¿Puede Granada duplicar población así como así?

La capital se acercaría a los 600.000 habitantes y se convertiría en la séptima ciudad más grande de España si absorbiera a los 34 pueblos de su Área Metropolitana, una opción factible pero complicada.

Según el censo del año 2019, en Granada capital residen 233.648 personas. En los 34 municipios que componen su Área Metropolitana (también llamada Cinturón) viven 301.281. La suma de lo uno y lo otro da como resultado 534.929 habitantes. De englobarse toda esa población en un solo municipio, sería el séptimo más grande de España, por detrás de Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Zaragoza y Málaga, que le ganaría por los pelos porque allí hay 578.460 censados. El ascenso en esa lista sería considerable, teniendo en cuenta que Granada, ahora mismo, es la decimosexta en esa lista. 

Ese séptimo puesto mencionado lo ocupa de momento Murcia (459.403). Cualquiera que haya ido allí se habrá podido dar cuenta de que no es una ciudad más grande que Granada. Sin embargo, cuenta con 53 pedanías, algunas bien alejadas del centro, que dependen de un mismo ayuntamiento y le proporcionan un buen número de habitantes. De acuerdo, una pedanía no es lo mismo que un municipio independiente, pero el ejemplo puede servir como una llamada a la reflexión. 

Nótese que en el primer párrafo se ha utilizado el tiempo verbal condicional. Porque se trata de una hipótesis, de una conjetura. No es algo que se esté organizando, esa absorción no figura en ningún plan oficial. De lo que se trata, aquí, es de analizar si eso no es sólo posible sino también factible, así como qué consecuencias traería (vuelta al condicional), tanto positivas como negativas. GranadaiMedia abre el debate y, como de costumbre, los que saben de esto son los que hablan. Vamos allá:

Área Metropolitana, una idea de los años ochenta

«¿Vamos a hablar del Área Metropolitana? Vale, pero el copyright de eso lo tengo yo», bromea Jesús Quero, alcalde de Granada entre 1991 y 1995, que recuerda que a finales de los años ochenta, en un debate interno de su partido, el PSOE, consiguió introducir una enmienda «defendiendo la creación de ese tipo de órganos supramunicipales». 

Sobre la cuestión central, si Granada podría absorber a los municipios de su ámbito de influencia, entiende que es «posible, pero complejo» y tira de su experiencia personal para defender, como primera medida, la de mancomunar servicios. «En Granada conseguimos hacerlo con el abastecimiento de agua, los transportes, la extinción de incendios y la depuración de aguas residuales, con lo que algo sí que conseguimos avanzar», señala, para añadir que también en su periodo al frente de la Alcaldía nació una línea local de autobuses que une Granada con Cenes de la Vega.

área metropolitana de Granada

Vista parcial del Área Metropolitana tomada desde Granada. Fotos: Lucía Rivas

A su juicio, lo ideal sería ir hacia una «planificación compartida» del futuro de un territorio que abarca a muchos municipios, para evitar que cada uno haga la guerra por su cuenta «y se den situaciones como que uno se gasta un dinero en comprarse una casa en La Zubia, por ejemplo, y justo enfrente, que resulta que ya es otro pueblo, instalan una carpintería metálica que hace un ruidazo insoportable». También, para acabar definitivamente con situaciones «absurdas» como una de la que se acuerda bien porque la vivió como padre: «Mi hijo podía ir en taxi de Granada al cine Kinépolis y pagar una tarifa urbana, pero luego no podía volver de esa manera porque Kinépolis está en Pulianas«. 

Las dificultades, prosigue Quero, parten de la base de que la mayoría de los pueblos implicados «prefieren ser cabeza de león que cola de ratón», en el sentido de que se resisten a perder supuestos derechos por integrarse en una entidad mayor. «Creo que es una idea que verían mucho mejor en la capital que en los demás municipios, pero en todo caso no es algo que se deba plantear de golpe sino ir en círculos concéntricos, dar pasos graduales, empezando por pueblos que no es que sean cercanos, es que están tan al lado que basta cruzar un puente o una calle para estar en ellos, como Armilla o Maracena. A partir de ahí vendría un trabajo de diálogo para convencer a sus habitantes de que la unión tiene muchas más ventajas que inconvenientes», subraya. 

Ventajas y precedentes

Esos beneficios los ve claros. Por ejemplo, la unidad podría contribuir a mejorar el terrible problema de tráfico que sufre la zona, que se cimenta, entre otras cosas, en que Granada «tiene menos población que su entorno» y en que aquí «no sucede como en Málaga, donde la gente que vive en sitios cercanos, como Torremolinos o Rincón de la Victoria, compra, va al colegio o se toma unas cañas allí, mientras que aquí, la gente de los municipios próximos no sólo viene a trabajar sino también al médico o a cenar. La unión -continúa- no arreglaría de por sí ese problema, pero sí permitiría mejorar la planificación y distribuir mejor los servicios».

El exalcalde menciona que ha habido precedentes en otros puntos de España, como la Comisión de Planteamiento y Coordinación del Área Metropolitana de Madrid o la Corporación Metropolitana de Barcelona, que «llegó a funcionar bastante bien pero que la Generalitat se cargó porque en muchas de las ciudades próximas a la capital, que son muy grandes, gobernaba el PSOE, con lo que en esa corporación había mayoría socialista y Jordi Pujol, que entonces presidía Cataluña, pensó que era un órgano de contrapoder». 

Lamenta, por lo demás, que en Granada se cometiera en 1979 un error que, admite, él también habría tenido de haberle tocado gobernar en ese momento: «El Gobierno central propuso un Plan General de Ordenación Urbana para lo que entonces se consideraba Granada y su comarca, un espacio más pequeño que el Área Metropolitana, y el ayuntamiento no lo aceptó e hizo un PGOU muy riguroso, muy local». 

Propuesta viva de un partido extinto

La idea de unir varios municipios bajo el manto de un ayuntamiento común la planteó en su día UPyD. Ese partido ya se ha extinguido, pero Mayte Olalla, que fue su concejal en Granada entre 2011 y 2015, sigue ligada a la política, ahora integrada en la coordinadora de Más País en Andalucía, y mantiene, que sería positiva.  Concede que, hoy por hoy, hablar de una Granada que integre a otros 34 pueblos es «utópico», pero aun así no deja de pensar que tiene «muchas ventajas». 

«En cierto modo, crear una organización, una entidad local que englobe a todo el Cinturón, sería como lo que ocurre con la Unión Europea, que tiene una serie de competencias pero no por eso los países que están integrados en ella dejan de tener las suyas», explica.

área metropolitana de Granada

El Centro Nevada y Armilla, localidad que está pegada a la capital.

En su opinión, la entidad local mayor, cuyos representantes se elegirían «en unas elecciones propias, diferentes a las locales», debería tener el poder de decisión «en asuntos como el tráfico, la movilidad, el mantenimiento de las instalaciones de los colegios y en Granada, desde luego, también el de salud medioambiental, porque padecemos un problema de contaminación muy importante». Ese mando común, recalca, «sería básico para mejorar una serie de situaciones que funcionan mal ahora y ayudaría a que nos organizáramos mejor».

No sólo Granada saldría ganando. También muchos pueblos de alrededor que no llegan a los 5.000 habitantes y que, por eso mismo, no tienen la obligación de prestar una serie de servicios. «Si todos se unen, sería mucho más fácil instalar en una localidad una biblioteca de la que ahora carece, en otra una piscina o un equipamiento deportivo…», enumera. 

Los municipios no desaparecerían

Mayte Olalla deja claro que todo lo anterior no eliminaría los municipios. «Estamos hablando de intereses, pero también de sentimientos, que por supuesto se respetarían. Yo entiendo que en un primer momento algunos podrían pensar que esa idea atenta contra su idiosincrasia y se sentirían dolidos, pero no se trata de eso, ni mucho menos». 

La fórmula, avanza, también sería perfectamente aplicable a un montón de pequeños pueblos del resto de la provincia que, en caso de unirse, sumarían esos 5.000 residentes antes citados y podrían acceder así a servicios ahora fuera de su alcance. Pero ve que ese objetivo, «que redundaría en una mayor eficacia administrativa», toparía con la oposición «de partidos que tienen en esos sitios sus viveros de votos y que entenderían que su continuidad como formaciones políticas allí podría peligrar».

Con lo cual se llega a la cuestión del resquemor, político y hasta personal, que en su opinión está en la base de numerosas segregaciones y disputas territoriales y administrativas, aquí y allá. «Conozco bien el caso de Torrenueva, por ejemplo, donde sus habitantes pueden tener razón al pensar que no han sido bien tratados, que el ayuntamiento matriz no ha pensado tanto en ellos como en los votos que les podrían reportar. Si las administraciones trataran a todos por igual, esa sensación de maltrato no existiría», afirma. 

Carrera de la Virgen, Granada

Vista de la Carrera de la Virgen, en Granada.

Como a su entender esa equidad no existe, en Granada siguen formándose ayuntamientos (los de Dehesas Viejas, Fornes, Játar, Domingo Pérez, Valderrubio y la citada Torrenueva Costa se han creado en la última década) y surgiendo iniciativas locales, provinciales o hasta de un sector de la región. Cita como ejemplo el Partido Regionalista de Andalucía Oriental, «que nace de la sensación de discriminación que algunos tienen en Granada y en otras provincias respecto a otras por parte de la Junta».

Posible y deseable «bajo el paraguas de lo público»

Paco Puentedura, concejal de Unidas Podemos en el Ayuntamiento de Granada, comienza diciendo que esa unión no sólo sería deseable sino que además «es un camino marcado por el Estatuto de Autonomía de Andalucía, que en su última modificación habla expresamente de la posibilidad de reformar las áreas metropolitanas y darles más poder para que la gestión de los servicios municipales sea más eficiente e igualitaria, sin que por ello los pueblos pierdan su identidad».

El edil, que lleva en el consistorio granadino desde 2008, cree que en Andalucía «no se ha avanzado en eso» desde el ámbito de lo público. Esa «falta de agilidad» se ha sustituido por una tendencia generalizada a privatizar «como mecanismo para coordinar servicios metropolitanos». Y eso, puntualiza, no supone un bien para todos «sino un beneficio para el sector privado».

Pone como ejemplo la gestión del agua, que en el Área Metropolitana de Granada gestionan Emasagra y Aguasvira. «Los dos aportan beneficios millonarios para su socio privado y, por añadidura, no proporcionan un control público sobre esa gestión».

Otras entidades supramunicipales, como el Consorcio de Transportes, «han fracasado» por otros motivos, como la ausencia de una coordinación de las frecuencias de paso de los autobuses, «de forma que hay pueblos en los que llegan muchos y otros en los que se debe esperar una hora», la de un billete único o la de un bono solidario para parados. «No hay tampoco una voluntad por parte de los municipios para integrar líneas y lo que sí hay es duplicidad de líneas y, en definitiva, un peor servicio a un mayor coste».

Hacer las cosas «más sencillas»

«Si lo que se busca es una coordinación supramunicipal dentro de una entidad, la solución es un consorcio», continúa el concejal, que pone el acento en que es «una figura legal que ya existe, que no habría que crear y que permitiría que todos los municipios incluidos en ese órgano de gestión tuvieran algo que decir sobre esa gestión y sobre aspectos como las inversiones, en los que por otra parte también debería intervenir la Junta de Andalucía, que es la que tiene las competencias sobre administración territorial pero no las desarrolla».

Transporte Granada

El Consorcio Metropolitano de Transportes ha sido un avance, aunque no funcione a la perfección.

La centralización de los servicios «haría las cosas más sencillas» tanto en el caso de Granada y su Cinturón como en pueblos pequeños de la provincia, que «podrían unirse para ese fin, por supuesto sin perder su identidad ni su autonomía local, si cuentan con el visto bueno de la Junta» y que de esa forma «conseguirían ser más eficaces». Todo ello, deja claro, debería ocurrir «bajo el paraguas de lo público». Lo contrario, la privatización, ya dejó antes claro que la rechazaba. «Aquí no se trata de montar nuevos chiringuitos», sentencia.

Para la elaboración de este reportaje, GranadaiMedia también ha intentado contar con la opinión del Ayuntamiento de Granada. Fuentes del equipo de Gobierno, integrado por PP y Ciudadanos, manifestaron que les parece «un debate realmente interesante» y que les gustaría abordarlo, pero alegaron que por ahora no tenían disponibilidad para hacerlo.

Por su parte, desde la Junta de Andalucía, que como se ha dicho es la que tiene las competencias sobre la administración territorial, por medio de la Consejería de Administración Local, manifestaron que no tenían «nada que decir» sobre el debate del Área Metropolitana en estos momentos. 

 

 

 

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