Los malogrados Cármenes del Triunfo

¿Qué hacer con toda una urbanización de viviendas, casi acabadas, que han sido estrenadas por ocupas? Los vecinos de San Ildefonso, en el Albaicín, reclaman que se sellen los accesos a los 31 pisos de los Cármenes del Triunfo para evitar que entren mendigos.

Carmen-Triunfo

Uno de los patios interiores donde se pueden ver los marcos de las ventanas arrancados.

Ni los muertos reposan eternamente ni el descanso dura por mucho tiempo entre los vivos. Sobre los restos de una necrópolis árabe se levantó hace siete años una urbanización de 31 viviendas entre las calles Baja de San Ildefondo y Alpargateros, en el Barrichuelo, que sirve ahora de eventual alojamiento a una decena de indigentes. Campan por la manzana  a sus anchas mientras sus propietarios, los que un día se hipotecaron para adquirir la vivienda, desconocen el día que recibirán las llaves.

La crisis se llevó por delante a la promotora Leonardo Davinci y a la constructora Rodess S.L. que no pudieron hacer frente a sus compromisos el día que el BBVA les cortó el grifo, dejando colgados  a trabajadores, proveedores y a los compradores de los pisos.

A los Cármenes del Triunfo, que es así como se llama la urbanización que permitió recuperar una zona degradada de cuevas e infraviviendas, les faltó muy poco para abrir sus puertas. Las viviendas que dan a Baja de San Ildefonso se llegaron a acabar e incluso estuvieron a punto de tramitar un fin de obra parcial para obtener la licencia de primera ocupación. Sólo quedó por hacer alguna parcela individual y parte de la urbanización de las casas que dan a Alpargateros.

La falta de financiación obligó a sellar las entradas hace unos tres años, que fue cuando se paralizó la obra, pero ninguna barrera resulta inexpugnable para los que no tienen donde caerse muertos. Los indigentes estrenaron las viviendas a falta de los servicios básicos y, una vez abierta la brecha, el edificio empezó a sangrar por una herida abierta en canal.

La versión de los vecinos

Cuenta Manolo, un vecino de Baja de San Ildefonso, que presenció cómo algunos de los albañiles, a los que presumiblemente se les adeudaba salarios, desvalijaron la zona de la urbanización acabada llevándose materiales de las viviendas. “He visto aparcar sus vehículos en uno de las esquinas de la calle y arramblar con el material. Los que hoy la ocupan no tienen nada que ver”.

Juana, vecina de Alpargateros, ha sido testigo en cambio de cómo los rateros arrancaban las rejas metálicas de puertas y ventanas, el cableado y cualquier otro elemento de valor canjeable por dinero. Propios y extraños se han unido al festín.

El sábado los vecinos se llevaron un susto cuando vieron salir llamas de una de las viviendas ya acabadas.  Participaron en la labores de extinción con calderos hasta la llegada de los bomberos. Ahí no acabó la cosa. Un indigente golpeó a otro en el rostro tras acusarle de originar el incendio mientras los bomberos se afanaban en apagar el fuego.

“He visto a los albañiles cómo se llevaban el material porque no se les pagaba”

Andrés Rodríguez, presidente de la Asociación de Vecinos de San Ildefonso, confiesa que le duele la boca de tantas veces que ha denunciado la situación. “Llevo una lucha terrible, no hay derecho a que ninguno de los partidos políticos nos haga caso. He pedido en múltiples ocasiones que se tapien las entradas, no cuesta nada. Es una vergüenza”.

El lugar se ha convertido en un foco de infección. Muchas de las habitaciones se han convertido en retretes improvisados; los patios interiores, algunos de ellos inundados por las últimas lluvias, se han convertido en basureros, otras habitaciones de las viviendas de Alpargateros acumulan decenas de bolsas de basuras. “El olor no hay quien lo aguante”, asevera Juana, quien dice temer por su integridad y la de su familia ante la presencia de “delincuentes”.

Un proyecto “complicadísimo”

José Miguel Castillo fue uno de los arquitectos encargado de elaborar un proyecto, al que ha dedicado muchos años y, según dice, demasiadas energías. ¿Qué le pasa por la cabeza al responsable de proyectar una urbanización que embarranca en medio de la tempestad de la crisis? “Me da una pena tremenda porque son 18 años dándole vueltas a distintos proyectos, una frustración muy grande porque estábamos convencidos de que el resultado era bueno y habíamos conseguido recuperar una zona muy marginal”.

A Castillo le consta que tanto la promotora como la constructora se han arruinado. Está convencido de la “buena voluntad” de todas las partes, pero la crisis, al igual que en otras muchas obras, se ha llevado por delante a sus protagonistas dejando “colgadas” las casas.

“No se le puede impedir al constructor que haga menos casas de las que se le permite”

El arquitecto aclara que el proyecto de los Cármenes del Triunfo resultó “complicadísimo” sacarlo adelante por las “imposiciones” de la Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía. La obra se inició en 2004. Las viviendas se fueron levantando por parcelas pero antes hubo que cimentar de arriba abajo el solar, lo que disparó los costes. Cada vivienda disponía de su plaza de garaje y trastero, y en el interior de la urbanización, encajonada entre las dos calles, se incluía una alberca, una fuente, palmeras, una zona ajardinada… Se trató que los materiales respetaran la fisionomía de las viviendas del Albaicín, según explica el arquitecto.

Recuerda que hubo algún recelo de los vecinos ante el temor a que quedarán encajonados y perdieran vistas, pero “se demostró que el proyecto era correcto”. “Lo que no se le puede impedir al constructor es que haga menos casas de las que le permite la normativa”, añade el arquitecto, quien asegura que la disciplina urbanística “se ha cumplido escrupulosamente”.

El martes presentó una instancia en Urbanismo para que se proceda a sellar de nuevo los accesos e impedir que se siga deteriorando la urbanización. Lo que resulta una incógnita es saber cuánto tiempo transcurrirá para ver ocupadas las casas por sus propietarios, que los cármenes superen el sabor amargo de la derrota y vuelvan a ser del Triunfo. Con seguridad, la propiedad de la mayor parte de ellas habrá pasado al banco, en este caso al BBVA, y muy posiblemente acaben engrosando la lista de activos tóxicos del futuro banco malo.

(24-10-2012)

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