Hace unos años encontré, en una placeta de Sevilla, un cartel que rezaba ‘Se prohíbe a los niños jugar a la pelota’. Entonces no había móviles con cámara, ni redes sociales, ni tantas vías de expresión como hay hoy, pero recuerdo que me pareció tremendamente represiva la prohibición y lo comenté, asombrada, a mis compañeros.
Desde entonces hasta hoy, he vuelto a encontrar carteles similares en distintos espacios públicos o ‘comunitarios’, y confieso que siguen causándome la misma sensación. El último caso, en la Chana, en una placeta de la calle Santa Micaela. Cierto es que la pelota puede molestar a los vecinos, cierto es que los niños suelen dar la lata, ya lo decía Serrat, “niño, deja ya de joder con la pelota…” Pero lo siento en el alma, no sólo me parece coercitiva la prohibición, sino que creo firmemente que debería ser obligatorio que los niños jugaran a la pelota, por el amor de Dios…

Cartel en una plaza de la Chana
Si por cada barrio, cada calle, cada plaza… tiene que haber un campo de fútbol, apaga y vámonos. Cada vez hay menos espacios de recreo para los niños, parece que para jugar hace falta un parque infantil acolchado con columpios homologados… Y sí, están muy bien estos parques, pero tampoco sirven para jugar a la pelota…
Las calles están llenas de coches, los campos de fútbol son para eso, para jugar al fútbol (dos equipos, un árbitro, unas normas…), pero hay muchos juegos de pelota para los que sólo se requiere un espacio abierto, un balón y niños… Y las plazas, sobre todo si ni siquiera tienen bancos para sentarse, son el lugar ideal para eso.
Habría que pensar un poco en qué clase de mundo electrónico estamos construyendo para los chavales… Dentro de unos años, los pequeños sabrán lo que es un balón sólo por los partidos de fútbol retransmitidos por televisión, las videoconsolas y los libros de historia… (y por google, claro).
Los niños siempre han molestado con la pelota, no es nada nuevo, y generaciones y generaciones han sabido convivir en los espacios públicos con ellos. Mientras los padres o los abuelos charlan en el banco, los pequeños juegan, gritan ¡papá, mira lo que hago!, pegan un balonazo a algún vecino, se caen y les sale sangre de la nariz… y siempre ha bastado con hacer una bola de papel higiénico y metérsela en el orificio nasal para cortar la hemorragia, disculparse con el vecino que ha sufrido el balonazo y darles un toque de atención a los chaveas cuando se han pasado… No creo que hoy tenga que ser diferente. Dejemos a los niños joder con la pelota, que para eso son niños.
(25-01-2012)


Enhorabuena por el artículo. Independientemente de contar la verdad, hay que saber cómo hacerlo, y tú has acertado en ambas cosas. ¡Enhorabuena!
Nereida
Hay más lugares donde he visto prohibiciones de este tipo, por ejemplo en la urbanización La Rosaleda que está en Circunvalación la Encina. En una urbanización del Barrio Periodistas, se prohibe jugar o hacer ruido en el horario de la siesta. Creo que son abusivas estas ‘normas’.
Encarni Torres
[...] vez existen menos espacios públicos donde jugar libremente a la pelota sin necesidad de contar con dos equipos,…Los carteles de ‘prohibido jugar al balón’ se extienden por la ciudad convirtiendo las [...]
Granada despierta 'inventando' problemas | Granada despierta
Esta observación me retrotrae a los años 57.No habia carteles que prohibieran jugar a la pelota. Sencillamente casi ni habia pelotas para jugar. Éramos tres niños jugando a la pelota en medio de una calle, tampoco había tráfico. Apareció un guardia posiblemente estrenado una moto marca “OSA”. Corrimos calle bajo (Real de Cartuja), hasta llegar a la parte trasera del Ins.P.Suárez esquivando al guardia que en su persecución queróa quitarnos la pelota. Creímos haberlo logrado, pero éste apareció con su moto. Nos pidió la pelota que entregamos asustados y sin bajarse de la moto, con un lápiz, la pichó como un globo, se marchó satisfecho del servicio prestado. Teniamos 10 años y por lo visto ya éramos delicuentes. !Que pena! Hay cosas que parecen no haber cambiado.
antonio sanchez bono
La gente no se acuerda de cuando los que jugaban al balon eran ellos… eso si.. siempre se quejan en plan “es que los niños ya no juegan”.. coño si es que cuando lo hacen tb te quejas !!!!! jajja
En fin, os dejo mi voto para los 20″ blogs, y espero que poco a poco salgan mas proyectos como el vuestro por Andalucia… mi tierra.
Un saludo desde http://www.defanafan.com y suerte
Kin G. Haro
En la práctica totalidad de ayuntamientos españoles existe una ordenanza municipal que prohíbe los juegos de pelota en la vía pública. Y la vía pública la componen todas la calles, plazas. glorietas, avenidas, etc., destinadas a la libre circulación de vehículos y peatones. Solo se podrá jugar en los espacios acotados y reservados a tal fin existentes en tu ciudad, normalmente con vallas metálicas levantadas alrededor, campos de fútbol, pistas de fútbol sala exteriores, etc. Estas ordenanzas, normalmente incluidas en la seguridad vial tienen como fin proteger a los peatones y vehículos en su libre tránsito o estancias. Es decir, que tú derecho a estar sentado o paseando libremente sin recibir un pelotazo bien sea pelota de goma, tenis u otro tipo está protegido por estas ordenanzas. Y no digamos ya él que cause un daño a un bien público como es un jardín, farola, etc., o privado como es una fachada de un edificio, puertas o ventanas donde los propietarios tienen sufragar económicamente su deterioro y mantenimiento, al igual que sus vehículos. Esto es denunciable y tiene como sanción una multa económica que como todas las demás si la pagas dentro de un plazo te descuentan el 50%. En mi ciudad oscila entre 60 y 80 €. Otro tratamiento tienen las zonas acotadas privadas de las urbanizaciones que se se regirán por sus normas internas aprobadas por la comunidad de propietarios. Muy ilustrativa la fotografia pero no creo que las ordenanzas vayan contra esas edades ni ese tipo de pelota. En todas las leyes hay una flexibilidad, aunque esa pelota golpeada por otra persona que no sea el niño de la foto puede tirar una gafas al suelo o escaparse donde esten circulando vehículos y ocasionar un accidente.
Marcos