Polémicas en la junta de distrito

junta distrito del Zaidín

La primera junta de distrito del año resultó especialmente acalorada.

El Zaidín celebró el miércoles una junta de distrito especialmente tensa que se saldó con la ‘invitación’ a abandonar la sesión a dos ciudadanos, los vecinos de Santa Adela sin opción a formular sus preguntas en voz alta –sí por escrito- y un furgón de la policía en la puerta, presumiblemente por lo sucedido.

Durante el encuentro, en el que la crispación fue en aumento, el alcalde de barrio y también concejal de Deportes, Antonio Granados, acusó a los ciudadanos de “hacer oposición”, instó al vicepresidente de la asociación de vecinos Zaidín Vergeles, Pepe Yáñez, a “dejar el odio en la puerta” y negó a un residente de Santa Adela la posibilidad de argumentar una pregunta: “De discursos estoy hasta aquí. De darlos y de escucharlos”, atajó.

Santa Adela

Precisamente, el plan de reforma integral de esta barriada fue uno de los temas que provocó polémica. En pasadas juntas de distrito los vecinos lanzaron varias preguntas que, bajo su punto de vista, se habían malinterpretado. Granados instó a los residentes de Santa Adela a plantear sus interrogantes en un folio, incluyendo nombre, dirección exacta y teléfono. Cuando uno de los presentes trató de argumentar en alto por qué no se le había dado contestación a sus dudas, el concejal lanzó las frases con las que acostumbra a ‘moderar’ el turno de preguntas y respuestas cada mes: “no he venido aquí a debatir”; “limítese a hacer su pregunta” y un conciliador “no tengo inconveniente en que ahora nos vayamos el tiempo que haga falta al bar y allí hablamos de lo que quiera”.

Junta de distrito del Zaidín

De nada sirvieron los intentos de disuasión de su interlocutor: “¿por qué se me niega la palabra? Somos vecinos, no políticos. Venimos porque tenemos problemas. ¿Esto es para usted democracia? Que conste en acta que no me deja argumentar mis dudas”…

El manto de la Virgen

Además de Santa Adela, otro asunto, denunciado en diciembre, levantó ampollas: la decisión de dejar a más de 500 vecinos sin actividades una semana para ceder la sala polivalente del centro cívico, donde las realizan, a la esposa del concejal de Participación Ciudadana. ¿El motivo? Organizar un mercadillo para financiar el manto de una virgen.

El edil puso “especial interés” en contestar a esta acusación, como subrayó reiteradamente. Tras negar la existencia de trato de favor hacia la esposa de su compañero de gobierno, denunció la “persecución” que, a su entender, sufre «por estar casada con quien está». “También se organizan carreras que afectan a muchos ciudadanos por la necesidad de cortar las calles y no por eso se dejan de celebrar dado su interés público”, defendió Granados, que reprochó a los vecinos que el rastrillo tuviese que suspenderse “con el consecuente perjuicio para el barrio”. “Luego no vengáis a daros palmadas en el pecho en Semana Santa”, agregó el concejal, interrumpido en varias ocasiones por una vecina que mostró su disconformidad en relación a este asunto y las respuestas que había recibido como residente en Santa Adela.

Granados: Esto se está transformando en una corrala. Parece un gallinero

«Esto se está transformando en una corrala. Parece un gallinero», recriminó en varias ocasiones el concejal de Deportes, definición que a su interlocutora le pareció una «falta de respeto». «Mejor gallinas que borregos», exclamó. Este momento de máxima tensión fue seguido por otro, cuando Yáñez defendió que la Hermandad a la que representa la esposa del concejal no está al tanto de las actividades que organiza como camarera para recaudar fondos para la Virgen. El edil había presentado al comenzar la sesión un documento de la cofradía en cuestión, pero su actual Hermano Mayor, José Luis Liceras, advirtió a Granadaimedia que él no había «firmado nada» ni tenía constancia de que el colectivo al que representa haya expedido documento alguno.

El antiguo local de la Policía

Granados acusó a Yáñez de “odio” por su «insinuación», lo que despertó una indignada contestación del vicepresidente del colectivo vecinal, al que invitó a abandonar la sala junto a la vecina de Santa Adela. “Nos falta el respeto a los vecinos y le niega la palabra al pueblo”, exclamó Yáñez, dejando la junta de distrito, en la que también un representante de la asociación Zaidín Campus exigió saber en qué condiciones se ha cedido el antiguo local de la Policía a cuatro asociaciones, según los vecinos «afines al PP», para descartar “posible favoritismo”.

Somos vecinos, no políticos. Venimos porque tenemos problemas. ¿Esto es para usted democracia?

“Queremos saber si pagan luz y comunidad como otros colectivos”, señaló. Aunque ya había planteado esta cuestión en diciembre, Granados pasó por alto este tema. Explicó, no obstante, que estas asociaciones solicitaron este espacio en 2010, antes de que se reclamara su uso para alojar un banco de alimentos. Descartó tajantemente, además, que se tratase de “colectivos fantasma”, como los calificó la asociación de vecinos Zaidín Vergeles “por su escasa y prácticamente desconocida labor en el barrio” .

El PSOE mostró, por su parte, interés por conocer “el procedimiento que se ha seguido para conceder este espacio, así como la junta de gobierno local en la que se tomó la decisión”.

(11/01/2013)

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