
Un taxi se adentra por el camino del Sacromonte
Los taxistas no quieren subir al Sacromonte los fines de semana por la noche. Esa, al menos, es la queja que los vecinos de la Asociación del barrio y los del Bajo Albaicín le han trasladado al Ayuntamiento de Granada para que medie con el gremio de los taxistas.
Los profesionales del taxi no comparten la denuncia de los vecinos pero admiten que, a determinadas horas de la madrugada, la circulación por los locales de ocio nocturno del barrio resulta peligrosa.
En una de las últimas junta municipales de distrito, los vecinos solicitaron al equipo de gobierno del PP que interviniese para impedir que los taxistas rechacen entrar en el Sacromonte, apelando a “la obligación de prestar un servicio público“. La respuesta del Ayuntamiento, tras hablar con el gremio de los taxistas, fue que solo se han producido en “casos puntuales”. “En cualquier caso, instamos a los afectados a presentar la reclamación correspondiente ante este ayuntamiento”.
El secretario de la AVV del Sacromonte, Francisco Javier Ballesteros, explica que el problema radica en los “follones” que se originan por el estacionamiento indebido de vehículos, en las inmediaciones de los locales de ocio, a partir de las 3 de la madrugada. Él mismo fue requerido por un taxista a bajarse del vehículo en la cuesta del Chapiz porque “se negaba a entrar con el vehículo”. “No sé qué derechos le asisten para echarte del taxi, pero creemos que no se pueden negar”, afirma Ballesteros, quien admite que el problema se agrava con el botellones que se forman en torno a la cuesta de la Cachucha y en la placeta del Santo Sepulcro.
Los vecinos han requerido en varias ocasiones la presencia de la Policía Local. “Hay un coche patrulla permanente durante las noches y disuade un poco, pero el problema persiste”, asegura.
Por su parte, el presidente de la Gremial del Taxi de Granada, José Cañada, desmiente que sus compañeros no quieran realizar dicho servicio: “Y más ahora que, con la crisis, hacemos menos servicios”. Matiza, no obstante, que “puede haber compañeros que acuerden con los clientes dejarlos a la entrada ante la dificultad de dar la vuelta, pero siempre de mutuo acuerdo”.
En ocasiones salta la chispa y se producen discusiones, incidentes que los taxistas, conocedores de la noche, son los primeros en evitar, según manifiesta Cañada. Asegura que muchos coches aparcan en doble fila. Y luego está la presencia de los pequeños autobuses que suelen acudir de madrugada a recoger a sus clientes de las cuevas. “A veces te cuesta media hora salir, pero no se les puede achacar nada, hacen su trabajo. Eso sí, ahora hay más taxis que nunca“, subraya.
(22-2-2012)
