La Atención Primaria ya no es lo que era

La Covid-19 ha cambiado la forma de atender a los pacientes en centros de salud y consultorios de Granada, lo que no gusta a todos. Médicos y enfermeros coinciden en que la pandemia ha sacado a la luz las carencias del sistema sanitario, sobre todo de personal.

covid-19 Centro Salud Granada

Si hay algún sector donde la Covid-19 ha tenido repercusión de manera brutal, éste ha sido sin duda el sanitario. Lo que incluye los hospitales, protagonistas en la etapa más virulenta de la pandemia por el colapso de sus unidades de cuidados intensivos (una situación que nadie desea que vuelva a repetirse y los más agoreros no paran de decir que está en puertas) y también los centros de salud, ambulatorios y consultorios, donde se presta la Atención Primaria a los usuarios. 

En esos lugares ya nada es lo que era, y eso no quiere decir que la situación no haya cambiado necesariamente a peor, pero sin duda cambios ha habido. También hay saturación, como hay nervios, estrés, prisas y, por supuesto, enfados y críticas. De los médicos, enfermeros y resto del personal, pero también de los pacientes.

Los profesionales se quejan porque aseguran no tener los medios suficientes para atender adecuadamente a quienes acuden allí y un buen número de éstos, por otra parte, lo hace porque ni se acostumbran ni les gusta cómo funcionan ahora las cosas.

Salud Responde Granada

Cartel donde se avisa de los teléfonos para concertar citas médicas. Foto: Lucía Rivas

Por mencionar un reproche recurrente, la cita previa por teléfono, que el sistema sanitario considera imprescindible para evitar que allí se mezclen los pacientes que guardan relación con el virus y los demás, les plantea no pocos problemas. Dicen las malas lenguas que cada vez que algún usuario consigue que le descuelguen el teléfono, suenan campanas en algún sitio. 

«Se ha resentido»

Miguel González, director del Centro de Salud del Albaicín, admite sin ambages que la atención sanitaria «se ha resentido» en los últimos meses. «Nos hemos tenido que adaptar para que los centros de salud no se conviertan en focos de contagio y se ha optado por la atención telemática. Y aunque les hemos explicado que ahora no hay otra alternativa, hay personas que no lo asumen bien», explica. 

Miguel González Centro Salud Albaicín

Miguel González, director del centro de salud del Albaicín. Foto: Lucía Rivas

El doctor especifica que el ambulatorio «está a tope aunque a algunos les parezca vacío» y aclara que todos allí dentro están «desbordados» y trabajando «el doble que antes», con el objetivo de «organizar los recursos de forma más racional y ser así más eficientes». 

Lo que más le preocupa es la falta de personal. «Sabíamos que si ocurría algún problema grave, se notaría; era algo que veníamos venir», expone, para añadir que, durante los últimos veinte años los profesionales han pedido más personal y, en cambio, han recibido más recortes. «Está claro que el sistema sanitario tenía sus carencias y ahora las vemos», remacha.

«Ahora buscas médicos y no los hay. Muchos se fueron de Andalucía y de España en busca de mejores condiciones laborales», resalta Miguel González, que a ese enorme problema suma otros: «Falta formación, la plantilla de médicos está cada vez más envejecida, los mayores se jubilan… De seguir así, la Atención Primaria se va a convertir en invisible», pronostica.

A los usuarios les pide «comprensión» ante algo que no duda en calificar como «una guerra sanitaria». En una situación así, continúa, deben «entender que la sanidad es prioritaria, que el sistema está al límite y que si no les atendemos antes es porque no podemos». Y a la administración andaluza le demanda «que busque recursos donde no los hay y que los ponga a nuestra disposición». 

Una plantilla envejecida y sin sustitutos en los Centros de Salud

Centro de Salud de Camino de Ronda Granada

Exterior del Centro de Salud Las Flores, junto a Camino de Ronda. Foto: Lucía Rivas

María Pedrosa, vocal de Atención Primaria del Colegio Oficial de Médicos, tiene una opinión parecida. «Tendríamos que fidelizar a los médicos residentes con mejores contratos, porque se nos están yendo. En unos años se jubilará el 30% de la plantilla y lo peor es que no hay banquillo para sustituirlos», enfatiza. 

Cree que la atención telemática se está mostrando útil, ayudada por la ventaja de que los médicos «solemos conocer a nuestros pacientes y valorar lo que les pasa», pero no oculta que, sin el complemento de la asistencia presencial, «tenemos mucha más dificultad en hacer diagnósticos adecuados».

No vislumbra soluciones a corto plazo. «Hasta que no haya una vacuna eficaz, vamos a tener que armarnos de paciencia y que los usuarios se desacostumbren a lo que tenían». Una prueba de fuego puede estar a la vuelta de la esquina con la campaña de vacunación de la gripe. ¿Cómo se articulará? «Pues lo haremos como podamos, trabajando mañana y tarde si es preciso y, esperamos, con más personal de Enfermería».

Desde el Sindicato Médico de Granada, su secretaria general, Carmen Serrano, dibuja un panorama sombrío: «El sentimiento de los médicos es de desesperación, porque están sobrecargados de trabajo». Es, precisa, la consecuencia «de muchísimos años sin invertir, sin adecuar las plantillas a la realidad. La Atención Primaria es la hermanita pobre del sistema sanitario y esto de ahora era algo que se veía venir. Como dice el refrán, de aquellos polvos, estos lodos».  O, por decirlo con otra frase popular, «el problema no ha empezado cuando nos llegó esta película de terror sino que venía de muy atrás. Hemos estado mucho tiempo avisando de que venía el lobo y ahora lo tenemos dentro».

Menciona que un médico, ahora, puede tener un cupo de 1.500 pacientes «y manejar agendas de 83 usuarios al día», algo que se empeora porque Salud Responde «no valora objetivamente las situaciones e inserta a los pacientes en los huecos que ve libres». Dadas las circunstancias, agrega, los profesionales «hacen lo que pueden y desde luego no se niegan a atender a nadie».

Condiciones laborales y económicas «penosas»

Fachada del Centro de Salud Fortuny-Velutti. Foto: Lucía Rivas

También se detiene en las condiciones económicas: «Son penosas. ¿A qué médico contratas por seis meses? Muchos profesionales cualificados se nos fueron precisamente por eso y ahora están en otras comunidades o países y no se plantean volver porque allí se les trata con más respeto», explica. 

Carmen Serrano tampoco ve soluciones fáciles ni inmediatas. «Toca seguir sufriendo, aunque se puede redistribuir el trabajo, que la administración nos deje a todos aportar y hacer que funcionen mejor los medios telemáticos y el rastreo». Contratar personal, si fuera posible, ayudaría, aunque la profesional advierte de que «se tarda unos años en formar a un grupo de médicos».

Otro colectivo agitado por la crisis es el de los enfermeros. Jesús Cuevas, con 17 años de experiencia en la Atención Primaria e integrado en el Colegio Oficial de Enfermería de Granada, asegura que en su colectivo también sufren «el problema de carecer de infraestructuras y de personal, que por supuesto se ha agravado con la pandemia».

«Los usuarios no han sabido entender los cambios»

No los culpa, pero sí cree que muchos usuarios «no han sabido entender bien los cambios que han debido hacerse, que era crucial reservar espacios para atender a los contagiados y que no se mezclaran pacientes», tras lo que aprovecha para agradecer «la extraordinaria labor que están haciendo las limpiadoras para que se cumplan todas las medidas de higiene y se minimicen los riesgos de infección».

«Muchos usuarios quieren acceder a la Atención Primaria como siempre y eso no es posible, tiene que haber un filtro, que en este caso es la cita telefónica», añade el enfermero, para quien es poco menos el pan de cada día encontrarse con una situación así dentro de su centro: «Llega un paciente al que no le han atendido por teléfono y empieza a hablar con los enfermeros y con los administrativos, les insiste una y otra vez, y eso es un tiempo y un esfuerzo extra que se une a una carga de trabajo que ya de por sí es elevada». 

Andalucía no sólo ha exportado médicos; también enfermeros. «Aquí no desarrollan todas las competencias para las que se formaron y por eso se van». Los que están, afrontan turnos de trabajo extenuantes. «En extracciones, por ejemplo, en dos horas tendríamos que atender a 50 personas. Eso significa tres minutos por paciente, cuando para hacer las cosas bien necesitamos cinco minutos. Eso, si el sistema informático no se bloquea, que ocurre con frecuencia porque hay colapsos». En consecuencia, se generan retrasos que no todos los que acuden a ser atendidos aceptan con resignación. Una palabra que, por lo demás, define lo que a los enfermeros les queda por delante. De forma inminente llegará gente para vacunarse de la gripe o con síntomas de padecerla, similares en algunos casos a los del coronavirus. «Será duro, pero no queda otra que apretar los dientes y seguir», finaliza. 

Los pacientes se pronuncian

Covid-19

Mercedes González, a la izquierda, en el centro de salud de Gran Capitán. Foto: Lucía Rivas

Un muestreo en la puerta de varios centros de salud sirve para constatar que, en efecto, hay usuarios insatisfechos y otros que parecen adaptados a la nueva situación. En ese segundo grupo se sitúa Mercedes González, que visita el de Gran Capitán con asiduidad, más por sus padres que por ella. Dice que lo del teléfono no le supuso un problema y que, ahora que el médico ha atendido a su madre, se siente aún mejor. «Nos dijo que viniéramos y en una misma sesión le han hecho una analítica, un electro, una radiografía y le han puesto un tratamiento». Su única pega es que ahora han tardado más en darle la cita que hace algunos meses. «Pero nos hacemos cargo porque no hay otra manera».

Covid-19 Centro de Salud

Eduvigis Salinas no ahorra críticas hacia el nuevo procedimiento. Foto: Lucía Rivas

En el polo opuesto se sitúa Eduvigis Salinas, visiblemente molesta por su situación. «Me tenían que dar los resultados de una prueba y han tardado dos semanas y media, y ahora he pedido cita para un especialista y me han dicho que me llamarán el 6 de octubre», comenta, tras salir de una consulta en el centro del Albaicín que la ha dejado de peor humor: «He estado una hora ahí en la cola para que me den cita. ¿Por qué? Porque el teléfono no lo cogen. Yo no sé si están muy ocupados y no digo que no hagan bien su trabajo, pero desde luego tienen una parsimonia…», protesta. «Antes esto era una maravilla. Había una cola normal, te atendían… Yo creo que aparte de la Covid hay otras enfermedades y más cosas y lo tendrían que tener en cuenta», concluye.

Covid-19 Centro Salud Granada

María Luisa Yudes, usuaria del Albaicín. Foto: Lucía Rivas

Tampoco llega allí muy feliz Luisa Yudes. «Pedí una cita hace 15 días, me la dieron, me dijeron que me llamarían y no lo han hecho. Vine y entonces me dijeron que sí que me habían llamado, cosa que no es verdad porque en mi móvil no viene reflejada», narra. Esta vez vuelve para un segundo capítulo: «Me aseguraron que me llamarían hoy y quiero comprobarlo, porque si no, es que me quedo aquí hasta que me atiendan, porque en los últimos 15 días ya he tenido que ir dos veces a urgencias». No entiende por qué pasan esas cosas «porque no hay tantos usuarios para que no se les pueda atender. Yo no sé si han quitado médicos o qué, pero la organización está muy mal», remata.

La Junta responde

indalecio sánchez montesinos, delegado de Salud en Granada

Indalecio Sánchez Montesinos, delegado de Salud en Granada. Foto: Prensa Junta de Andalucía

El delegado de Salud de la Junta de Andalucía en Granada, Indalecio Sánchez-Montesinos, ha contestado al cuestionario que le hizo llegar GranadaiMedia sobre la situación de la Atención Primaria. «Creo que el inicio de la pandemia -asegura- hizo que en muy poco tiempo tuviéramos que llevar a cabo grandes cambios en Atención Primaria, uno de los grandes pilares del servicio sanitario público de Andalucía. Se ha puesto de manifiesto la gran capacidad de reorganización y adaptación a la presión de la pandemia de nuestros responsables sanitarios: estableciendo dobles circuitos de asistencia Covid y no Covid, tratando de preservar la salud de todos, evitando desplazamientos a los centros de salud y por ende riesgos innecesarios; dando prioridad a la visita domiciliaria, la gestión de las agendas, la teleasistencia y el cuidado especial de nuestros mayores en centros residenciales y centros sociosanitarios. Todo ello, tratando de compaginar el incremento de personal, la mejora laboral y el descanso más que necesario y merecido de nuestros profesionales durante los meses de verano».

Respecto a la saturación de trabajo de los profesionales y a sus quejas por la falta de personal, afirma que la Junta es consciente de esa sobrecarga y «se ha establecido una línea de trabajo con Salud Responde para aumentar el volumen de personas que pueden ser atendidas; se han puesto en marcha dos Centros de Recepción de Llamadas en Andalucía, uno de ellos con sede en Granada, en el Hospital Universitario Clínico San Cecilio, concretamente. Y otro dato ofrecido por el consejero: la plantilla del SAS suma en estos momentos más de 118.000 trabajadores, lo que significa la mayor cifra hasta ahora y 12.000 trabajadores más que el año pasado».

También se pronuncia sobre la ‘fuga de cerebros’ para decir que «desde la llegada de Juanma Moreno Bonilla al Gobierno de la Junta, trabajamos por igualar las condiciones de trabajo de los profesionales del SAS a las de otras comunidades autónomas con condiciones más favorables. Así, se han aumentado los tiempos de contratación, los salarios, se está regularizando la secuencia de oferta de empleo público y concurso de traslado que dé mayor estabilidad a nuestros profesionales, la contratación de los residentes que terminan su especialidad y seguimos estudiando nuevas líneas de mejora». 

Y sobre el día a día de los centros de salud, el delegado pone el acento en que «se trata de una situación extraordinaria en la que se busca un equilibrio a veces complicado, pero siempre asegurando la atención sanitaria en cada caso concreto. Hay que ir acostumbrándose a nuevas herramientas, algunas de ellas que pueden parecer o son de hecho más distantes pero que resuelven la cuestión planteada y disminuyen el riesgo de contagio, como es la atención telefónica. Estamos trabajando para mejorarla de tal modo que seamos capaces de dar respuesta u orientación al paciente. Y por supuesto, con la atención personalizada cuando corresponda, sin escatimar esfuerzos y en la seguridad de la atención sanitaria que corresponda según el nivel de intervención correspondiente. Esta situación es nueva para todos, hay que acostumbrarse», insiste.

 

 

 

 

 

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