Mujeres Alhalba estrena local

El gobierno local dejó a sus 200 socias en la calle para ceder a la Policía la que fuera su sede en el edificio municipal de la calle Chile. El alquiler simbólico propuesto por un particular les ha permitido salvar los numerosos talleres y actividades que se quedaron en el aire.

mujeres alhalba

Algunas integrantes de Mujeres Alhalba, en su nueva sede.

«Perdemos las pequeñas alegrías buscando la gran felicidad». La frase, sobre la necesidad de disfrutar de los momentos cotidianos, preside la nueva sede de la asociación de mujeres Alhalba, situada en Padre Francisco Palau y Quer e inaugurada oficialmente el pasado 25 de octubre.

Con el estreno de este local, el activo colectivo del Zaidín ha salvado sus numerosos talleres y actividades, en el aire desde este verano, cuando el equipo de gobierno decidió desalojar a sus alrededor de 200 socias para ceder a la Policía la que fuera su sede en el edificio municipal de la calle Chile.

protesta de Mujeres Alhalba

Protesta contra el desalojo de Mujeres Alhalba el pasado junio.

«Nos dejaron en la calle de la noche a la mañana sin darnos alternativas», recuerda la asociación de Mujeres Alhalba, cuyas movilizaciones para exigir «otra sede o ayudas al alquiler» de poco sirvieron. De hecho, sus integrantes fueron desalojadas de un pleno y acusadas de «buscar confrontación, no un local» por rechazar trasladarse a la biblioteca de las Palomas. El gobierno local les puso sobre la mesa esta «surrealista y vergonzosa solución», «a sabiendas» de que el colectivo ha luchado codo a codo con el barrio para devolverle su función original a este espacio cultural.

«Como última opción nos plantearon usar durante seis horas semanales el Hotel de Asociaciones, donde también dispondríamos de un puesto administrativo», detalla la presidenta de Alhalba, Ana Vargas.  Esta alternativa -precisa- las obligaba a «renunciar» a la mayoría de los cursos que llevan a cabo (pintura, teatro, crecimiento personal, carnaval, manualidades, pilates saludable, animación a la lectura, además de charlas) y también las dejaba «sin espacio» para guardar el material necesario. Ante esta disyuntiva, tuvieron que descartar la propuesta.

ana vargas, presidenta de mujeres Alhalba

Ana Vargas, presidenta de la asociación de Mujeres Alhalba.

El futuro incierto del colectivo, con 20 años de historia en el barrio, ha cambiado «gracias a a generosidad» del particular que les brindó su actual sede, por la que pagarán un «alquiler simbólico», refiere Vargas.

Durante estos meses las afiliadas han trabajado sin parar para adecuar a sus necesidades el inmueble, abierto desde principios de octubre a los ensayos teatrales, pinceles y satíricas letras carnavalescas del colectivo, así como a sus lecturas, ejercicios y habilidosas manualidades.

Sigue «intacta», sin embargo, su antigua sede. «A pesar de la prisa que se dieron para echarnos porque urgía trasladar el servicio de expedición del DNI ante la precariedad de la comisaría, ni siquiera han comenzado a acondicionar el local que, en teoría, estaría listo en septiembre», denuncia la presidenta de Alhalba, para la que optaron por la «nada salomónica» decisión de «desvestir a un santo para vestir a otro, como acostumbran,» para después dejar el inmueble vacío, lamenta. 

«Estamos convencidas de que ni siquiera estudiaron el estado de este espacio, en muy malas condiciones por la antigüedad del edificio, para comprobar si era viable trasladar allí a la Policía», advierte Vargas.

Recuerda, por otro lado, que el desalojo de Alhalba se notificó poco después de ceder a otra asociación un local que llevaba más de un año en desuso en el mismo edificio municipal. «Nos debían haber comunicado que nos iban a dejar en la calle para darnos opción a solicitar este espacio», sugiere.

En cambio, la «única llamada» que recibieron de los responsables del Ayuntamiento tenía como objetivo saber cuándo iban a entregar las llaves. «Lejos» de ayudarlas, incluso han reducido su subvención anual «a menos de la mitad», «sin importar» que ahora deben de afrontar más gastos, lamentan.

Pese a los contratiempos, las integrantes de Alhalba están decididas a seguir «luchando por el barrio unidas», mientras disfrutan de esos pequeños grandes momentos cotidianos a los que ya han abierto las puertas en su nueva sede.

(30/10/2013)

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