Norte custodia la herencia de los primeros médicos de familia de España

La especialidad de medicina familiar y comunitaria nació en España en el Centro de Salud de Cartuja hace 40 años. Hablamos con profesionales del centro que mantienen el mismo espíritu de compromiso social, con el barrio y con los servicios públicos.

centro de salud de cartuja

El Centro de Salud de Cartuja se mantuvo abierto durante la pandemia. Fotos y vídeo: Lucía Rivas

Hay servicios públicos que damos por sentados, como si hubiesen estado aquí siempre, y resulta que aún no tienen ni medio siglo. La sanidad pública, que apenas pasa de las cuatro décadas, sería uno de ellos. Pero es que el médico de familia, que nos parece básico, casi cotidiano, es otro. La especialidad de Medicina de Familia y Comunitaria no nació en España hasta los años 80. Y lo hizo en un centro de salud del distrito Norte de Granada.

Marta García, médica de familia, quedó tercera en toda Andalucía en las pruebas de su especialidad. Después de tres años en el Centro de Salud de Cartuja, pudiendo elegir, decidió quedarse. “La realidad es que es uno de los centros en los que mejor se trabaja en Granada, donde nos sentimos más desarrollados profesionalmente, donde el tipo de servicios médicos es de los más amplios de Andalucía y la atención sanitaria tiene un impacto real sobre la salud de la población”.

abril garrido centro de salud de cartuja

Abril Garrido, observada por sus compañeras en el Centro de Salud de Cartuja.

Abril Garrido, coordinadora de cuidados de la Unidad de Cartuja, cuenta que llegó para sus prácticas de último año de Enfermería. “Me gustó tanto la atención primaria que lo fui buscando, escogiendo, escogiendo… y llevo aquí ya 18 años”. Asegura que durante el confinamiento de 2020 vivió algunos de los momentos más duros de su tiempo aquí, pero también más tiernos, cuando una anciana a la que seguía haciendo la visita a domicilio, tras ver la parafernalia de protección que tenía que llevar para entrar en su casa “me forró un sillón con papel film, para que así estuviese aislado y pudiese sentarme mientras la veía”.

Los primeros médicos de familia de España

En 1981 se abrió el Centro de Salud Cartuja como primer Centro de Atención Primaria de Andalucía y primer centro docente para especialistas en Medicina Familiar Comunitaria. El centro de salud nació el 1 junio 1981 como centro de médicos residentes de la especialidad de medicina de familia. Era la primera promoción de la historia de España en el primer centro médico de este tipo, y estaba en la calle Enrique de Jorquera, en el epicentro de Cartuja. Allí se mantuvo hasta diciembre de 1985, cuando la plantilla se convirtió en fija y se amplió. En 1986 se trasladó a su actual ubicación en la esquina con Casería del Cerro con Pedro Machuca. En 1989 se desdobló en dos Centros de Salud, Cartuja y Almanjáyar, por el crecimiento de población de Norte.

Esteban Rodríguez Ocaña, colaborador del Departamento de Anatomía Patológica e Historia de la Ciencia de la Universidad de Granada y autor del libro Salud Pública en España. Ciencia profesión y política, siglos XVIII-XX, explica a GranadaiMedia que la especialidad de medicina de familia “fue la primera piedra para la construcción del Sistema Nacional de Salud que se forma a partir de la Ley General de Sanidad de 1986”. Fue “un hito histórico, porque ayudó a configurar algo que no existía y que en buena medida se extendió después a otros puntos, que tomaron Granada como referencia”. Una semilla “en forma de primeras promociones de especialistas muy comprometidos” que se extendió por Andalucía y España.

Miguel Ángel Prados, médico de familia, era uno de esos médicos que llegaron en 1981. “¿Por qué nos vinimos aquí? Porque se abrían centros de salud pero no había locales. El de Cartuja lo puso La General” (donde ahora está el Centro de Atención Familiar). Este sanitario, que en 40 años solo ha estado fuera del centro cinco por motivos formativos o de investigación, explica a GranadaiMedia que quienes abrieron el centro “eran promociones con un componente de implicación social muy grande. Queríamos trabajar en nuestro centro de origen, aunque nos dijesen que era especialmente dificultoso. Prácticamente estuvimos así desde el 85 hasta el 2000 y algo, con la misma plantilla”.

El Consejo de Salud del barrio

Por el camino el barrio creció y económicamente pasó sus dificultades. “Entre finales de los 80 y los 90 fueron años durísimos por el tema de las drogas o el SIDA. En general el barrio mantuvo un compromiso muy grande, pero por poca gente que sea la que cae en la delincuencia, siempre enturbia la convivencia y se vivía con mucha tensión”. Los 80 habían sido años de gran activismo, recuerda Miguel Ángel: “se abrió el Consejo del Salud del barrio, había representantes por bloques, de las asociaciones de vecinos… todo eso se fue institucionalizando y se perdieron cosas. Hay concejales de barrio y estructuras institucionales que tienen sus ventajas pero que pierden aquella frescura”.

A partir de los 2000 “algunos que empezaron con 25 años y ya tenían cumplidos los 40 quisieron cambiar de aires, en Granada o fuera de ella”, comenta. Empieza a entrar gente nueva, pero el centro mantiene su filosofía. Miguel Ángel admite que “las plazas se tardan en cubrir porque la gente no quiere venir aquí, sobre todo los que son de Granada… aunque no hayan pasado en su vida de Tráfico para acá, pero tienen una idea del barrio que no es real. Llegó una vez una persona preguntando que si aquí nos robaban mucho. Y me tuve que reír. No nos han robado jamás”.

También nos cuenta que en parte ha permanecido en el centro por “la relación médico-paciente que se establece. Tengo pacientes que llevo viendo 40 años. Alguna vez que he pensado en moverme siempre influye mucho pensar ‘llevo toda la vida atendiendo a doña Fulanica’. Una abuela de 80 años me dijo una vez que la había visto en la barriga de su madre, ya de pura exageración, pero explica lo importante que es la continuidad”.

Confinamiento, pobreza y compromiso con la medicina

isabel toral centro de salud de cartuja

Isabel Toral trabaja en el centro de salud desde 1985.

Isabel Toral, enfermera en Cartuja desde 1985, nos cuenta que durante los meses del confinamiento estricto “el trabajo habitual desapareció y los primeros meses fueron muy duros por la incertidumbre. Se quedaron relegados problemas de salud importantes: personas que están inmovilizadas en sus domicilios, el programa materno infantil”.

Para Toral trabajar en Cartuja requiere saber que “en los problemas de la salud es mucho más importante el código postal que el genético. Para saber de qué enferman las personas, de qué mueren, dónde viven es más importante que otras cosas. Los factores que condicionan la salud, psicosociales, son igual de importantes que tener muchas enfermeras o muchos médicos en el sistema sanitario público”. La pobreza es un círculo del que no sale tan fácilmente. Pero la mayoría de la gente es buena gente y estamos cómodos y muy bien tratados por nuestros vecinos”.

marta garcía centro de salud de cartuja

Marta García, la médica de familia con la que hablábamos al comienzo del reportaje, insiste en la misma idea: “nuestra población es una población más enferma y que no tiene recursos sanitarios alternativos”. Durante el confinamiento “fuimos el único centro público de cualquier tipo que se mantuvo abierto todo el tiempo. En todo el barrio y en muchos kilómetros a la redonda. Seguíamos estando todos los días”. Dificultades extra: gente que no podía contactar por teléfono, que no hablaba suficiente español, que no sabía usar la apps, la falta de información…

Un centro de salud para romper estigmas

“A veces me dicen ‘pobrecita, que estás en Cartuja’. De pobrecita nada. Estoy en Cartuja, primero porque quiero y segundo porque estoy a gusto”, explica Marta.

“Como en todos los centros de Salud tendrás problemas y tendrás dificultades, pero aquí trabajamos muy bien. Tengo 30 nacionalidades diferentes en mi consulta. Y mucha población en riesgo social o situaciones económicas o sociales complejas. No es un sitio para trabajar para alguien que no quiera pringarse un poco. Pero se aprende y se avanza y el equipo profesional no podría ser más excelente. Y creo que tener un centro de salud de alto nivel y que se conoce incluso internacionalmente sí puede romper un poco el estigma”.

Abril Garrido, la enfermera de visitas a domicilio, ha visto evolucionar la situación del barrio y su trabajo con él: “ha empeorado porque se ha hecho más pobre a la gente que ya era la más pobre. Pero es que no hay inversión en el barrio. Los sistemas eléctricos son más antiguos. Con los cortes de luz venían aquí pacientes que no podían tener sus medicamentos en frío o a cargar su mochilillas de oxígeno. ¿Cómo sacas sangre a las 20.00 de la noche en invierno en una visita si no hay luz? O también te toca subir a novenas plantas en edificios sin ascensor con un maletín de 12 kilos andando a ver a una paciente. Vale, es mi trabajo, pero esa persona está aislada y es tan mayor que no puede bajar dos pisos porque si no luego no los puede subir”.

Lo que valora Abril es cómo “el espíritu de la atención primaria este centro no lo ha perdido. Nos seguimos implicando. El barrio sabe que formamos parte de la comunidad y que estamos aquí con los cortes de la luz o con la pandemia”.

Comentarios en este artículo

  1. La mejor decisión que he tomado en mi vida profesional fue formarme como médica de familia en “la Pantera Rosa”.
    Por desgracia, después todo ha sido empeorar, pero… es ya es otra historia.
    Me alegro de que hayan sido capaces de mantener su esencia💚

    Maria del Carmen Gómez
  2. Enhorabuena por esa trayectoria tan ejemplar. Saludos a Miguel Ángel e Isabel Total dos referentes imprescindibles.

    Miguel PEDRAZA SANCHEZ
  3. Granada y Salamanca,fueron tiempos bonitos,luego nos dispersamos,hemos vivido lo mejor de la medicina,ahora sufren el MIR…

    Amador
  4. Hola. Hay sitios donde es mucho más difícil cubrir una plaza de médico o enfermera. Vayan a cualquier rincón de la España vaciada y lo comprobarán. No obstante, valoro el trabajo de estos profesionales pioneros en el centro de la Cartuja.

    Enrique Delgado
  5. Me he tropezado por casualidad con este reportaje y supongo que por su brevedad, no han mencionado el trabajo pionero, intenso y humano de las trabajadoras sociales.
    El trabajo previo a la apertura de los centros de salud, fue toda una odisea. Fermina Puerta Rodríguez, primera trabajadora social del consultorio cedido por la Caja de Ahorros, organizó un curso en la Delegación de Salud de Granada para trabajadores sociales, cuyas prácticas consistieron en ir piso por piso, casa por casa y hablar con las amas de casa , o con quién abriera la puerta, de qué era aquello de la «Atención Primaria de Salud» y con libreta en mano, anotar los nº de seguridad social para después dar de baja de los Ambulatorios del Zaidín y de Cartuja y pasarlos a cada centro de salud de barrio. En muchas ocasiones, la gente desconocía el nombre de su propia calle.
    Mención especial al Dtr. Luis de la Revilla y Ahumada, promotor de este cambio e historia de la Atención Primaria en España y en Granada.

    Maria Jesús Rodríguez Fernández

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