Opinión

Angustiosa vergüenza granadina

Juan Antonio Aguilera Mochón, miembro de Granada Laica, critica en este artículo de opinión el confesionalismo de las instituciones públicas y de los partidos políticos con motivo de la procesión de la Virgen de las Angustias.

Juan Antonio Aguilera Mochón
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Profesor de Bioquímica en la UGR y miembro de Granada Laica

ofrenda floral Virgen de las Angustias laicismo

Autoridades civiles y militares, junto al arzobispo de Granada, en la ofrenda floral retransmitida por TG7.

Dicen los diarios que el último domingo de septiembre es el día más grande de Granada, pero lo que tenemos es el ‘día de la Virgen’, en el que el confesionalismo de las instituciones públicas granadinas alcanza las cotas más grotescas.

Las numerosas autoridades civiles y militares que a lo largo del mes han ido a la basílica de las Angustias a honrar a la virgen y deshonrar sus cargos públicos, el último domingo confluyen en el mayor de los despropósitos nacionalcatólicos. Las hilarantes palabras del alcalde popular pidiendo favores de todo tipo a la virgen, pueden hacer pensar que no se puede lograr mayor grado de necedad y falta de respeto institucional a los ciudadanos, pero tiene una dura competencia en los concejales y diputados peperos, socialistas y ciudadaneros, y en los policías, guardias civiles, militares de alta graduación y otros procesionadores y mojigatos altos cargos.

Lástima que, ya que no les provoca angustias menospreciar a la sufrida y diversa ciudadanía, no los contenga un poquito el sentido del ridículo. Cualquier diría que el esperpento septembril no les importa porque llevan una buena torta (de la virgen).

Comentarios en este artículo

  1. Sueño con el día en que se entienda clara y rotundamente que el único poder de carácter público es el poder político, insoslayable para todos porque se asienta en la ley, en tanto que el poder religioso es únicamente una concesión asumida por los individuos, que lo hacen porque unas creencias se lo demandan. Poder civil no es una opción personal, poder religioso sí.
    De ahí que mezclarlos me parece un síntoma de la costumbre, de la inercia escasamente analítica de otros tiempos. Estoy de acuerdo con el autor del artículo: alcaldes, concejales, cargos públicos, mandos del ejército deberían abstenerse de participar en este tipo de manifestaciones religiosas, al menos en el nivel institucional. Nada que objetar si acuden a las procesiones a título privado, que eso me parece muy respetable. El hacerlo de forma institucional implica que la institución se pliega ante el poder religioso, cosa inaceptable y ofensiva para quienes no secundamos este tipo de actos.

    AG

    Alberto Granados
  2. Cualquiera diría que los mencionados estaban de copas, coca y putas en lugar de asistiendo a un acto religioso, que para más inri es el de la Patrona de la ciudad.

    Algunos que tanto acuden a la palabra “democracia” y “pueblo” para argumentar sus diatribas, deberían saber que el cristianismo no molesta, ni mucho menos ofende, a la inmensa mayoría del pueblo de Granada. Las tonterías de algunos, buscando polémicas absurdas, sí.

    Emilio

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