Jóvenes que dan mucho juego

La asociación juvenil Iliber lleva más de dos décadas ofreciendo alternativas de ocio a los más pequeños del Zaidín. Desde hace un año sus voluntarios desarrollan un proyecto para recuperar los juegos populares en la calle, fomentando la relación entre los niños y la educación en valores.

Gymkhana 2013-iliber

Integrantes de Iliber, en el Ayuntamiento tras la Gymkhana urbana de 2013.

El cambio de hábitos de los niños, influido en parte por el uso de las nuevas tecnologías «como los videojuegos o internet», está provocando «el olvido muchos juegos populares» que antaño llenaban las calles de risas, imaginación y aprendizaje.  La asociación juvenil Iliber se ha propuesto dar la vuelta a esta realidad «recuperando juegos tradicionales en los espacios públicos para fomentar la relación entre los más pequeños y la educación en valores». Así nació hace un año Callejuegos, que reivindica el ocio infantil al aire libre frente a la creciente restricción de espacios públicos al juego, explica el presidente del colectivo, Sebastián Luque.

La iniciativa, gratuita y abierta a todos los pequeños del barrio, se alterna cada dos sábados entre la plaza de la Hípica y las instalaciones del colegio Andrés Segovia, donde el colectivo juvenil realiza actividades infantiles desde hace más de 20 años.

«A través del juego se trabajan distintas temáticas y valores, en coordinación con el centro educativo. El año pasado callejuegos se centró en los ocho objetivos del Milenio«, lo que permitió reflexionar sobre cuestiones como la pobreza, la igualdad de género o el cuidado del medioambiente, etc. mediante distintas actividades en las que diversión y moraleja iban de la mano, explica Lorena Domingo, psicopedagoga y vocal de actividades de Iliber.

Mientras en las instalaciones del colegio los juegos complementan el contenido del curso, enfocándolo de forma lúdica, en la calle están «más sujetos a la improvisación». En cualquier caso, se incentiva «la igualdad y el trabajo en grupo porque se suman niños muy diferentes», resaltan los integrantes de Iliber, que igualmente fomentan la cooperación en la propia asociación con cursos de autoformación impartidos entre sus socios «en función de las necesidades» y jornadas de convivencia «para preparar actividades futuras y estrechar lazos».

El colectivo juvenil, fundado por un profesor y ex director del CEIP Andrés Segovia, nació en el 92 para ofrecer opciones de ocio a los niños del Zaidín que, por su condición humilde, carecían de alternativas lúdicas. Según parece, «en aquella época muchos pequeños se colaban en las instalaciones del centro para jugar. Fue entonces cuando pensaron en proponer actividades abiertas al barrio», relata Pablo Soto, vicepresidente del colectivo.

«Inicialmente se implicaron bastantes profesores y a lo largo de los años tomaron el relevo numerosos voluntarios, principalmente alumnos tras finalizar sus estudios en el centro. Aparte de las actividades infantiles, que se han mantenido hasta hoy, se celebraban escuelas de verano y convivencias», cuenta por su parte Felix Trigueros, tesorero de Iliber.

En la actualidad, el colectivo juvenil cuenta con unos 20 voluntarios de entre 18 y 35 años de perfiles muy heterogéneos -aparte de universitarios hay titulados en Psicopedagocía, Historia, monitores de tiempo libre, etc.- Su sede se mantiene en el CEIP Andrés Segovia, donde los socios desarrollan varias iniciativas exclusivas para el alumnado, como cuentacuentos en la Feria del Libro o una gymkhana de agua para celebrar la fiesta de fin de curso. Desde hace dos años, también organizan Halloween en el colegio con la recreación de un pasaje del terror plagado de personajes caracterizados e historias de miedo que harían temblar a cualquiera.

Esta Navidad Iliber se propuso, por otra parte, ‘dibujar sonrisas’ en el barrio. Con esta idea lanzó una campaña de recogida de juguetes con la que consiguió repartir más de 200 entre distintas casas hogar y Cáritas del Zaidín.

Se trata de algunas de las propuestas que plantea como «club de ideas», según se autodefine la asociación parafraseando las palabras de su antiguo socio Miguel Fernández. Aunque si algo sobra a sus integrantes es imaginación e iniciativa -hace dos años incluso desarrollaron excursiones, actividades y talleres dirigidos a jóvenes de 14 a 18 años, una programación aparcada de momento- financiarse no es «nada fácil» para un colectivo juvenil, lamentan. «Normalmente las escasas ayudas existentes llegan a posteriori, con lo que si no eres previsor y tienes fondos de reserva previos es prácticamente imposible organizar nada partiendo de cero», recalca Luque.

Pese a los inconvenientes, sobran ganas de hacer cosas por el futuro del barrio, los pequeños. Por este motivo, los integrantes de Iliber dedican su tiempo libre al desarrollo de «proyectos que mejoren el Zaidín y a una educación no formal» que seguirá dando mucho juego.

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 (30/01/2014)

 

Comentarios en este artículo

  1. Gran noticia y muy buena entrevistadora!
    Ahora esperemos que la gente lo vea y se anime a ayudarnos en nuestra labor y seguir otros 20 años más!

    Gracias por el apoyo!

    Pablo Soto

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