Artesanías contra la soledad de la calle

Los talleres ocupacionales del centro de atención a personas sin hogar, enclavado en el Zaidín, ofrecen una herramienta contra el aislamiento y la exclusión social para aquellos ciudadanos que han sufrido la tragedia de quedarse sin techo. Sus usuarios han fabricado 1.500 carpetas para los cursos de formación del Ayuntamiento.

talleres ocupacionales del Coast.

Alumnos del Coast fabrican material de oficina en el taller ocupacional.

“El mes pasado murió uno de mis compañeros. Fallece un vagabundo, leí en la prensa, y se me partió el corazón. Era una bellísima persona, era mi amigo. Pero cuando te quedas en la calle, dejas de ser una persona para la sociedad y te reducen a lo que tienes: nada. No perdió la vida un hombre, sino un mendigo”. Lo cuenta entristecido Mariano Muñoz, usuario del centro municipal de orientación y atención social a personas sin hogar (Coast), enclavado en la calle Santa Rosalía.

Hasta hace tres años, cuando perdió su hogar tras quedarse en paro, este castellonense nunca pensó que se encontraría «en esta situación», resalta. Pero la fábrica de azulejos en la que trabajó durante una década como jefe de hornos cerró con la crisis y pese a su experiencia, «la edad juega en contra» a la hora de encontrar empleo (Mariano tiene 63), lamenta este apasionado del teatro, al que también dedicó más de 10 años -era tramoyista- justo antes de entrar en la construcción.

Lo peor no es pasar hambre, frío o miserias, sino dejar de existir para los demás

«Nadie imagina lo duro que es quedarse en la calle. Lo peor no es pasar hambre, frío o miserias, sino dejar de existir para los demás», se apena Mariano, que «de la noche a la mañana» se vio con una maleta cargada de sueños rotos y su soledad como única compañera de viaje, ya que no tiene familia que lo respalde.

Cuando empezaba a perder toda esperanza -relata- se trasladó a Granada y pasó a ser usuario del Coast, un servicio con el que ha podido cubrir sus «necesidades básicas, techo y comida», para «empezar». Actualmente fabrica bonitas artesanías en los talleres ocupacionales del centro, en los que participan unas 12 personas sin hogar cada semana confeccionando material de oficina, además de otras manufacturas de cartón, marquetería, carpintería, repujado de cuero, cobre y estaño.

atención a personas sin hogar

Valería, Eduardo, Egea y Mariano, en las instalaciones del Coast.

«Los alumnos reciben una pequeña beca de 30 euros semanales, además de bonobús«, explica Eduardo Pedrosa, su profesor. El objetivo de los talleres, cuya duración depende de cada situación personal, no solo pasa por ofrecer «una ocupación productiva» durante dos horas diarias, precisa el tutor. También «permiten recuperar hábitos de trabajo y relaciones personales, fomentan la autoestima y descubren habilidades», recalca.

«Aquí tenemos quién nos escuche para no sentirnos tan solos», detalla Valeria Russu, que se vio obligada a dejar su casa para huir del maltrato psicológico al que la sometía su marido, «capaz de beberse todo el dinero» que ganaban a causa de su alcoholismo. En definitiva, estos talleres les han «abierto las puertas» para luchar contra el aislamiento y la exclusión social, coincide con Mariano, sin dejar de alentar a «seguir luchando» a los que sufren el «golpe de perder su hogar».

Cada vez son más los que se enfrentan a este duro revés. Según advierte Pedrosa, ha aumentado «considerablemente» su número. En lo que va de 2013 el Coast ha atendido a 1.300 personas y la ocupación de los albergues «ronda el 98%», cuando años atrás solo se llenaban en invierno, indica. El perfil de los usuarios es similar: «La mayoría ha perdido su empleo y su edad supone un handicap a la hora de encontrar trabajo», agrega.

talleres ocupacionales para personas sin hogar

Alrededor de 12 personas participan en los talleres.

«Se trata además de personas que por lo general han sufrido traumas existenciales muy duros», informa el concejal de Bienestar Social, Fernando Egea, que visitó esta mañana los talleres.

Más inversión para los que más lo necesitan

El edil aprovechó la ocasión para «animar a la sociedad granadina» a adquirir las artesanías que se fabrican en los cursos para beneficiar a más usuarios. Con este propósito el gobierno local ha incrementado su inversión en 8.000 euros -hasta ahora se destinaban 12.000 euros.

También ha aumentado en 20.000 euros -de 635.000 a 655.000 euros– la partida destinada a los albergues que gestionan Ocrem -donde se ha pasado de 10 a 11 plazas para mujeres- y Cáritas, con 36 plazas para hombres. A estos recursos de acogida, coordinados desde el Coast, se suma una casa para familias sin hogar (con capacidad para 15) y un centro de día al que acuden más de 320 personas que han perdido su techo.

De momento, cuatro profesionales -una psicóloga, un administrativo, una trabajadora social y el profesor de los talleres- atienden el Coast, en el que, según denunciaron el PSOE IU hace unos meses, «falta de personal» para abastecer la demanda.

Sea como fuere, el servicio se ha convertido en «una tabla de salvación», coinciden los usuarios de los talleres ocupacionales, que han fabricado 1.500 carpetas destinadas a los cursos de formación del Ayuntamiento y estarían en condiciones de proveer todo el material de oficina al área de Urbanismo, ahorrando a la ciudad su compra a empresas externas. Más allá de la reducción de costes, detrás de estas artesanías se encuentra la «esperanza» de muchas personas que tratan de recomponer los añicos de una existencia rota por la soledad de la calle.

(05/08/2013)

Comentarios en este artículo

  1. Buena iniciativa la de recurrir a la artesanía como medio de inserción laboral. Muchos emprendedores optan por la artesanía para abrir sus propios negocios ante esta situación de crisis.

    Marcos

    inserción laboral

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