Peros al Plan de Movilidad

Alrededor de 80 conductores de autobuses podrían pasar a engrosar las listas del paro con la reestructuración, según las estimaciones «menos pesimistas» del personal de Transportes Rober. El plan «penaliza» al usuario y conllevará «una merma en la calidad del servicio», advierten los trabajadores en sus alegaciones.

Sede de Transportes Rober, ubicada en el Zaidín

El Plan de Movilidad de Granada podría enviar a la cola del paro a alrededor de 80 conductores de autobús urbano, según las estimaciones «menos pesimistas» del personal de Transportes Rober. El excedente de plantilla no es el único ‘pero’ de esta reestructuración, que «penaliza» al usuario y supondrá una «merma en la calidad» del servicio, además de una «previsible pérdida de viajeros», advierten los trabajadores en sus alegaciones al proyecto.

Sede de Transportes Rober, ubicada en el Zaidín

Sede de Transportes Rober, ubicada en el Zaidín

¿Los motivos? El nuevo modelo depende de la coordinación de los autobuses periféricos procedentes de los barrios con la Línea de Alta Capacidad (LAC), la única que recorrerá el centro. Para evitar esperas en los transbordos  -explican los conductores- el bus LAC debe tener una frecuencia de tres minutos en hora punta. Esta teoría, sin embargo, es «imposible de cumplir en la práctica», subraya el presidente del comité de empresa, Juan Francisco Muñoz. «Por nuestra experiencia sabemos que ese lapso será mayor, ya que el escaso número de vehículos de alta capacidad contemplados (de 10 a 15), la cantidad de semáforos y los usuales imprevistos impedirán completar el corrido en menos de 45 minutos, como pretenden», concreta.

La oportunidad de conectar entre sí los barrios, así como las zonas de expansión de la ciudad no está prevista en el proyecto

Hay que tener en cuenta -resalta Muñoz- que esta frecuencia se basa, además, en la rapidez de los usuarios a la hora de cambiar de autobús, lo que hace necesario la instalación de máquinas prepago fuera de los vehículos, un sistema «difícil de implantar», a su entender, y que puede repercutir en la duración del trayecto «si en determinadas líneas siguen cobrando los conductores».

Surge, por otro lado, una incógnita «aún por despejar». «¿Qué sucederá cuando se corte el centro con alguna movilización?», plantea el personal de Rober, consciente de la «inexistencia de un plan B» porque, por sus dimensiones, el LAC «no puede tomar rutas alternativas».

Los trabajadores añaden otro interrogante. Los vehículos de alta capacidad que se utilizarán -híbridos de 24 metros- «aún no se han probado en España», con lo que se desconoce los problemas mecánicos que podrán derivarse de aspectos como las condiciones climáticas de la ciudad, donde las oscilaciones de temperatura se suelen traducir en averías.

Conexión entre barrios

En sus alegaciones, el comité de empresa de Rober explica, además, que el mayor número de transbordos necesarios para trasladarse de un punto a otro de la ciudad «disuadirá» a los viajeros de tomar el autobús. «Si un vecino del Zaidín tiene que coger dos líneas para llegar a Puerta Real, como ocurrirá, y la conexión tarda más de lo esperado optará previsiblemente por trasladarse a pie. El plan reducirá, en este sentido, el uso del transporte urbano de Granada, la segunda ciudad española que más utiliza el autobús para sus desplazamientos hoy día», recuerda Muñoz, que solicita «más transbordos y tiempo para efectuarlos» en el bonobús, a fin de no perjudicar a los ciudadanos.

Cocheras de la Rober, en el Zaidín

Cocheras de la Rober

Según subraya el representante sindical, la caída de viajeros hará necesaria «una mayor inversión pública en el servicio», que por otro lado perderá líneas de interconexión entre distritos como la 20 o la 29. «La oportunidad de conectar entre sí los barrios, así como las zonas de expansión de la ciudad no está prevista en el plan», advierte el personal de Rober, partidario de crear nexos entre centros educativos y médicos de distintas zonas.

La caída de viajeros hará necesaria una mayor inversión pública en el servicio

El comité de empresa se opone, por otro lado, a la supresión de la línea M -la única que discurrirá por Camino de Ronda- cuando se ponga en marcha el metro, ya que se deja a los ciudadanos «sin otra alternativa».

De eliminarse la M, el plan de Movilidad podría destruir «aún más empleo del que se teme», lamenta Muñoz. De hecho, aún incluyendo esta línea, de los 125 servicios diarios actuales se pasará a 83, con lo que «en el mejor de los casos apenas se requerirían 200 conductores» -la plantilla asciende a 275 empleados actualmente.

En vista del panorama, los trabajadores confían en que la reestructuración acabe, al menos, con el modelo de subcontratación de líneas actual. Exigen, por último, que el Consejo Consultivo de Andalucía valore el proyecto, ya que modificará las condiciones del actual contrato de concesión del servicio.

(22/01/2013)

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