El alcalde, como pez fuera del agua

La popularidad de José Torres Hurtado en el Albaicín no pasa por el mejor momento. El alcalde tiene varios frentes abiertos con los vecinos. En dos días ha visitado dos veces el barrio, casi de incógnito, ambas con motivo del Día del Patrimonio Mundial. Hoy no pareció entusiasmado con la ruta cultural.

El alcalde José Torres Hurtado, en el centro, con el sombrero en la mano, posa con el grupo de la ruta cultural.

Dos visitas al Albaicín en dos días seguidos y dos instantáneas para el recuerdo. El viernes el alcalde José Torres Hurtado se atrevió con una brocha a blanquear  el pintarrajeado muro de grafitis de la calle aljibe del Rey. Hoy se sumó a una ruta cultural sobre la historia del agua, programada con motivo del Día de la Solidaridad de las Ciudades Patrimonio Mundial.

Llegó con su sombrero clásico Panamá para hacerse la instantánea con el grupo de unas veinte personas, y se esfumó sin atender a las preguntas -a excepción del minuto de gloria que concedió a la televisión municipal TG7-, y sin prestar interés a las explicaciones que daba el guía Rafael Villanueva sobre la importancia del agua en la historia del Albaicín y de Granada; el supuesto motivo de su visita.

Torres Hurtado permaneció en todo momento a una distancia prudencial, acompañado de su escolta y de los concejales de su partido, Antonio Granados y Vicente Aguilera. Con ellos recorrió parte del itinerario de la ruta cultural, pero no pareció en ningún momento entusiasmado con esa parte de la historia enriquecida por el fluir del agua, el líquido elemento sobre el que se organizó la ciudad. En concreto, el trayecto que realizó fue el comprendido entre Plaza Larga, el aljibe de las Tomasas y el del Trillo. En este último sí se asomó a través de la trampilla al interior del depósito, su único gesto de interés empujado, como todos, por la curiosidad.

Y llegado a este punto, cuando la ruta descendía hacia ‘territorio comanche’, esto es, hacia San Juan de los Reyes y la Carrera del Darro, donde las aguas bajan turbias desde hace unos meses por la dichosa peatonalización, para desembocar en el Bañuelo, última parada del itinerario, el alcalde desapareció como el agua silenciosa, escurridiza y oculta que se pierde por el entramado de calles del Albaicín.

Sirva, en cualquier caso, la imagen de más arriba para dar testimonio de su presencia en el Albaicín, Patrimonio un día más de la Humanidad.

(8-9-2012)

Comentarios en este artículo

  1. Ni se atreve ni se atreverá…
    No sin sus guarda-espaldas…

    antonio joio
  2. ¿Y el Chavalote no estaba por allí cepillandole la caspa?
    Le está dando resultado a tenor de las licencias para un restaurante y el roalillo que le han dejao en San Miguel…

    Maroto

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