Acoso selectivo a la venta ambulante

A Bernardo no lo dejan vender textil y calzado en Julio Moreno Dávila. Ha pedido permiso en el Ayuntamiento y asegura que está dispuesto a pagar. La venta ambulante siempre fue una fuente de ingresos para muchas familias del distrito Norte.

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Bernardo recoge el género, conminando por agentes de la Policía Local. Foto: GiM

La venta ambulante es una de la fuentes de ingresos de muchas familias del distrito Norte de Granada capital. Bernardo, un vecino de Cartuja, asegura que lleva años manteniendo a su familia gracias a esta actividad económica. «Estuve como ocho años vendiendo frente a Merca 80, en el Zaidín, y después en la Avenida de Dílar. Nunca tuve problemas», confiesa mientras recoge los bártulos de su tienda ambulante, conminado por agentes de la Policía Local.

Es jueves, 31 de julio, y dos patrullas de la Policía Local se acercan hasta el puesto instalado en la calle Julio Moreno Dávila y piden a Bernardo que retire la mercancía. Días antes lo hicieron con una multa de 300 euros.

«De esto vivimos tres familias», se lamenta Bernardo, mientras enseña los papeles de haber solicitado permiso al Ayuntamiento de Granada. «Estoy dispuesto a pagar, pero no me dan permisos», tercia este hombre de mediana edad.

«Mi familia va a pasar hambre la primera vez, pero luego me obligarán a hacer otras cosas para mantenerla», desafía Bernardo, mientras recibe el apoyo de los pocos vecinos que a esa hora pasan por la calle.

«El permiso siempre se lo dan a los mismos», comenta una vecina y pregunta por qué la Policía no se mete en los pisos y gira la cabeza en dirección a unos bloques de vivienda en los que, supuestamente, abunda el cultivo indoor.

En calles como Casería del Cerro —la frontera entre La Paz y Rey Badis— es común encontrarse a vendedores ambulantes como Bernardo con género diverso de textil y calzado. También en puntos estratégicos como la plaza Jesús Escudero García, frente al Centro Cívico, e incluso en Henríquez de Jorquera o en un costado de Profesor Dalmau, cerca del centro comercial Alcampo. Forma parte del ‘decorado’ del barrio.

Junto a Bernardo, frente al Covirán de Julio Moreno Dávila, sólo hay una vendedora de higos chumbos, que continúa tranquilamente con su actividad sin ser molestada por los agentes.

«Eso es que han denunciado a Bernardo directamente», tercia otro vecino, algo que más tarde confirma a GranadaiMedia un vocal de la junta municipal de distrito que prefiere el anonimato.

Uno de los problemas estructurales del distrito Norte de Granada es el elevado nivel de desempleo de su población activa, que algunas entidades cifran en el 70%. En muchos de los coloquios celebrados en el proceso de elaboración de la Monografía Comunitaria del proyecto ICI, vecinos del distrito criticaron las restricciones de las administraciones a la venta ambulante, que años atrás fue la salida laboral para muchos habitantes del barrio.

(06-08-2014)

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