El arte de la superación

Compañía SuperarT

Mercedes Abellán, Laura Hidalgo, Antonio Gijón y Katia Tardón.

Contraviniendo la tesis de Porcela de que ‘Amor se escribe sin h’ por su falta de importancia, la compañía SuperarT, integrada por jóvenes con Síndrome de Down, ha anticipado esta letra al verbo para no dejar lugar a dudas y darle el valor que se merece en su nueva obra: ‘5+5=(h) Amar’.

La especial y sensible coreografía de este espectáculo, una fusión de danza-teatro y música interpretada en directo, se pondrá en escena este 13 de diciembre en el teatro de CajaGranada, donde estos jóvenes artistas -“no discapacitados, sino con di-capacidad porque cada uno tiene sus propias capacidades”- sumarán “los cinco sentidos y las emociones básicas del ser humano” para dar lugar a un “amor con altura”, un sentimiento en mayúsculas, pero también un símbolo compartido “de lo que son y sienten por la danza”, explica Mercedes Abellán, la coordinadora de SuperarT y una de sus confundadoras junto a May Fajardo y Macarena Castilla.

La compañía nació en 2008, gracias a los cursos sobre discapacidad impartidos por Maite León, impulsora de Psico ballet de Madrid. “Nos contagió a las tres su pasión por creer y crear en este ámbito”, explica Abellán, más conocida como Madame Vadaguay, el alter ego de esta zaidinera en el entorno artístico del clown.

Así comenzó su andadura SuperarT, asociación y escuela volcada en la “formación escénica de personas con discapacidad física, psíquica o sensorial”. El objetivo último de este ilusionante proyecto pasa por la «integración de las personas con diversidad funcional a través de actividades artísticas y creativas, para aumentar su responsabilidad, autonomía y una nueva conciencia social”. Para hacerlo posible la compañía cuenta con un equipo multidisciplinar “integrado por profesionales de la danza, psicólogos, trabajadores sociales, actores, músicos, clowns y narradores, que coordinan y desarrollan las clases, montajes y espectáculos”, explica su fundadora.

SupearT, con una metodología de aprendizaje individualizada y accesible, adaptada a cada alumno, no trabaja la perfección en sus ensayos, “sino lo genuino de cada uno para sacar su potencial”. No en vano reivindica “el arte como esencia natural del ser humano”. «El caso de las personas con discapacidad no es una excepción. De hecho tienen mucha verdad y fuerza sobre el escenario”, indica Abellán. Coincide con ella, Katia Tardón, bailarina de danza contemporánea, profesora de Educación Especial y parte del equipo de SupearT, para la que el baile es «una potente herramienta de expresión».

Abellán: SuperaT reivindica «el arte como esencia natural del ser humano. El caso de las personas con discapacidad no es una excepción. De hecho tienen mucha verdad y fuerza sobre el escenario»

Así lo entienden Laura Hidalgo y Antonio Gijón, dos de los 16 bailarines de la compañía. «Sobre el escenario expreso con mi cuerpo aquello que siento», cuenta la joven, bibliotecaria en Ciencias del Deporte. «Me siento como un profesional más de la danza», añade en su caso Gijón, con idénticas funciones en la Facultad de Educación. Ambos aprobaron unas oposiciones y han encontrado en en el arte un aliado contra las barreras, pero también una herramienta de expresión única y un arma de superación.

Al igual que sus compañeros, se vuelcan «con disciplina y compromiso» en los ensayos. Puntuales como un reloj, cada jueves a las 5 se enfundan sus mallas para comenzar su trabajo en uno de los talleres del Centro Cultural Memoria de Andalucía, del que disponen desde 2010 gracias a un acuerdo con la Fundación CajaGranada.

En sus funciones el equipo subraya las palabras de Martha Graham: “los grandes bailarines no son geniales por su técnica, sino por su pasión”. Porque si algo «sobra es pasión entre estos artistas, que arrancaron lágrimas de emoción con su anterior espectáculo: Off Transfer Transit«, recuerda Madame Vadeguay. Y lo hicieron «con el rigor y conciencia» que caracteriza a la compañía, «alejada de la imagen de discapacidad» y de «la compasión», agrega.

En este nuevo espectáculo desplegarán «un collage de  emociones y sentimientos» junto al árbol de la vida, del que penden manzanas «prohibidas, envenenadas, que caen por su propio peso», mientras encarnan a personajes asociados al fruto, como Adam y Eva, Guillermo Tell o Newton, describe Abellán. Una puesta en escena vanguardista cargada de fuerza visual y simbolismo, en la que los acompañan 24 músicos de la escuela Amati, que interpretarán en directo piezas inéditas de Nina Rishad, directora del centro, bajo la batuta de Jesús Moreno, su director musical.

Una puesta en escena con la que buscan, según la fundadora de SupearT, que «el público se remueva, viva y se emocione en la butaca por la belleza que observa y las sensaciones que le transmite», convirtiéndose en ejemplo de la superación ligada al arte.

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