Mucho más que un comedor social

El comedor social de la Chana ofrece mucho más que alimento. Aunque la aceptación general en el barrio es buena, echan de menos más implicación de las instituciones. Para los Servicios Sociales, el comedor no cumple las condiciones higiénico sanitarias, pero desde CEPAMN aseguran que si no disponen de un local mejor es «por la falta de interés institucional».

Centro de Primera Atención a Mujeres y Niños (CEPAMN)

Ramón Fontela (i) y Palmira Crespo (d), el día d la inauguración del comedor.

La historia de Palmira Crespo y Ramón Fontela es una historia de superación y de entrega. Una muestra clara del efecto que pueden tener las acciones individuales sobre la situación global. Una historia de las que te reconcilian con el mundo y te devuelven la esperanza en el ser humano.

Esta pareja de vecinos de la Chana comenzó su labor desde la nada, como un simple acto de voluntad, con la fuerza que da el ver las cosas claras. Sin perderse  en la burocracia, en los requisitos y en el ‘orden’, Palmira y Ramón saltan cada día de la cama, abren el comedor social y dan un plato caliente a quien tiene hambre.

Cadena de favores

Palmira fue víctima de malos tratos pero logro salir del agujero y, al hacerlo, supo que debía ayudar a otras personas en su situación. Será la empatía que otorga el sufrimiento, que nos hace más sensibles al dolor ajeno, pero el caso es que esta mujer valiente dedicó su segunda oportunidad en la vida a arrojar un poco de luz a la mirada del otro. Y en ese camino, por suerte, por capricho del destino o quizá porque las personas buenas se rodean de otras personas buenas, Palmira encontró a su par, Ramón, su actual pareja y su compañero en la gran labor que desarrolla el Centro de Primera Atención a Mujeres y Niños (CEPAMN) de la Chana.

Comenzaron abriendo las puertas de su casa a personas necesitadas, y ese proyecto individual, doméstico, acabó convirtiéndose en un comedor social que hoy atiende a una media de 60 personas al día. Todo ello sin lujos, sin grandes infraestructuras, sin calefacción ni aire acondicionado, pero con un calor humano que suple las carencias.

El comedor social de la Chana es una pequeña nave con techos de uralita y desconchones en su pared azul. En invierno hace mucho frío dentro y en verano el calor asfixia, pero eso no es obstáculo para los voluntarios que, de forma desinteresada, se dedican a preparar la comida, recaudar fondos y atender a las personas que pasan por allí. La mayoría de ellos comenzaron siendo usuarios del centro, o continúan siéndolo, pero dedican parte de su tiempo a ayudar a los demás en una cadena solidaria de favores.

Comedor social de la Chana (CEPAMN)

Voluntarias del comedor social preparan la comida

Este centro, situado en la calle Trucha de la Chana, en la zona de Las Torres, abre sus puertas a las 9.30 de la mañana de lunes a sábado y ofrece comida caliente a mediodía (de 13.00 a 15.30 horas). Muchos de los que acuden a comer se llevan también la cena. «Cuando llegan parejas cuyos hijos están en el colegio a esas horas nos aseguramos de que se lleven comida también para los niños», afirma Ramón Fontela.

Se nutre de las donaciones de vecinos y comercios y de los fondos que obtienen con actividades solidarias o la venta de papeletas de sorteos y rifas. De esa ‘labor recaudatoria’ se encargan seis personas en situación de necesidad, que venden sus boletos, se quedan con una parte para su subsistencia y entregan otra parte al comedor. «Es una forma de que ganen un poco de autonomía, salgan a la calle, se relacionen y puedan así acceder a otras posibilidades laborales». Y así ha ocurrido en, al menos, cuatro casos, según cuenta Ramón. «Una de las mujeres que vendía papeletas encontró un trabajo como cuidadora de una persona mayor al ir casa por casa y otro hombre comenzó a trabajar en una gasolinera gracias al propietario, que le ofreció el puesto al conocer su situación».

El comedor es también un lugar de encuentro, un espacio que permite a muchas personas que lo están pasando mal salir de sus casas, compartir sus problemas, charlar con otras personas y pasar a la acción. «Cuando vienen aquí a comer hablan, intercambian experiencias, se cuentan unos a otros los cursos que están haciendo, posibles entrevistas de trabajo… en definitiva, están en contacto con el mundo», explica Fontela.

El perfil del usuario

Al comedor social acuden, en un 90% de los casos, personas que hasta hace poco pertenecían a la clase media, tenían sus casas, sus trabajos, sus alquileres o sus hipotecas, pero se quedaron sin nada o están a punto de perderlo todo por el azote de la crisis. El otro 10% son personas que ya vivían antes en la marginalidad o inmigrantes sin recursos.

En el comedor encuentran comida caliente, pero también asistencia psicológica y orientación para la acogida en los casos de malos tratos, gracias a la colaboración de CEPAMN con otras instituciones. Aunque el centro está dedicado, inicialmente, a mujeres y niños, no se le niega la asistencia a nadie, y por el comedor pasan familias enteras sin que se tenga en cuenta si son hombres o mujeres, porque la necesidad y el auxilio no entienden de sexos.

Pasacalles de Carnaval en la Chana organizado por CEPAMN

Pasacalles de Carnaval en la Chana organizado por CEPAMN

Además del asesoramiento, la asistencia psicológica y la manutención, CEPAMN lleva a cabo actividades infantiles todos los sábados por la mañana (de 11.30 a 13.00 horas) en el local del comedor. Son actividades abiertas a todos los niños del barrio, manualidades, pintura e incluso un cuentacuentos del que se encarga la librería Castellanos-Mezzo. Porque así funciona todo en este centro social, gracias a la colaboración de vecinos, comercios y todo aquel que se preste.

Esta misma semana inician, además, clases gratuitas de graduado escolar, pues la finalidad es «ofrecer a estas personas la posibilidad de salir adelante», apunta Ramón. Lo hacen en una sala de la parroquia San Juan de Ávila, con cuyo párroco mantienen una estrecha colaboración. Las clases serán los lunes, miércoles y viernes, de 16.30 a 17.45 horas, y los martes y jueves ofrecerán clases de español para extranjeros en la misma franja horaria. Todas estas actividades se llevan a cabo de forma gratuita gracias a la labor altruista de los voluntarios que participan en este proyecto.

Sin ayuda institucional

A lo largo de su aún joven trayectoria, el comedor social ha realizado distintas actividades que no sólo han permitido darse a conocer en la Chana sino que han contribuido a dar vida al barrio. Algunos ejemplos son el Día del Libro, la Cabalgata de Reyes o la Paella Solidaria de la semana pasada.

Desde su nacimiento, no han recibido ninguna ayuda institucional. Eso sí, fueron ganadores del premio Rexona, con una dotación de 6.000 euros que les permitió pagar los primeros meses de alquiler del local y dar difusión a su proyecto para conseguir apoyos. No obstante, a día de hoy, tienen que seguir pagando ese alquiler con los fondos que recaudan y, algunos meses, como confiesa Fontela, les cuesta el dinero.

Desde CEPAMN echan de menos una mayor implicación de los colectivos vecinales, las instituciones y los Servicios Sociales del barrio

La acogida de la gente del barrio ha sido muy buena entre vecinos y comerciantes, si bien, como explica Ramón, echan de menos mayor implicación de los colectivos vecinales, las instituciones y los servicios sociales del barrio. «Cuando una persona acude a nosotros para pedir ayuda le damos un impreso que debe rellenar con sus datos, sus ingresos, sus gastos (hipoteca, alquiler…) y un espacio que deben cumplimentar los Servicios Sociales Comunitarios, si son usuarios de los mismos, acreditando que la persona se encuentra en situación de necesidad», explica Ramón. Pues bien, en los Servicios Sociales se niegan a rellenar ese apartado».

Ramón no comprende a qué se debe el «rechazo» de los Servicios Sociales a su comedor, «nosotros no pretendemos hacer la competencia a nadie, se trata de colaborar, de ayudar, y todos perseguimos el mismo fin», explica. «En los Servicios Sociales nos han llegado a decir que nos van a cerrar el comedor», y añade que, pese a todo, ha tomado la determinación de continuar su trabajo colaborando en la medida de lo posible y pasando por alto las trabas en el camino.

«En el Banco de Alimentos nos dan poca cantidad, cuando nos consta que a otras asociaciones les dan muchos kilos de comida», asegura. «Yo me limito a coger lo que nos puede servir y dejar lo que no vamos a usar. Si me dan tomates y yo ya tengo porque una frutería nos los ha donado, pues no me los llevo, le pueden servir a otro y no necesitamos más de lo que vamos a gastar», apunta.

Tampoco han encontrado apoyo, según asegura Fontela, por parte de Cáritas de Santa María Micaela, a diferencia de la parroquia San Juan de Ávila. Confiesan, asimismo, que les vendría muy bien disponer de un local municipal para el comedor: «a mí me encantaría cerrar el comedor porque eso significaría que no hace falta, pero no es el caso, y nos vendría genial tener un local para las comidas, un local que devolveríamos en cuanto se acabara la necesidad», señala Ramón.

La opinion de los Servicios Sociales y de Cáritas

En el barrio, la opinión de los vecinos sobre este comedor social es buena. Es cierto que hay quien señala que existe falta de organización o que se improvisan las comidas, y que también hay gente que no ha encontrado en este centro respuesta a sus expectativas, pero en general la mayoría opina que desde el comedor la intención es buena.

Paella solidaria en beneficio del comedor social de la Chana

Paella solidaria en beneficio del comedor social de la Chana

El director del centro de Servicios Sociales Comunitarios, Antonio Leyva, coincide en señalar la «buena voluntad» de las personas que dirigen CEPAMN, si bien reconoce que «el comedor no reúne las condiciones higiénico sanitarias necesarias». Según afirma, es cierto que desde los Servicios Sociales no cumplimentan el impreso que derivan desde el comedor para los posibles usuarios, y no lo hacen, señala, porque «nosotros podemos informar a quien lo necesite de que existe este recurso, pero no enviamos relaciones semanales de familias para que vayan allí porque no lo hacemos con ningún comedor».

Leyva explica que ya advirtió a Ramón Fontela de que era necesario que regularizara de alguna forma las cuestiones sanitarias y la manipulación de alimentos en el comedor. «No cumple los requisitos, la comida está mezclada con la ropa de segunda mano, el techo está cubierto por una tela verde y no hay control sobre la manipulación de alimentos», sostiene. En su opinión, es cierto que Ramón y Palmira tienen muy buenas intenciones, pero ésta no es la forma de hacer las cosas.

Leyva considera que un comedor social no es una prioridad en el barrio, puesto que ya hay otras asociaciones en la Chana que ofrecen este recurso y dan alimentos a las familias necesitadas. Para los niños, añade, existe el comedor público gratuito, que desde los Servicios Sociales tramitan en colaboración con los centros escolares cuando se da una situación de necesidad. Este recurso, según Leyva, facilita la integración del niño en su comunidad sin etiquetas y sin que el menor quede marcado, de alguna manera, por acudir a un comedor social, puesto que el servicio se ofrece en los centros escolares.

Leyva: «Yo defiendo cualquier recurso que dignifique a las personas, pero no un lugar que mezcla la comida con la ropa y que no ofrece garantías en la manipulación de alimentos»

En la opinión de Antonio Leyva, la beneficencia es necesaria para complementar la ayuda institucional, que no es siempre suficiente, «ya que las familias tienen muchas necesidades», y «es muy importante que exista esa colaboración entre los organismos públicos y las iniciativas sociales, pero es fundamental que se den unas condiciones sanitarias mínimas».

«Yo defiendo cualquier recurso que dignifique a las personas, pero no un lugar que no está acondicionado, que mezcla la comida con la ropa y que no ofrece garantías en la manipulación de alimentos«, asevera.

Respecto a la falta de apoyo institucional que denuncia Ramón Fontela, Leyva opina que desde CEPAMN deberían acceder, como otras asociaciones, a la convocatoria anual de subvenciones que tiene el Ayuntamiento y optar a todas las ayudas que hay en este sentido. Del mismo modo, opina que no hay tanto excedente de locales y que, no obstante, si existen locales municipales en desuso en el barrio «lo normal sería que sometieran a concurso público su cesión, y no que lo adjudicaran directamente al comedor ni a ninguna otra organización».

«En mi intención no está cerrar este comedor social, nunca he dicho eso, pero si me piden mi opinión, diré lo que pienso en base a la información de la que dispongo, y es que este comedor no reúne las condiciones higiénico sanitarias», concluye.

Desde Cáritas Parroquial de Santa María Micaela corroboran que no existe colaboración con el comedor social. Su directora, Pilar Muñoz, prefiere no hacer comentarios sobre algo «que no puede probar por muy segura que esté» pero, según deja entrever, cuando CEPAMN nació iniciaron una colaboración que se rompió «inmediatamente después de que ocurriera algo».

«Hemos tenido algún caso compartido en el que no hemos negado esa colaboración por el bien de la persona afectada, pero la pregunta sería ‘¿qué ha pasado para que las instituciones y Cáritas no quieran colaborar con el comedor social», señala.

Fontela: «Ofrecemos un plato de comida a quien pasa hambre. Si no tenemos un local mejor es porque ninguna institución nos lo ha proporcionado”

La respuesta no la sabemos, tampoco la sabe Ramón Fontela, que asegura que no entiende su actitud y que incluso «el párroco de Santa María Micaela se negó a bendecir el local» cuando lo abrieron. Sobre las críticas acerca de las condiciones higiénico sanitarias, Fontela señala que tienen un comedor social, «no un restaurante ni un negocio», y añade que «si nos ponemos así habría que cerrar el Banco de Alimentos por dar comida caducada». «Ofrecemos un plato de comida a quien pasa hambre. Si no tenemos un local mejor es porque ninguna institución nos lo ha proporcionado», asevera. Y concluye: «No voy a hacer ninguna guerra de esto, lo único que me preocupa es poder ayudar a todo el que lo necesite».

Sin local y con escasos fondos, Ramón continúa, junto con Palmira, con su lucha diaria. Una lucha sin prejuicios, capaz de comprender que aunque alguien tenga una casa puede no tener nada, capaz de mirar más allá y acoger a personas que «la primera quincena del mes no vienen porque pudieron llenar la nevera cuando cobraron su subsidio pero desde el día quince no tienen qué llevarse a la boca». Capaz de comprender, en fin, que la pobreza no siempre lleva disfraz de pobre, y que todos, en un momento de nuestra vida, podemos necesitar ayuda.

Datos de interés

  • Dirección de CEPAMN: Calle Trucha, s/n. 18015. Granada.
  • Web: http://www.cepamn.org/
  • Teléfonos: 675 360 136 / 615 722 330
  • Horario de atención: De lunes a viernes, de 10.00 a 14.00 horas.
  • Horario del comedor: De lunes a sábado, de 13.00  15.30 horas.
  • Actividades Infantiles: Sábados, de 11.30 a 13.00 horas, en la sede de CEPAMN (c/ Trucha, s/n).
  • Clases de graduado escolar: Lunes, miércoles y viernes, de 16.30 a 17.45 horas, en la iglesia San Juan de Ávila (calle Encina, 2).
  • Clases de español para extranjeros: Martes y jueves, de 16.30 a 17.45 horas, en la parroquia Juan de Ávila (calle Encina, 2).

(11-02-2013)

Comentarios en este artículo

  1. Ante todo agradecer a granadaimedia su colaboración en el reportaje y el apoyo al acto realizado en el dia de ayer, asi como a los Sres. Paco Cuenca y Paco Puentedura por su presencia y ofrecimiento de ayuda a recoger alimentos para el comedor.
    En primer lugar hacer dos correcciones en el articulo anteriormente realizado. Las actividades de los niños no se realizan en la parroquia de San juan de Avila sino en el propio comedor en la C/ Trucha y se realizan actividades lúdicas y cuenta cuentos con la colaboración gratuita de la librería Castellanos – Mezzo.
    La segunda es que el premio no nos lo dieron en metalico sino que nosotros preferimos que lo invirtieran en el comedor, de este modo sabían donde y en que invertían su dinero.
    En cuanto a Servicios Sociales comentar que las comidas lamentablemente se han de improvisar semanalmente ya que dependemos de las donaciones (nosotros no lo tenemos solucionado contratando un catering) y en cuanto a la falta de organización le recuerdo que todos son voluntarios y no cobran con lo que no podemos exigir sino al contrario agradecer y muchísimo el tiempo que invierten ayudando a los demás. Tambien comentar que evidentemente no podemos solucionar todos los problemas ya que mucha gente viene a que le paguemos el teléfono o la luz o el agua y no podemos asi que los derivamos tal y como ha de hacer nuestra asociación a instituciones que realizan estas labores como Cruz Roja y Servicios Sociales, es nuestro trabajo y asi esta contemplado en nuestros estatutos. Somos un centro de PRIMERA ATENCION y de mujeres y niños pero como ya hemos comentado muchas veces ante esta situación actual lo importante es la comida.
    Contestar al Sr. Leyva que si la Consejeria de Bienestar social puede hacer un papel indicando que la persona que solicita el servicio lo necesita creo que ellos también. No estamos pidiendo ningún historial sino que de esta forma nos aseguramos tanto unos como otros que la gente no duplica ayudas, porque el esfuerzo que realizamos es muy grande.
    En cuanto a que no es necesario un comedor social en el barrio le instaría a que se lo dijese a todas las personas que vienen cada dia a comer (y que van en aumento) ya que igual los invita a su casa para que no se note la falta en el barrio.
    Tambien me demuestra que desconoce bastante el estado del comedor, ya que solamente ha acudido una vez y fue en la presentación “supongo que para aprovechar los medios de comunicación” y desde entonces desconoce como funciona, lo que se come y sobre todo el estado de la ropa ya que para nada la mezclamos con la comida ya que esta en otro habitáculo. Le vuelvo a recordar que este comedor no es un restaurante de la guía Michelin “aunque quizás pida que me den una estrella por lo bien que se come” ni tampoco es un laboratorio sino que este espacio es porque en lugar de ayudar a familias una vez a la semana y desde casa queremos llegar a mucha mas gente y a diario .
    Es verdad que hay comedores en los colegios “aunque en algunos se haya quitado este servicio” pero me sorprenden sus declaraciones ya que por esta regla de tres los niños solo tienen derecho a comer pero no a cenar y de este modo me demuestra que no sabe ni lo que hacemos ya que en muchos medios de comunicación hemos remarcado que no vienen niños a mediodía ya que se lo dan en el centro escolar y son los padres los que se llevan la cena, ya que nosotros si queremos que se alimenten por la noche, asi que no desfavorecemos en absoluto su integración en su comunidad. En cuanto al comedor social que ustedes disponen se cobra con lo que pueden llamarlo de otra manera pero no diga que es una ayuda. Lo que no voy a tolerar es su incapacidad en el puesto que ocupa ya que le repito una vez mas que el fin es dar de comer a la gente y aunque en repetidas ocasiones le he solicitado ayuda para poder obtener un local que este en desuso nunca hemos tenido contestación ni ayuda. Ademas para reafirmarme en su desconocimiento total que sepa que los viernes donamos merienda para el grupo de niños que están en el centro que usted dirige y que suministramos personalmente.
    Ademas gracias a usted tendre que ir al medico ya que padezco alguna enfermedad que me distorsiona el oído porque delante mio y de la trabajadora social nos dijo que lo cerraría pero repito que quizás los dos tendremos que ir al medico.
    Con esto solamente quiero aclarar lo que hacemos ya que usted podrá opinar mejor si nos conoce y también le invito a que nos realice una visita y asi vera que gracias a los vecinos vamos mejorando el local porque para nosotros si que es importante que el dinero que llega se gaste en comida y no en tener el mejor local del mundo.
    En cuanto a la Sra. Pilar Muñoz indicarle que si no conoce no opine ya que hemos colaborado nosotros con ellos y antes de que tuviéramos la asociación y quizás el desencuentro sea que no estábamos de acuerdo nosotros en como distribuían las familias, ya que nosotros intentábamos dar a quien no tenia para comer. En cuanto a que las instituciones no quieran saber nada será las del barrio porque si puedo decir que tengo buena relación con concejales y diputados pero no puedo mentir si digo que tengo subvenciones ya que no tenemos pero la ayuda que hemos pedido es la de asesoramiento que si nos la ofrecen (No Servivios Sociales) y lo que pedimos no es dinero sino ayudas en forma de locales que no utilicen o medios para realizar nuestros proyectos como materiales de estudio.
    Por cierto disponemos de ropero pero nosotros no cobramos nada, le informo por si no lo sabe.

    RAMON FONTELA
  2. Gracias por comentar y por las correcciones sobre las actividades, lo modificamos. Saludos.

    GranadaiMedia

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