Asprogrades, medio siglo derribando barreras

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Taller de cerámica de la unidad de estancia diurna de Realidad 2001.

El apetitoso olor que emana de la cocina anuncia la hora del almuerzo, además del final del turno de talleres en la sede de Asprogrades, la asociación a favor de las personas con discapacidad intelectual. Antes de pasar al comedor, en lavandería terminan de doblar las sábanas, ya limpias, que pronto ‘vestirán’ las camas hoteles a los que prestan este servicio. En lectoescritura siguen centrados en informaciones que parecían indescifrables y que, gracias a su ‘traducción’ con palabras asequibles, se convierten en mensajes accesibles. A escasos metros, sesiones de fisioterapia apaciguan los dolores de unos, relajan las tensiones de otros y los mantienen en forma. Entre tanto el arte fluye entre originales pinturas, cerámicas y decenas de manualidades a las que los usuarios dan forma con sumo cuidado y creatividad. En el aula de Artes Gráficas, ponen en práctica, por su parte, técnicas de serigrafía y estampado…

La unidad de estancia diurna del centro Realidad 2001, enclavada en la calle Jiménez Quiles, el Zaidín, rebosa actividad, entusiasmo y ganas de superación a diario. Su equipo de profesionales – trabajadores sociales, psicólogos, fisioterapeutas, psicopedagogos, terapeutas ocupacionales, etc.- se vuelca en derribar las barreras personales y sociales a las que se enfrentan las personas con discapacidad intelectual. Su trabajo multidisplinar y personalizado, en el que siguen cada caso, está enfocado a evitar que las circunstancias de estos ciudadanos les roben el sueño de una vida digna, llena de aspiraciones y retos, como trabajar o desarrollarse personalmente.

Asprogrades Granada

Elena González, fisioterapeuta de la unidad de estancia diurna de Realidad 2001; Inma Abad, usuaria del centro; Yolanda Álvarez, trabajadora social; Mavi Enríquez de Luna, psicóloga; y Antonio García, presidente de Asprogrades.

Con esta idea, llevan a cabo programas de terapia ocupacional centrados en “la formación en tareas prelaborales que en un futuro les ayudan a acceder un empleo”, pero también en el desarrollo de competencias “relevantes para sus necesidades y expectativas”, explica Yolanda Moreno, la directora del centro, también dotado de residencia. Y lo hacen abarcando aspectos de peso como “ocupación, ocio, salud, bienestar emocional y psicológico…”, desgrana la responsable de Realidad 2001, cuya finalidad no es otra que “mejorar la calidad de vida de los usuarios y sus familias”.

Precisamente con esa intención se fundó Asprogrades, que ha cumplido este año medio siglo de historia. Corría el año 64 cuando 19 padres decidieron cambiar el incierto futuro que esperaba a sus pequeños por el mero hecho de nacer diferentes. Preocupados por su integración en una época en la que el estigma y los prejuicios no solo perseguían a los discapacitados intelectuales, sino que los relegaba a permanecer “escondidos en su propio domicilio” ante el rechazo, decidieron unirse para cambiar las cosas, relata el vicepresidente de la asociación, Cándido González.

Cincuenta años después, Asprogrades cuenta con 300 usuarios y 150 trabajadores en sus cuatro centros concertados: el colegio de educación especial Santa Teresa de Jesús, en la calle santa Adela, y tres unidades de estancia diurna con terapia ocupacional enclavadas en el aledaño edificio Realidad 2003, en su propia sede (Realidad 2001), así como en el ecoparque, donde se alza además su centro especial de empleo. A través de esta empresa de trabajo protegido, en la que al menos el 70% de su plantilla está integrada por personas con discapacidad, se llevan a cabo tareas de limpieza, mantenimiento de jardines y, desde hace ocho años, la gestión del punto limpio del ecoparque.

Integración laboral y envejecimiento activo

El colectivo es “pionero” en el ámbito de la integración laboral. Sus actuaciones han conducido a la contratación de 20 usuarios en distintas empresas, mientras que otros cuatro se han convertido en funcionarios públicos, gracias a un convenio con el Ayuntamiento por el que personas con discapacidad intelectual cuentan con oposiciones específicas.

Asprogrades lidera, además, la atención al envejecimiento activo con la creación de un espacio con actividades específicas para mayores con discapacidad intelectual, cuenta Moreno. El colectivo aún tiene en el tintero un proyecto que permitiría una cobertura «total» a sus asociados: un centro con residencia para gravemente afectados, cuya atención se limita al día. «Tendría 80 plazas y crearía idéntico número de puestos de trabajo», resalta el vicepresidente. Aunque cuentan desde hace años con un solar cedido por el Ayuntamiento en el Serrallo para crear Realidad 2011, como se llamaría, necesitan 4 millones de euros para su construcción, una meta económica que la crisis ha alejado.

Falta de dotación en la Ley de Dependencia

Sin renunciar a este sueño, por el que mantienen negociaciones con Diputación y animan a empresas altruistas a colaborar, Asprogrades sigue enfrentándose a otros obstáculos derivados de la situación económica, como la falta de dotación de la Ley de Dependencia. «El problema es que ahora el concierto está paralizado y no se cubren plazas nuevas, salvo urgencias sociales. En Granada no hay prácticamente plazas en centros de día para personas con discapacidad porque están todas ocupadas y no se amplían», de ahí que que no hayan podido ofertar ninguna en el del ecoparque, cuenta Antonio García, presidente de Asprogrades.

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«Muchas familias se ven obligadas, por otra parte, a privar de los centros a los hijos porque necesitan la pensión. Esta situación deja a las personas con discapacidad desprotegidas. Y a sus padres pendientes de su cuidado 24 horas», lamenta el máximo responsable de la asociación, que también se enfrenta al retraso en los pagos de las instituciones. Ante esta tesitura se han visto obligados a «negociar con los bancos» para mantener «al día las nóminas».

Desde que hace trece años García, párroco de profesión, dirige la junta directiva (integrada por familiares voluntarios como él) se creó una bolsa de trabajo, a la que solo accede personal titulado, y una mesa de contratación, que selecciona a los mejores perfiles, porque «hubo problemas de enchufismo» previamente. «Había familias enteras contratadas», reconoce, una práctica que se atajó de raíz. «Tenemos inspecciones a diario y auditoría todos los años. Aquí no puede pasar lo que sucede con la corrupción en el país», se enorgullece.

2014, un año para celebrar

Con esta filosofía interna, el colectivo lucha por cambiar la mirada de la sociedad sobre la discapacidad. «Siempre nos hemos detenido en sus limitaciones y dificultades, cuando estas trabas derivan de la falta de oportunidades, más que de limitaciones de las personas. Si no te dan la oportunidad no puedes desarrollar determinadas competencias», advierte la psicóloga de Asprogrades, Mavi Enríquez de Luna, para la que se necesita «sensibilizar a la sociedad» en este sentido. La función del colectivo, de cara a conseguirlo, pasa por «tender puentes» para que estas personas «sean tratadas y tengan los mismos derechos que otros ciudadanos», resalta.

García: «En Granada no hay prácticamente plazas en centros de día para personas con discapacidad intelectual porque están todas ocupadas y no se amplían»

«Se trata, en definitiva de dar la vuelta a la tortilla acerca de la discapacidad y sus posibilidades», agrega por su parte Yolanda Álvarez, trabajadora social de Asprogrades, con un programa de prácticas y becados. «Contamos con convenios con todas las facultades, así como con algunos centros educativos», faceta que fue reconocida el año pasado por la Universidad, recuerda García. Por su labor, el colectivo también ha sido premiado con la Medalla de Plata de la Diputación, la de Oro del Colegio de Farmacéuticos y la Granada de Plata de la ciudad, que recibirá en febrero.

Asprogrades se despide de 2014 tras la celebración de numerosas actividades para conmemorar su 50 aniversario, entre éstas conciertos benéficos, la creación de la I Marcha por la Diversidad o un congreso, con la participación de Feaps España, sobre la evolución de las leyes en defensa de las personas con discapacidad.

Pese a los motivos para festejar, derivados del avance en la integración, aún queda mucho por hacer. «En un hotel para colonias de Calahonda un abogado me comentó que nuestros niños crean mala imagen en la playa», se entristece el presidente. Con intención de borrar nocivos prejuicios como éste, el colectivo sigue luchando para derribar barreras.

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