60 años de luchas y recuerdos

mesa redonda historia zaidin

Mesa redonda sobre ‘El proceso histórico del Zaidín en sus 60 años’.

El Zaidín ha abierto las primeras páginas de su historia para compartir en una mesa redonda su evolución urbanística, educativa y sanitaria, un proceso de 60 años marcado por un intenso movimiento vecinal y la llegada de tres congregaciones de monjas obreras que promovieron la Educación y el pensamiento crítico como ‘armas’ de cambio.

El encuentro, moderado por el periodista Juanjo Ibáñez y previsto entre los actos de conmemoración del 60 aniversario del barrio, arrancó con un deseo compartido: que el teatro del centro cívico lleve el nombre de Isidro Olgoso, como han solicitado la asociación de vecinos Zaidín Vergeles y el PSOE. La comisión de honores y distinciones del Ayuntamiento inicia este 13 de noviembre el expediente para recordar a este vecino e historiador del Zaidín, cuyo reciente fallecimiento ha dejado huérfano al barrio.

mesa redonda historia zaidín

El público también compartió recuerdos con los ponentes.

«A través de su libro ‘Entre dos ríos’, sobre la historia del Zaidín hasta finales de los 70, siempre estará presente en la memoria colectiva del barrio. Estaba preparando la segunda parte, pero lamentablemente no pudo acabarla», recordó Pilar Puertas, que dedicó al Zaidín parte su tesis sobre vivienda social en Granada, tomando como referencia la obra de Isidro. En su ponencia explicó por qué se eligió esta zona de la vega para construir las primeras 324 viviendas con las que nació el barrio. Habló, asimismo, de sus primeras promociones -Casillas Bajas, Santa Adela, Comandante Valdés y La Cruzada- y circunstancias que acompañaron un crecimiento urbanístico sin servicios ni equipamientos.

«La primera consulta médica pública se abrió detrás del bar de las columnas. Solo la atendía un médico que no cobraba nada por su asistencia y, según cuentan, siempre recibía a los pacientes con el termómetro», recordó el doctor Javier Gallo, director del centro de salud Zaidín Sur. Durante su intervención, dedicada a los 60 años de sanidad en el barrio, de los que ha compartido los 30 últimos, describió los inicios de la asistencia sanitaria, guiado por el testimonio escrito de un vecino que llegó al barrio en el 57:  el médico de pago de los ricos (don José) y el de los pobres (don Juan), que cobraba bastante menos y a veces nada, los coches con un pañuelo blanco por la ventanilla para hacer de ambulancias, las jeringuillas hirviendo en los consultorios… forman parte de esos primeros años.

En los 70 se instaló un ‘ambulatorio’ en la calle Chile, frente a la comisaría de Policía. Ante su precariedad, agudizada con los años, -sufrió un incendio y varias inundaciones- los vecinos, acompañados de los propios médicos, se echaron a la calle para reivindicar un nuevo centro de salud. Así llegó, en los 90, el de Zaidín Sur, cuyos profesionales, «contagiados por el espíritu reivindicativo del barrio» también han protagonizado varias protestas en la actualidad en defensa de la Sanidad pública, entre éstas un flashmob que tuvo una gran repercusión mediática, señaló el doctor Gallo.

Si la lucha por la sanidad fue intensa, aún lo fue más la mantenida por la Educación, ya que el barrio nació sin escuelas. La creación en el 79 del centro sociocultural de adultos por parte de tres congregaciones -las Damas Apostólicas, el Sagrado Corazón y las Hermanitas de la Asunción– marcó «un antes y un después» para el barrio y la mujer, subrayó Mari Ángeles García, ex presidenta de la asociación de vecinos Zaidín Vergeles.

De izda. a derecha: M.C. Ariza, A. Fernández, P. Puertas, J. Ibáñez. A. Barroso, M. A. García y J. Gallo.

De izda. a derecha: M.C. Ariza, A. Fernández, P. Puertas, J. Ibáñez. A. Barroso, M. A. García y J. Gallo.

El centro abrió las puertas a un pensamiento crítico, basado en la Educación como arma para mejorar el entorno. «La mayoría de las mujeres fuimos allí para participar en un taller de corte y confección. Pronto dejamos a un lado las agujas e hilos para aprender sobre movimiento obrero, andalucismo, etc. Ellas solo nos daban pautas y nosotros investigábamos. Y las mujeres empezamos a querer cambiar las cosas», resumió García, sin olvidar los apelativos que se ganaron en la época por salir a la calle para reivindicar: «nos llamaban las desocupás, las guerrilleras«….

«Aprendimos a hacer un análisis de la realidad para ver las necesidades del Zaidín. El centro sociocultural plantó una semilla que todavía florece», agregó por su parte Antoñita Barroso, que habló de los movimientos vecinales en un barrio «que lo ha conseguido todo a base de protestas» con la mujer como principal protagonista.

El centro formativo ha sido y sigue siendo «indispensable», ya que se ha ido adaptando a las necesidades educativas del barrio, recordó Mari Carmen Ariza, que dedicó su ponencia al papel de las Damas Apostólicas en el Zaidín. A esta congregación se deben los dos primeros colegios, ubicados en la calle Uruguay, en el 55, y en Federico Mayo (en los 60), precisó, para pasar a repasar otros servicios con los que mejoraron el barrio.

Las monjas y curas obreros también fueron decisivos para la asociación de vecinos de Zaidín Vergeles, cuyas primeras reuniones clandestinas en el 72, durante la dictadura franquista, se celebraban en la iglesia, relató, por último, Antonio Fernández, ex presidentes del colectivo. «Un policía ‘secreta’, cuyo trabajo todos conocíamos, venía a vigilarnos. Delante de él hacíamos el paripé para después celebrar la verdadera reunión», recordó en su charla sobre la historia de la asociación.

Al calor del colectivo, los vecinos no han dudado en luchar por aquello que necesitaban «frente al adormecimiento actual y la falta de sentido crítico» generalizados en la sociedad, a pesar de lo «mucho que queda por hacer» ante la situación actual, defendió.

Para luchar contra la pérdida de derechos de hoy día -resaltó Ariza al respecto- es necesario «no olvidar que juntos podemos conseguir lo que nos propongamos».

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(12/11/2013)

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