Opinión

¿Para qué sirve celebrar una tradición?

En los últimos años el recrudecimiento de la controversia en torno al Día de la Toma hace necesario preguntarse para qué sirve, si tiene algún beneficio o aporta algo positivo a la sociedad granadina.

Luis Arronte
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Periodista de origen madrileño y carrera granadina. Experto en contenidos culturales, músico y amante del Realejo, donde vive desde hace 6 años. Responsable de formación en redes sociales de Giro Comunicación y de los contenidos del Realejo para GranadaiMedia. También en .

 

Quisiera ser correcto, ni didáctico ni moralista, ni osado ni irrespetuoso con la celebración del Día de la Toma de Granada. Sabiendo bien como sé cuál es mi postura y el lado en el que me puedo querer encontrar a mí mismo -por favor, véanse todos los verbos empleados-, no quiero caer en el topicazo del topicazo, esto es, en que es una cita rancia o vetusta, un empeño recalcitrante y sin sentido, como muchos dicen. Al menos lo voy a intentar.

Lo que quisiera es dejar que mi opinión personal se enfriara un poco, que es lo que todo opinador debería hacer antes de opinar, para plantear serias dudas que tengo sobre una celebración que todos los años, todos, quiebra a Granada en dos facciones enfrentadas y, lo que es más preocupante, aparentemente irreconciliables.

Una vez han cesado los gritos y la histeria -menudo espectáculo- en la Plaza del Carmen, me ha bastado con un paseo por las redes sociales, por los comentarios que en Facebook, Twitter o Youtube hemos visto en nuestras propios perfiles, para que esas dudas se me convirtieran en razonables. Dudas que, a mi entender, se resumen en una: ¿El Día de la Toma sirve para algo?

Ya he visto a varios usuarios particulares, cada uno queriendo dar su clase magistral de Historia de Granada con lenguaje SMS apresurado y precipitado. No es esa la respuesta que busco, sé a qué capítulo histórico hace referencia. Un capítulo que, por cierto, al arzobispo le pareció que terminó de forma muy “humana”. “Homo homini lupus”, señor arzobispo. Y sí, ya sé que lo que para unos es un ensalzamiento de lo español para otros es una ofensa contra la multiculturalidad en que vivimos. En serio, es el mismo debate todos los años, no es esa la cuestión que no termino de hallar.

Permítanme entonces que insista en lo que antes preguntaba. Si hay gente que se siente ofendida, ¿para qué sirve?

En Granada existen otras tradiciones arraigadas que tienen sus frutos. Está la Tarasca, está la olla de San Antón, la noche de San Juan en la Costa, la Fiesta de la Primavera, las Cruces de Mayo, la Semana Santa o la Ofrenda Floral a la Virgen de las Angustias, unas con más y otras con menos carga religiosa, que yo soy más del laicismo pero no es lo que aquí me preocupa. Todas esas fiestas atraen algo de turismo, dinamizan la ciudad y, con partidarios y detractores, podríamos llegar a decir que tienen su lado positivo.

Pero en ninguna de ellas verán a dos grupos de personas divididos gritándose de todo de un lado a otro de la plaza por encima del ritual, con insultos, dejando siempre los mismos titulares en la prensa -¿cuántas veces se ha descrito esta celebración como “controvertida” en los papeles?-. El único impacto que deja el día 2 de enero para Granada es una imagen pública pésima para el turismo, no sé si alguien se atrevería a discutirlo. Más que atraer, espanta. Imagínense al turista que ha venido a pasar la Nochevieja junto a la Alhambra, que al intentar despedirse de la ciudad de Lorca se encuentra con una banda musical militar rodeada de gente chillando y enseñando los dientes.

Por ir concretando un poco más: Si hay gente que se siente ofendida, si no deja dinero, no atrae al turismo ni da buena imagen, ¿para qué sirve el Día de la Toma?

Hay quien se atreve a decir que es una festividad que refuerza el sentimiento de unidad de España como patria, en unos momentos de independentismo voraz, rememorando cómo los Reyes Católicos culminaron su Reconquista y dieron forma al Estado español moderno. Partiendo de la posible veracidad de ese supuesto, y dejando a un lado los cinismos de gritar a la contra “Gibraltar español” cuando Inglaterra celebra la conmemoración de la victoria de Trafalgar intentando no ofender a nadie, ¿cómo se justifica ese refuerzo del sentimiento de unidad? ¿Cómo puede reforzar el sentimiento de unidad una fiesta que divide a la sociedad con una falla insalvable, de la forma más cruda y bravucona? ¿En qué ayuda a solidificar España una fiesta que quiebra a Granada en dos? ¿No estaremos confundiendo el pegamento con el aguarrás?

Ya es la última vez que formulo la pregunta, lo juro. Si hay gente que se siente ofendida, no deja dinero, no atrae al turismo ni da buena imagen, y más que unirnos nos divide, ¿para qué sirve el Día de la Toma?

Cada cual podrá responder a esa pregunta como prefiera, pero me temo que la conclusión más plausible es que se trata -a fecha de 2 de enero de 2015, que lo que significaba hace 30, 40 u 80 años es otro debate– de una fiesta con una utilidad política. Una ocasión al año -se me ocurren otras, pero me voy a callar- en la que la derecha impone su criterio sobre la izquierda. De ahí que la oposición municipal (principalmente PSOE e IU) hagan honor a su nombre y se opongan a su celebración, faltando incluso a la convocatoria y renunciando a tremolar el pendón militar. De ahí que el Gobierno, formado por un PP que cada vez necesita más cortinas de humo para sostener su gestión, se empeñe en disfrutarla (“dientes, dientes, que es lo que les jode”, parecen pensar ignorando la provocación que supone). Cada uno toma posiciones y se reafirma frente a su electorado. Hubo tiempos pasados en los que concejales socialistas participaron e incluso impulsaron el Día de la Toma, pero los tiempos cambian y hoy se ase el estandarte desde la política, no desde la tradición.

Claro que queda una opción que no he contemplado, la de responder que las tradiciones tienen su justificación en que son tradiciones, y no se pueden cuestionar ni se puede preguntar en voz alta si sirven para algo. Pero es un argumento poco nutritivo, ¿no?

Comentarios en este artículo

  1. Buen artículo Luis! Una opinión desde la sensatez. Espero que esa pregunta se pueda plantear a los granadinos en unos meses, y así podamos saber la auténtica opinión de los granadinos, y no el grito rabioso de ultras de izquierda y derecha. De momento no es más que un ejemplo de la actitud antidemocratica del Ayuntamiento actual y su forma de imponer la “cultura” que conocen, que es poca.

    Antonio Casas
  2. Muy bueno y lo comparto.
    En almeria tambien celebran el dia de la toma y no pasa nada.
    En mi opinion hay una gran falta del cultura y falta de querer conocer la historia del reino de granada.

    ramon
  3. HISPANIA Y AL-ANDALUS (Iliberis-Garnata)
    Iliberis se llamaba el Oppidum íbero situado en el actual Albayzín y tenían sus dioses. Florentia Iliberritanum se llamó cuando fue sometida por los romanos. Los romanos tenían sus dioses, pero respetaban también a los dioses íberos. Con Roma llegó el cristianismo y los dioses antiguos desaparecieron y Florentia se hizo cristiana. Eleberia se llamo con la invasión visigoda y también eran cristianos. Elvira se llamó cuando fue sometida por el ejército de los omeyas y su religión no era cristiana.
    El poder puede cambiar de manos, como ocurrió con los romanos o los visigodos, pero cambiar las creencias resulta más difícil, como se puede comprobar en un milenio de luchas interminables.
    Es fácil imaginar la antigua Iliberritanum, con sus hermosas villas y con la Vega cultivada. Con sus acequias y sus calzadas. Así como las tierras alpujarreñas o sus valles, con pequeñas aldeas con iglesias. Pero su futuro se truncó, una nueva religión y una cultura diferente apareció en el horizonte.
    Para la población cristiana de Eleberia la vida se ponía difícil. Los nuevos gobernantes les daban dos opciones, o convertirse (muladíes) o seguir con su cultura y su religión a cambio de gravoso impuestos (Mozárabes).
    Ni para uno, ni para los otros la vida fue nada fácil, en el fondo ambos se sentía hispanos y no comulgaban con el poder existente. Los mozárabes lo tuvieron peor, agobiados por los impuestos y con sus iglesias arruinadas. Ambos se unieron muchas veces para luchar contra el poder de los emires, como en la guerra de la Alpujarra, cuando el Califa vino hasta Juviles para derrotarlos, perdonando la vida a los muladíes y decapitando a los mozárabes.
    Otros ejércitos vinieron después a imponer el orden político y religioso, como los Almorávides o los Almohades, que propiciaron que los mozárabes desaparecieran de la antigua Eleberia. Muchos murieron en las batallas, otros huyeron a los reinos hispanos y otros fueron deportados al norte de África y sus iglesias derruidas.
    Cuando de Arjona vino Alhamar para fundar el Reino Nazarí de Garnata, (con el beneplácito de los Reinos hispanos de Castilla y Aragón), los mozárabes era un recuerdo, así como la población judía. De la antigua Eleberia sólo quedaban los muladíes. El cristianismo había desaparecido de esta tierra, que siglos antes era totalmente cristiana.
    El 2 de enero de 1492, la historia cambia de actores, pero la cronología es parecida, lo que viene a traer a colación que la famosa convivencia religiosa, si la hubo, fue tolerancia. Pero una y otra es historia y quizás, todos debemos de aprender de esa historia para saber donde estamos, de donde venimos y cual es nuestra realidad y dejarse de falsas demagogias.
    El 2 de enero se conmemora un hecho histórico y no va contra nadie, es una fecha, como lo fue en su día el 711, y ni los unos son héroes ni los otros son villanos o viceversa.
    Hoy en día, quizás por primera vez en la historia, las leyes y la Constitución de 1978 garantizan el respeto y la libertad religiosa.

    Narciso Crespo
  4. Pues Luis, con todos mis respetos, tu opinión parte de varias premisas falsas.

    La primera de ellas y la más importante, es que NO HAY DOS BANDOS ni la ciudad se QUIEBRA EN DOS. Hay una panda de analfabetos, descerebrados y maleducados de extrema izquierda que se arrogan el derecho de decirles a los granadinos lo que tienen o no tienen que celebrar, en base a su posicionamiento político, al desconocimiento profundo de la historia y al poco respeto a Granada y sus tradiciones. Y cuando digo panda es que son “cuatro y el del tambor”, la mayoría venidos de fuera.

    Y por otro lado existe una réplica por parte de ciertos partidos políticos de extrema derecha que no se han enterado de que la Toma es una fiesta de carácter cultural e histórico, muy importante en la historia de España por el significado que supuso la Toma de Granada, pero donde sobra la política. La diferencia con los anteriores es que, al menos, no intentan reventar el acto y que acuden movidos por la aparición de los “tolerantes y multiculturales”.

    Ahí se acaba la DIVISIÓN DE LA CIUDAD, porque el resto de los granadinos que asisten al acto no están pendientes ni de unos ni de otros, aunque sí bastante hartos de que los iluminados de la multiculturalidad se dedique a gritar, insultar, hacer ruidos y alterar el normal discurrir del acto.

    Decir “como la Toma no da dinero y no atrae al turismo…” me parece una soberana estupidez. Primero porque el patrimonio cultural que se puede observar durante la celebración de la Toma no es baladí. Y segundo, porque la ceremonia en sí misma es bastante atractiva. Quizás el autor no repara en que los miles de granadinos y visitantes que acuden a la Toma no lo hacen para ver a una panda de niñatos encapuchados, sino para observar la ceremonia, los trajes, estandartes y el tremolar del Pedón, que no es militar, sino de la Corona de Castilla, además de escuchar la música. Y que además, éstos mismos dejan unos pingües beneficios económicos en la hostelería del centro de Granada tras la finalización de la misma.

    La mala imagen no la da “la celebración de la Toma” (rescatada precisamente en los años 80 por un alcalde socialista, Antonio Jara), sino los que van a REVENTARLA porque los pobrecitos entienden que eso es “fascismo, racismo y xenofobia”. Por tanto la solución es bastante sencilla para que no se produzca “una mala imagen en la celebración de la Toma”: no se permita a los que molestan e insultan a los granadinos sus gritos y sus insultos.

    La historia no se puede cambiar. Y si estamos aquí y ahora escribiendo sobre esto es, precisamente, por la Toma de Granada. Porque sin la Toma de Granada no habría ni Olla de San Antón, ni Tarasca, ni Corpus Christi, ni Día de la Cruz, ni Semana Santa ni Ofrenda Floral a la Virgen de las Angustias, festividades todas ellas que quizás a los mismos que van a reventar la Toma les parezcan “poco progresistas y laicas” y decidan quitarlas también de enmedio en un futuro próximo.

    Y por descontado, Granada no tendría el gran aporte cultural y de turismo que supone la macro-borrachera de la “fiesta de la primavera” sin la Toma. Qué como diría el poeta, “manda cojones” comparar una borrachera masiva en un descampado con la celebración de la Toma.

    Emilio
  5. Emilio, con todos mis respetos también, tengo que decir que en mi opinión la división social sí que está clara. Y no me refiero a los gritos en la Plaza del Carmen, sino a los comentarios que puedes leer en las redes sociales, en los medios digitales y tradicionales, o incluso escuchar en los bares y terrazas. Hay mucha gente a favor y mucha gente en contra, y es un debate bastante crispado en muchas ocasiones, no el 2 de enero, sino todo el año. Esto es así, y yo no miraría para otro lado, salvo que alguien sólo quisiera juntarse con la gente que piensa igual que uno.

    Considero que hay dos aspectos que parecen seguir prevaleciendo y que no son los que a mí me importaban más a la hora de opinar. Su valor histórico o patrimonial, la ‘conmemoratividad’ del acto por inventar un palabro, que no pongo en duda porque es otro debate, y su impacto económico, que es un aspecto que siempre, siempre, siempre, sale a relucir cuando se analiza cualquier actividad o iniciativa sea popular o no. Las hemerotecas están llenas de notas de prensa sobre los millones que una festividad deja en su destino o sobre la inversión o gasto que supone a los fondos públicos celebrarla. Es sólo una cuestión más, y yo la cito, porque creo que nadie lo hace, pero no la sobrevaloro.

    Lo que realmente me importaba es que, considero, tanto a uno que le guste el Día de la Toma como a uno que no, les debería parecer que está totalmente politizada, instrumentalizada por partidos que juegan con este factor como juegan con otros, para PRECISAMENTE servirse de esa división y reafirmarse de una u otra forma frente al electorado, de forma excluyente. Y si eso no es desvirtuar cualquier conmemoración…

    Tomar medidas para que no puedan venir a reventar el acto implicaría tener que tomar medidas para que los grupos de extrema derecha no aprovechen el Pisuerga para reunirse en Granada, y ahí convendrás conmigo que puede ser peor el remedio que la enfermedad.

    La historia no se puede cambiar. Las costumbres sí.

    Luis Arronte
  6. La politización ha venido desde hace unos años y desde un sector muy concreto: Todo el entorno andalucista. Por decirlo de alguna manera.

    Si ahora una ciudad va a dejar de celebrar el día más importante de su historia porque “haya comentarios en las redes sociales” es de traca. Porque por esa regla de tres las redes sociales arden pidiendo que no nos llamen andaluces y que Granada, junto a Málaga, Almería y Jaén se conviertan en ente político a parte de Andalucía.

    Lo que no se puede es distorsionar la realidad por fijaciones políticas con un hecho histórico y pretender ver una polémica donde no la hay y que es fomentada artificialmente desde hace años. Yo no recuerdo a mis abuelos ni a mis padres hablando de la “barbaridad de celebrar la toma”. Ni a mis vecinos. Pero a lo mejor tiene más peso para borrar la historia de una ciudad las opiniones que vierta en twitter un imberbe de Jaén o de Córdoba que los miles de granadinos que van a disfrutar de un día festivo y recordar nuestra historia y nuestras raíces culturales.

    Y esto lo ve cualquiera con un mínimo de sentido común. Porque si bien no pintan nada las banderas de partidos como Democracia Nacional ni Alianza Nacional, el que se junten 40 ó 50 con banderas nacionalistas de Andalucía, Cataluña, Castilla (?) y griten contra el fascismo (?), España y por la independencia es digno de análisis psiquiátrico.

    Las leyes están para cumplirlas y quién va a insultar no merece que encima la policía y el ayuntamiento les reserve su esquinita para que den rienda suelta a sus dosis de “tolerancia y respeto por los demás”.

    Y lo vuelvo a reiterar: Nunca ha habido incidentes en la Toma hasta la llegada de los abanderados de la tolerancia y de la “Granada de las 3 culturas”. Eso si que es digno de análisis y da para sacar bastantes conclusiones.

    Emilio
  7. Y ya puestos Luis, dejamos de celebrar el 2 de Mayo en Madrid, el 9 de Octubre en Valencia, el 12 de Octubre en toda España, la diada en Cataluña… Porque crea polémica y las redes sociales arden esos días.

    Emilio
  8. Muy buen artículo; es la primera vez que he visto esta “fiesta” de la toma, y la impresión, por lo visto y por lo escuchado, es que se trata de la conmemoración de un hecho histórico, que los fascistas han tomado como suyo, porque fascistas había unos pocos.
    Si sirve de algo o para algo esta fiesta, ni lo se ni me importa; lo que si tengo claro es que, como bien dices, es un espectáculo penoso, en el que niñatos (y no tan niñatos) aprovechan para decirse “fachas” y “rojos” en pleno siglo XXI.
    Por cierto, me llamó mucho la atención, no ver ni una bandera franquista, pese a que la plaza estaba llena de antidemócratas.

    Eduardo
  9. Sirva o no sirva para nada, lo que está claro es que nadie esta obligado a ir .
    A mi no me gusta el fútbol y yo no hago una encuesta pa que cierren los campos de fútbol con no ir creo que aportó mi opinión.
    Si consideráis que es una fiesta fascista con no ir sobra.
    Y si habéis visto que no hay símbolos franquistas es porque ellos vienen a una celebración de su cultura y el resto que vienen con banderas republicanas ,anarquistas y demás vienen a molestar esa celebración y no creo que eso sea unir las dos Españas

    Sebas
  10. ¿Y para que sirve celebrar un cumpleaños, un santo, el corpus, el día de San Valentin, La Semana Santa, etc, etc.?. ¿Solo hay que celebrar lo que genera turismo?. El algunos pueblos de España se celebra la fiesta de Moros y Cristianos. ¿Para que sirve?. Si te haces esa pregunta seguro que nada en esta vida sirve par algo. Siempre encontrarías un motivo para pensarlo. Simplemente es una tradición que se viene repitiendo en Granada desde hace siglos, no hace daño a nadie, salvo a los políticos que lo utilizan para sus intereses electorales. Hecho que utilizan algunos extremistas para crear alboroto y llamar la atención. Si alguien ha estado en la plaza del Carmen en día de la Toma, habrá podido observar que son minoría. La gran mayoría de asistentes son gente normal que asisten, año tras año, a cumplir con la tradición. Si hay que suprimir el día de la Toma porque “no sirva para nada”, se elimina del calendario y punto. No vale cambiarlo por otro día como otros partidos pretenden, Mariana Pineda. ¿Para que sirve celebrar el día de Mariana Pineda?. Ya tiene una plaza ¿no?……

    Fran

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