria coherente de izquierdas. Miguel y yo éramos muy transgresores para aquellos tiempos. Marino era más centrado y quizás puso un poco de cordura en aquella babel maravillosa”.

El Planta era referente de muchas cosas. De la lucha feminista, de los homosexuales, del racismo…, además de los grupos de música, teatro y tantos otros artistas. A juicio de Juan, “antes de Planta había muchas ganas de libertad, atravesar la puerta del local suponía quitarte muchos perjuicios y miedos. Allí sabías que eras respetada y respetado”.

Y en la fiesta presentación del libro del pasado sábado en el Planta Baja actual -en Horno de Abad-, Juan contaba que en los principios de la sala una persona se le acercó y le llamó la atención porque había dos mujeres besándose: “Yo le contesté que también había dos hombres, y un hombre y una mujer, y si no le interesaba lo que allí se veía había una puerta de dos metros diez y veinte locales en la ciudad… Ese era el espíritu”.

Intentaron etiquetarlo con “todos los colores políticos de izquierdas y de tendencias sexuales”, pero el Planta era imposible de clasificar ya que la única etiqueta posible era la del “respeto y la libertad”; esto tenía un precio, “cierres, apoyos de los sectores más progresistas, la transición había llegado para quedarse, y la lucha del Planta era paralela a la de la calle”.

Y si ahora la política pone trabas a sitios como La Percha y otros muchos dedicados a la música, en aquellos años era aún peor. “Cuando el Ayuntamiento era de izquierdas, la manga era más ancha, con los de derechas ni te cuento las trabas… La libertad de expresión era algo que teníamos que torear cada día”.

En la década que se cuenta en el libro, “te señalaban por la calle por tener un pendiente en forma de cruz, o vestir de siniestro o punk; los espacios que dábamos conciertos empezamos a vivir con las leyes que regulaban la insonorización de los locales, que empezaron prácticamente a finales de los 80’s”. Y el concepto de local musical comenzó justo en los orígenes del Planta: “El pato lo pagábamos y lo pagamos siempre los más débiles”, se queja Juan.

Para uno de los principales promotores de la Granada musical que conocemos hoy, ahora “estamos pasando por una etapa de cambio importante, todo está manipulado por las redes, acceder para hacer música ahora es más fácil”. La capacidad de trabajo tiene sus frutos. “Anoche hablaba con J (Planetas) y con Manu Ferrón (Grupo Expertos Solynieve) y decíamos que ahora como antes la fórmula es el trabajo y también la imaginación”.

Comentarios en este artículo

  1. Yo iba todos los días con m hermana cristina con Carlos masanet los tres d Algeciras y Carlos gay.y recuerdo a davinia .sergio y toda la basca gay.y ligaba allí muchísimo yo vestia ropa new wave.a tope lo recordare toda l vida

    pamen megias
  2. Gracias a granadamedia.com y a Manuela,gracias a todas y a todos los que formasteis Planta Baja, a ciengramos.com por embarcarse en este proyecto sin subvenciones oficiales y manteniendo el espíritu punk del planta….la cultura de la calle.

    Juan Planta

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