Granada aprueba el curso escolar, después de todo

El curso escolar 20-21 llega a su fin. Se planificó mal y los más agoreros preveían que duraría un mes como mucho, pero la comunidad educativa coincide en que las cosas han funcionado mucho mejor de lo esperado.

fin de curso en granada 20-21

Escolares a la entrada de su centro. Fotos: Lucía Rivas

En septiembre de 2020, cuando los niños volvieron a las aulas, surgieron aquí y allá multitud de profecías casi apocalípticas. Los heraldos de esos malos augurios aseguraban que esa situación no duraría ni un suspiro, que en octubre los chicos volverían a estar en su casa y que, mientras tanto, como Atila en sus incursiones guerreras, habrían devastado todo a su paso y dejado un sinfín de contagiados en el camino: sus padres, el resto de sus familiares y, por supuesto, también los profesores. Una auténtica hecatombe, eso es lo que pronosticaban. 

Cierto es que el curso no se planificó en condiciones. Tal y como relataron a GranadaiMedia profesores, directores de colegios, sindicatos y representantes de padres y madres de alumnos, la improvisación fue la norma. Parecía, a juicio de los entrevistados, como si la Consejería de Educación hubiera decidido tirar hacia adelante, esperar acontecimientos y, si se producían, reaccionar de alguna manera. 

Pero pese a los agoreros, el caso es que el curso escolar 2020-2021 finaliza hoy y en estos nueve meses las cosas han funcionado razonablemente bien. En eso coinciden los mismos protagonistas que fueron entrevistados entonces. Toca resumir y hacer algunas críticas, porque por supuesto todo es mejorable, pero también toca congratularse. 

Hora de hacer balance

Lo hace sin ambages Rosa Funes, presidenta de FAMPA Alhambra, que reconoce que todo ha funcionado «mejor de lo que imaginábamos», sobre todo porque algunos en su colectivo pensaban «que el curso iba a durar quince días y hubo mucha alarma».

Entiende que en esta agradable normalidad ha influido que se adoptaran «las medidas adecuadas», como la toma de temperatura a los escolares antes de entrar a clase cada día, la ventilación de las aulas, la distancia de seguridad y la «buena coordinación con las familias y las enfermeras de referencia». Cree que, gracias a todo eso «no ha habido ningún colegio obligado a cerrar en Granada». Los datos globales de contagios y de aulas que sí han podido cerrar corresponde darlos a la Consejería de Salud. En resumen, «es hora de felicitarnos porque todos hemos puesto nuestro granito de arena».

La presidenta de la federación provincial de AMPA hace referencia también a la efectividad de los desdobles, posibles gracias a la contratación de profesores de refuerzo, coloquialmente llamados profesores Covid, que han permitido disminuir la ratio en las aulas de Infantil, Primaria y Secundaria. Por eso es firme partidaria de mantenerlos para el próximo curso, «porque se ha visto una mejora en la calidad de enseñanza gracias a ese descenso de la ratio».

Concentración de FAMPA Alhambra, el pasado 15 de junio, frente a la Delegación de Educación. 

De hecho, el pasado martes 15 de junio la federación protagonizó una concentración en la puerta de la Delegación de Educación para, entre otras cosas, exigir esa continuidad. La respuesta de la Junta de Andalucía a esta petición ha sido que por el momento «se están valorando las peticiones». 

No todo ha sido perfecto. Rosa Funes menciona que en los cursos para los más mayores, donde se ha combinado la educación presencial con las clases online, se habrían necesitado «muchos más recursos» y se ha notado la «brecha digital» entre pueblos pequeños y grandes ciudades. También ha echado en falta más atención hacia los alumnos con necesidades educativas especiales. Pese a todo, concede que han sido «tiempos muy duros» y que, en esa situación, «tampoco podíamos aspirar a un curso perfecto». 

Las clases con frío, lo peor

En términos generales, a la misma conclusión llega Jesús Rienda, director del colegio José Hurtado. «Nadie daba un duro por este curso», reconoce nada más empezar su balance, pero agrega que la realidad, después de todo, ha sido después «muy distinta». En su escuela apenas se han producido contagios «y los que ha habido han llegado de fuera, por vía familiar». 

Las pocas incidencias que se han producido se han gestionado con rapidez y eficacia «gracias nuestro contacto directo con la enfermera de referencia» y cuando algún alumno ha tenido que ser confinado en casa durante unos días «por precaución», la escuela ha dispuesto de una herramienta «eficiente», una plataforma en Google que facilitó los contactos con las familias para asignar las tareas. 

Valora el trabajo de los profesores de apoyo, aunque en el José Hurtado, que tiene once aulas, habría que hablar en singular porque sólo se incorporó un docente. Cree que deberían seguir «porque ese apoyo siempre viene bien y porque, según nos dicen, en el próximo curso los niños comenzarán yendo con mascarillas». Rienda se congratula de que no haya habido que habilitar más espacios en el centro para dar clases «porque el único espacio disponible que tenemos es el gimnasio».

Interior de un aula del Escolapios Cartuja.

El director del José Hurtado del Realejo sí tiene un motivo de queja: «Hemos pasado mucho frío algunos días, se han dado las clases con las ventanas abiertas y, a pesar de la calefacción y de que compramos unos paneles de policarbonato para elevar la altura de entrada del aire, el frío se ha notado», explica. Agradece de paso que la AMPA del colegio comprara medidores de CO2 «porque han sido muy útiles para abrir o cerrar más las ventanas».

Vacunas: satisfacción con reservas

En el José Hurtado apenas quedan profesores sin recibir la segunda vacuna. El director no se la ha podido poner aún porque está en ese tramo de edad, entre los 55 y los 60, afectado por la polémica de cuál deben administrar a los que recibieron en su día la AstraZéneca. Esa especie de balsa existe en otros colegios y a eso se refiere Javier Valdés, del sindicato Ustea, que señala que desde su organización «siempre se pidió que ese proceso fuera lo más rápido posible», cosa que a su juicio no ha sucedido», y se queja de que haya faltado información durante ese proceso «porque la vacunación es esencial». 

Coincide en ese punto con María José Romero, de UGT, a la que le parece que no tiene sentido que muchos docentes estén recibiendo la segunda dosis «precisamente ahora que el curso se termina». La atención a este colectivo «debería haber sido prioritaria», porque han pasado meses «al pie del cañón, soportando un estrés tremendo, dando clases con un frío impresionante…»

Mercedes González, de Comisiones Obreras, tiende a contemporizar algo más. «La vacunación de los profesores ha estado condicionada al estudio de esas vacunas, no ha sido un asunto educativo sino sanitario. Si hubiéramos esperado más para saber si eran del todo seguras, habríamos corrido un riesgo. Pero si nos hubiéramos adelantado, a lo mejor los profesores habrían sido un poco como los conejillos de indias», destaca. 

«Los profesores de refuerzo deben seguir»

Los tres sindicalistas tienen claro que los refuerzos deben seguir. «Las ratios no entienden de pandemias», resume Javier Valdés, que enfatiza el papel «crucial» que han jugado estas personas. «Gracias a ellas se ha funcionado con una normalidad anterior a los niveles de 2012. Como sigue habiendo ratios ilegales, que se mantengan esos puestos es una necesidad estructural».

«Si la ratio no baja, habrá que aumentar los recursos humanos», propone María José Romero, que de hecho está en la idea de que la continuidad de los profesores Covid debe garantizarse cuanto antes, incluso en junio. «Si la Consejería repite los errores y la improvisación de este curso en el siguiente, sería ya un delito. La planificación no puede volver a fallar y los profesores deben saber de antemano dónde van para que tanto ellos como los centros educativos se organicen».

Escolares en la puerta del Padre Manjón.

Mercedes González sugiere que esos refuerzos no sólo se mantengan sino que haya más. «Lo de este año ha servido como demostración de que ha sido una inversión eficaz, de que cuando se apuesta por la educación, las cosas funcionan». Mantiene, por lo demás, que si en el próximo ejercicio, como se prevé, hay presencialidad en todos los cursos, algo que juzga «esencial», más necesidad habrá de redoblar los esfuerzos y el personal. 

Mejores previsiones para el próximo ejercicio

Todos los encuestados, por lo demás, afrontan lo que vendrá a partir de septiembre con relativo optimismo, aunque también tienen algunas reservas. Mercedes González recuerda que la población joven no va a llegar a las aulas vacunada «y aunque la mayoría de los casos en gente de esa edad han sido asintomáticos, es un riesgo». Javier Valdés tira de datos para concluir que, si bien en el primer trimestre del curso se produjeron «momentos críticos en algunos institutos», desde la tercera ola (después de las Navidades) ha habido más tranquilidad, especialmente para los escolares de menos de diez años, «que apenas se han contagiado y han tenido un comportamiento muy distinto al de los más mayores». 

GranadaiMedia ha intentado recabar la opinión de la Delegación de Educación, que ha indicado que  el delegado, Gustavo Rodríguez, «las hará más adelante».

Comentarios en este artículo

  1. Totalmente de acuerdo con lo reflejado en el artículo, buen análisis que resume un curso marcado por demasiadas circunstancias, pero ante las que se ha hecho frente, no de forma perfecta, pero sí lo mejor posible.

    Eva María Ortega García

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