Firmas contra el botellón frente a la Sala Tren

Los comerciantes de la zona de la sala El Tren, en la Chana, reunirán firmas para pedir al Ayuntamiento que intensifique la presencia policial los fines de semana, cuando los jóvenes se concentran frente a la sala y en los alrededores para hacer botellón.

Fachada de la Sala El Tren, en la Chana.

Fachada de la Sala El Tren, en la Chana.

Los comerciantes de la Carretera Antigua de Málaga reunirán firmas para pedir al Ayuntamiento mayor presencia policial durante los fines de semana en la zona de la sala El Tren, a la entrada de la Chana por Bobadilla.

Según han explicado a GranadaiMedia, la situación es ya “insostenible” y cada fin de semana, a veces desde el mismo jueves, tienen que lidiar con las aglomeraciones de gente frente a la sala de conciertos, el botellón, el ruido y la suciedad que generan. La práctica totalidad de las fachadas de las naves y comercios que hay en esta zona de la Chana están invadidas por pintadas y, en algunos casos, los destrozos van mucho más allá.

Así lo explica Juan Carlos Cánovas, promotor de la recogida de firmas y propietario del lavadero de coches La Ballena Azul. Su caso es especialmente grave porque su lavadero se encuentra totalmente abierto (es un autolavado) y en él se concentran los jóvenes para beber, “hacer sus necesidades, drogarse y destrozarlo todo”.

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Estado del lavadero ‘La ballena azul’ tras un concierto en la Sala El Tren. Foto: J.C.C.

A tal extremo ha llegado la situación que son muchos los sábados o domingos que Juan Carlos no puede siquiera acceder a su puesto de trabajo. “O te bloquean la entrada con coches o siguen de fiesta y no te dejan pasar, se enfrentan a ti, te dicen que no entras…”. Más allá de lo violento de la circunstancia, este “botellón” en la calle y en sus instalaciones le cuesta el dinero: “No sólo pierdo clientes que no vienen ante este panorama, sino que toda la suciedad que dejan la tengo que limpiar yo, algunas veces tengo incluso que pagarle a alguien para que me ayude, y además ocasionan grandes destrozos”, explica.

Tantas veces me han roto las mamparas que ya he optado por no arreglarlas, el seguro ya no me cubre los actos vandálicos y cuestan 500 euros cada una. Ahora las he cubierto con plásticos y ya están todos pintados y destrozados. Me han roto infinidad de veces las máquinas del cambio y cada fin de semana tengo que venir a limpiar los cristales, botellas, excrementos, vómitos y bolsas del suelo, además de los restos de cocaína que dejan sobre los aspiradores”, añade.

La suya es ya una situación desesperada, por eso ha trasladado este problema a la junta municipal de distrito de la Chana y está preparando una instancia que presentará, junto con las firmas de comerciantes y vecinos que recopile, al Ayuntamiento de Granada a fin de lograr que se intensifique la presencia policial en la zona y evitar que esta situación acabe con su negocio.

“Ahora quiero abrir una gasolinera justo al lado del lavadero que supone una inversión de 700.000 euros y me da miedo pensar lo que puede pasar si esta situación no cambia”, explica. “Si llamas a la Policía viene tarde, o no viene, o te dice que no es su competencia”, añade, “y ya no sabemos qué hacer”.

Los jóvenes se suben al tejado para hacer pintadas y más de una vez han lanzado botellas al interior del taller y han roto la luna de algún vehículo, asegura Alberto Garrido, de Technocar

En la misma línea se pronuncia Alberto Garrido, del taller de chapa y pintura Technocar. “Intentamos salir adelante cada día y esto no hace más que agravar la situación que ya existe de crisis”, explica. “La gente del botellón lo tiene todo lleno de pintadas, ayer mismo vino una auditoría para incluir una nueva aseguradora y nos llamó la atención sobre el estado de la fachada, porque aunque las instalaciones por dentro estén bien,esto por fuera parece el Bronx”.

Según explica Garrido, los jóvenes se suben al tejado, encima del depósito de gasoil, para hacer pintadas. En alguna ocasión han arrancado los aparatos de aire acondicionado y más de una vez han lanzado botellas al interior del taller y han roto la luna de algún vehículo. “Cuando los clientes nos dejan el coche, ellos mismos nos manifiestan su preocupación por si el vehículo duerme en la calle, y ya les explicamos que no, que los guardamos en las naves”.

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Pintadas en la entrada del taller de chapa y pintura Technocar

Alberto Garrido lamenta que esta situación le impida “abrir los sábados”, un día que podría “aprovechar para producir” y que, sin embargo, tiene que cerrar porque “sería una pérdida de tiempo”.

Los comerciantes destacan también los problemas de seguridad en la zona, el peligro que representa la concentración de gente que “bebe y se droga” y después coge su coche. De hecho, “ya habido atropellos”, aseguran. Y en su mayoría insisten en la escasa intervención policial. “Algunas veces vienen, otras no aparecen o vienen cuando ya está el daño hecho”, apuntan.

Jesús Rueda, de Papelería y Plásticos Rueda, señala que “desde el jueves hasta el domingo, a veces desde antes de que empiece el concierto, ya se agolpan los jóvenes en la puerta con sus botellas”. Todos insisten en que comprenden que el propietario de la sala tiene que vivir de algo y que es difícil controlar a la gente que hay fuera, pero lamentan que éstas sean las consecuencias.

Fachada de 'Delarrosa' recién pintada, con una firma estampada.

Fachada de ‘Delarrosa’ recién pintada, con la primera firma estampada.

En Delarrosa hace poco pintaron la fachada y ya tiene la primera firma estampada, y desde la Metalistería La Chana, José Luis Fernández señala que ya podría poner “dos o tres guardas de seguridad” para evitar todos estos problemas. “Algún día pasará una desgracia porque te ponen las furgonetas en la puerta y no te dejan salir o te los encuentras durmiendo en tu puerta cuando quieres abrir”.

Fernando Pino, propietario de El Tren: “Estoy totalmente dispuesto a apoyar la iniciativa y firmar el documento porque también estoy en contra de esta situación”

Esta situación parece no beneficiar a nadie. Incluso el propietario de la sala El Tren, Fernando Pino, paga las consecuencias de que los jóvenes elijan esta zona para hacer su botellón. “Se llevan neveras e incluso venden cervezas y cubalitros en la puerta”, explica, “y yo soy el primer perjudicado por esto porque mantener un establecimiento de estas características supone un gran gasto en impuestos y una normativa muy exigente y luego llegan estas personas y venden bebida sin control alguno“, añade.  “Yo no puedo hacer nada, he llamado muchas veces a la Policía pero en cuanto los ven venir guardan la bebida en el maletero”.

Fernando Pino afirma que su imagen ante el resto de los comerciantes se ve afectada por la concentración de gente que bebe alrededor de su local, si bien señala que “no se siente responsable de los que ocurre de puertas para afuera”. No obstante, se muestra dispuesto a colaborar y apoyar la iniciativa de recogida de firmas para acabar con las actividades irregulares en la zona.

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Pintadas en la fachada de la metalistería La Chana.

“Estoy totalmente dispuesto a apoyar la iniciativa y firmar ese documento porque también estoy en contra de esta situación, incluso podría colaborar indicando qué tipo de conciertos pueden ser más conflictivos“. En este sentido apunta que, normalmente, es durante los conciertos de rap o hip-hop cuando se producen mas pintadas, mientras que en los espectáculos de Rock o Punk hay más gente vendiendo bebidas en la calle. También matiza que no todas las personas que hacen botellón frente a la sala son clientes de su local. “Hay gente que viene aquí exclusivamente a hacer botellón porque saben que hay ambiente”, indica.

La situación para los comerciantes de la zona empieza a ser desesperada y ya hay más de uno que se plantea trasladar el negocio a otra parte o incluso echar la persiana. “Yo hace cinco o seis años facturaba 25.000 euros al mes, y ahora hay meses que no llego a los 2.000”, explica Juan Carlos Cánovas. “El lavadero, que pinté el verano pasado, está en tal estado por culpa de los destrozos de esta gente que parece que está abandonado, he perdido a muchos clientes, como los taxistas, que antes venían siempre aquí, y cada día vengo con menos ganas de trabajar”, concluye.

Comentarios en este artículo

  1. Y ya no solo eso… yo he ido por la mañana temprano con mi padre por alli y los ves tirados borrachos en mitad de la carretera, tienes que aminorar la marcha y pasar con cautela para no atropellarlos.

    David

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