Aumentan las familias sin hogar

El Centro de Orientación y Atención Social a Personas Sin Hogar (Coast), que coordina desde el Zaidín los recursos de acogida disponibles en la ciudad, ha detectado un incremento de familias en la calle a consecuencia de los desahucios.

Un cajero por 'cama'. Neftalí González.

De la noche a la mañana -esa era la expresión temporal que usaba para narrar su historia- lo perdió todo y dejó de tener rostro para la sociedad. El naufragio de su matrimonio y una depresión posterior lo impulsaron a intentar llenar sus vacíos a base de alcohol. Así fue como su prometedor trabajo de arquitecto, sus posesiones materiales y sus ilusiones se ahogaron en la botella. Lo conocimos en el cajero que solía darle cobijo mientras cooperábamos para una oenegé. Le ofrecíamos café para brindarle conversación. Nuestra compañía –insistía con los ojos humedecidos de gratitud- era su única conexión con una realidad que se empeña en mirar hacia otro lado y para la que importa tanto como los roídos cartones que suelen darle cama o las sobras que lo alimentan.  “Sólo quiero dejar de beber y recuperar mi vida”, repetía destruido por una rutina llena de vacíos y soledad.

Javier Cruz, director del Coast.

Su caso es similar al de muchos de los ciudadanos que atiende el Centro de Orientación y Atención Social a Personas Sin Hogar (Coast), con sede en el centro cívico del Zaidín. Desde sus oficinas, dependientes del Ayuntamiento, se encargan de coordinar y gestionar los servicios (como albergues, comedores y programas de ayuda, entre otros) orientados a aquellos a los que las circunstancias –sumadas a un sistema que propicia la desigualdad- les niega el derecho a una vivienda (artículo 47). “Somos la puerta de entrada para unas personas que sufren exclusión social y han caído en el olvido de la mayoría. De ahí que también seamos un termómetro social”, sostiene el director del Coast, Javier Cruz.

Según explica, han detectado un aumentado de las familias en la calle por desahucios en la capital -el año pasado 1.784 perdieron su hogar por impago de alquiler o hipoteca, un número que se ha disparado en 2011, hasta alcanzar las 813 hasta mayo.  “El problema es que, por norma general, cuando se ejecuta un embargo también los avalistas, que suelen ser los padres, pierden su casa”, lamenta Javier.

Igualmente, ha crecido el número de mujeres en la calle, agrega. “En líneas generales, las cifras de personas sin hogar en la ciudad han aumentado mucho con la crisis. Unas 1.100 viven en la calle, según los datos de 2010, similares a los de este año”, indica. Sus perfiles son muy heterogéneos, aunque comparten determinados factores como “no tener casa, ni medios para conseguirla y no trabajar o hacerlo en condiciones lamentables”, sostiene. “Detrás de esta situación suele haber una problemática: adicciones –un 50% de los casos sufre alcoholismo-, sucesos vitales estresantes, como divorcios, despidos o defunciones que no han podido superar, o una historia de crianza ligada a abusos, padres con adicciones o maltratos. Normalmente han perdido el contacto con la familia o los amigos y se han quedado sin vínculos con la sociedad”, detalla Javier.

Un hombre sin hogar, en el entorno de la catedral. Neftalí González.

Hasta hace unos años, los albergues se limitaban a ofrecer dos o tres días de estancia y billetes de viaje para que las personas sin hogar abandonaran las ciudades -“por eso se llaman centros de transeúntes, calificativo que aún conservan, pese a nuestra oposición al respecto”- apunta el director del Coast. La política ha cambiado radicalmente en la actualidad. Lejos de mirar para otro lado o hacer ‘desaparecer’ un problema social enviándolo a otro lugar se “trata de ampliar su tiempo de estancia y de atenderlos mediante distintos servicios”.

Con esta intención, el Ayuntamiento puso en marcha en el año 83 el Coast, que coordina los recursos de acogida disponibles. La ciudad firma, para ello, convenios con las oenegés y fundaciones que trabajan en este ámbito social, como Ocrem o Cáritas.

Recursos

Coast pone a disposición de las personas sin hogar recursos como el programa de atención inmediata, que cubre las necesidades básicas de comida, cama, higiene, atención psicológica y asentamiento emocional. Los límites de estancia están supeditados a las características de la persona (su historia previa de atención, su motivación personal, etc) y la propia estacionalidad de las casas de acogida. “Debemos dar la posibilidad de acceder a este servicio a la mayor cantidad de usuarios posible. Hay que tener en cuenta que la ocupación diaria en Granada supera el 95% todo el año, es decir cubrimos todas las camas. Hasta 200 personas se quedan sin plaza porque no disponemos de más”, informa Javier.

Colchón y cartones usados para dormir en la calle. Nefatalí González.

Para los que solicitan la renovación de la estancia –normalmente hay listas de espera- se inicia un período de observación, sobre todo, a través de un Centro de Día, donde psicólogos y trabajadores sociales mantienen encuentros con ellos para realizar un diagnóstico psicosocial.

El programa de atención rehabilitadora en pisos representa el siguiente estadio. “Trabajamos el ámbito cotidiano y personal, las habilidades relacionales, la autonomía y la autoestima para que confíen en sus capacidades para salir del agujero. Todo en un contexto parecido a un espacio de convivencia estándar compartido con otros compañeros”, comenta el director del Coast. “Una vez cerrado el ciclo, tienen que abandonar el piso, aunque les hacemos un seguimiento durante un año. Algunos salen con trabajo, otros no”, añade.

El Coast también coordina otros programas como casas familiares, enfocadas a la acogida de familias con hijos menores de 18 años que de manera coyuntural se han quedado sin hogar; el programa de tutelaje residencial, dirigido a mayores con un notable deterioro personal, sin posibilidades de inserción social, y que están a la espera de acceder a una residencia pública; y los talleres ocupacionales, en los que a través de trabajos becados se desarrollan actividades de recuperación física, manipulativa y cognitiva.

(21/07/2011)

Comentarios en este artículo

  1. […] ha denunciado el “desmantelamiento y abandono” que sufre el Centro de Orientación y Atención Social a Transeuntes (Coast), que atiende a las personas sin hogar de la ciudad. Según explicó la concejal de la […]

    Falta personal en la atención a personas sin hogar | 15mGranada

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