Convivir con la decadencia del ladrillo

El ‘boom’ y posterior estallido de la burbuja inmobiliaria ha dejado a su paso esqueletos de hormigón ‘olvidados’ y solares transformados en focos de infección con los que los vecinos se ven obligados a convivir. En el Zaidín se alzan algunos ejemplos.

Obras paralizadas desde hace años entre las calles Venezuela y Uruguay.

Obras paralizadas desde hace años entre las calles Venezuela y Uruguay.

La decadencia del ladrillo no solo ha sepultado a inmobiliarias y promotoras, destruyendo el empleo del sector. El ‘boom’ y posterior estallido de la burbuja inmobiliaria ha dejado a su paso esqueletos de hormigón ‘olvidados’ y solares transformados en focos de infección con los que los vecinos se ven obligados a convivir.

Entre ellos se encuentran los residentes de la avenida de América, en el Zaidín, donde hace años se paralizaron las obras de un edificio de más de cuatro plantas, en este caso, por las irregularidades urbanísticas detectadas. En 2010 el Ayuntamiento hizo un requerimiento a la promotora, Lar Aedifico S.L., ante el exceso de altura y volumen de la construcción, cuya licencia también había expirado. Aunque la empresa llevó a los tribunales la caducidad del permiso y ganó el caso en primera instancia, el Consistorio recurrió la sentencia y acaba de ganarla. Así las cosas, sus responsables tendrán que volver a pedir licencia y regularizar la obra demoliendo parte de su estructura. Con esta idea ya se ha aprobado un estudio de detalle, explican fuentes municipales.

Este ‘gigante’ de cemento, situado en el número 20 de la avenida, solo conserva un letrero en el que se puede leer ‘villa Merche’ de lo que antaño fue una vivienda unifamiliar con un pequeño patio lleno de flores, como la situada al lado, recuerdan los vecinos de la zona.

Villa Merche, en la avenida de América

Los promotores de la obra, situada en la avenida de América, tendrán que demoler parte de la estructura.

No lejos de allí, los residentes de Ciudad Jardín han denunciado en numerosas ocasiones el cambio de fisionomía que ha sufrido la barrida, donde el ladrillo ha sepultado numerosas zonas verdes. Entre ellos se encuentra  Mari Carmen Rodríguez, que sufre “una pesadilla” desde que compraron la casa adosada junto a la de sus padres para construir una vivienda de tres plantas –con sótano y torreón incluidos- y su familia recibió la primera notificación en la que le comunicaban que sus árboles estorbaban.

No es la única que sufre los problemas de compartir puerta con una mole de cemento. Los vecinos de las calles Venezuela y Uruguay han denunciado en más de una ocasión las molestias que sufren desde que quebró la promotora que construía el residencial Venezuela Suites en la zona. De aquellos pisos de ensueño que anunciaba la publicidad no queda más que un cadáver de hormigón donde ratas y basura campan a sus anchas.

Actualmente parte del vallado que cercaba su perímetro se ha caído, lo que facilita el acceso a las viviendas colindantes, que han sufrido varios robos por este motivo. Los puntales que aún sostienen la estructura se han convertido, además, en extraños equilibristas que los afectados temen terminen provocando un accidente.

Aunque del residencial Centro Sur, que se proyectaba junto al parque Rogelio Macías, no se llegó a colocar ni un ladrillo,  la caseta de obras que el grupo Ferlo colocó en la zona también se ha convertido en «un peligro» para los pequeños. De hecho, su deteriorada estructura, objeto de actos vandálicos según se desprende de su actual estado, está plagada de cristales rotos que aún no se han retirado, a pesar de que se encuentran junto a una zona de juegos infantil.

parque Rogelio Macías

Caseta de obras del Grupo Ferlo en el parque Rogelio Macías.

La asociación de vecinos Zaidín Campus ha denunciado el problema en varias juntas de distrito y, aunque el Ayuntamiento ya ha tomado medidas para requerir a la empresa  la limpieza de la caseta, aún no se ha movido ni un cristal de la zona.

Entre tanto, siguen pasando los años por el cartel que anunciaba los pisos del residencial. Esta imagen fija se repite en otros puntos del barrio, donde, además, numerosos solares que un día se adquirieron «muy por encima de su precio para hacer negocio» -cuentan los vecinos- se han convertido en improvisados vertederos, en más de un caso, para desesperación de los residentes de las inmediaciones.

(18/04/2013)

Comentarios en este artículo

  1. Estupendo reportaje, denuncia.

    JuanIg
  2. Muy buen articulo, enhorabuena.

    AVISPADO
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