«Es muy duro denunciar, pero hay que hacerlo»

Palmira Crespo salió de un infiero de malos tratos y desde entonces ayuda a otras mujeres a superar estas situaciones de violencia de género desde el Centro de Primera atención a Mujeres y Niños en la Chana.

palmira crespo cepamn día internacional eliminación violencia contra la mujer

Palmira Crespo, presidenta de Cepamn. Foto: GiM

Palmira pasó por ahí. Es una de las tantas mujeres que convivió con su agresor y calló malos tratos hasta que un día decidió romper con ello. El punto de inflexión, confiesa, fue que su verdugo le pegara a una de sus hijas. Puso tierra de por medio y se volvió a Granada. Ya a salvo, interpuso la denuncia, «el primer paso que hay que dar», recomienda. Desde entonces no sólo ha luchado por librarse de la pesadilla, sino que está ayudando a otras mujeres a conseguirlo.

Palmira contiene las expresiones. Por momentos no sabes si hay tristeza o desencanto detrás de sus ojos y de sus palabras. Pero la sonrisa le asoma al rostro cuando habla de Ramón, su segunda oportunidad y actual pareja, o de la casa de emergencia que Cepamn abrirá en enero y por la que lleva luchando tantos meses, o de los puestos de trabajo conseguidos para algunas de las víctimas de la violencia que han pasado por el Centro de Primera Atención a Mujeres y Niños que dirige en la Chana. Porque «la dependencia es también violencia de género», dice, y recuerda que la mayoría de las mujeres que se enfrentan a estas situaciones quedan con muy pocos recursos económicos para afrontar su nueva vida. Por eso uno de sus primeros proyectos fue crear un comedor social en la Chana con el dinero de un premio solidario.

Esta entrevista a Palmira Crespo, 39 años y vecina de la Chana, es el granito de arena que aporta GranadaiMedia a la campaña de la ONU ‘Pinta tu barrio de naranja’, como parte del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

-¿Desde cuándo estás trabajando con víctimas de violencia de género?

Desde 2008 – 2009, cuando me vine a Granada. Cuando tienes un problema eres un imán. Todos los problemas relacionados con el tuyo los vas descubriendo. Desde que me vine empecé a conocer a gente en la misma situación que yo. Todas estábamos igual. Habías puesto tu denuncia, al principio te ayudan, pero sólo al principio. Y te ayudan sobre todo informándote de lo que tienes que hacer, pero luego te ves sola.

-¿A qué te refieres con esa soledad?

-Primero te culpas. Intentas buscarle una explicación a todo lo que has pasado. Hay un momento que hasta te arrepientes de lo que has hecho y piensas que no vas a poder salir adelante sola. Ves que has puesto una denuncia, te han dicho que debes acudir a terapia, pero en realidad la situación económica en la que te ves da pocas esperanzas. Me ha pasado a mí y le pasa a todas las mujeres que vienen por Cepamn. Los recursos económicos son nulos. Eso también es una violencia de género. Muchas veces el maltratador te prohíbe que trabajes. Yo recuerdo que me iba a trabajar a escondidas. Ahora mismo tenemos aquí nueve mujeres del barrio que están por violencia de género. Y ahora estamos en crisis, pero antes tampoco tenían trabajo. Su vida laboral la han desarrollado antes de casarse. Yo antes creía que era por comodidad, que te volvías dependiente. Pero ya me he dado cuenta de que no es por comodidad, porque veo más casos que son como el mío. Hemos ido poco a poco entrando al mundo de «te pertenezco».

-¿Cuál es el punto de inflexión ante una situación de violencia de género?

-Cada caso es diferente. En mi caso, porque le pegó a mi niña. Yo me dije: si me estoy aguantando para que a ellas no les pase nada y me doy la vuelta y les pasa… Eso fue lo que me hizo abrir los ojos. Pero cada separación por violencia tiene una forma diferente.

-¿En qué medida contribuye al entorno a seguir perpetuando estas situaciones?

-Vivimos en un mundo supermachista. Los roles que nos hacen asumir desde pequeñitos los llevamos hasta el final. Las niñas, además de estudiar, tienen que arreglar la casa y los niños tienen que estudiar para tener su trabajo. La publicidad y los cuentos infantiles, desde los más antiguos que conocemos, lo mismo. Deberíamos acabar con todos esos roles. Estamos educando supuestamente a los niños en igualdad. Pero ellos nos ven como un espejo y ven que sus mamás tienen que dejar la casa recogida antes de irse a trabajar y que el padre llega del trabajo cansado y se echa en el sofá y sólo colabora los fines de semana.

-Parece que los políticos tampoco ayudan. En Granada, por segundo año consecutivo, no habrá una declaración institucional conjunta por el 25 de noviembre. En una ciudad en la que cada pleno comienza con un minuto de silencio por las víctimas. ¿Es más fácil hacer silencio?

-Es más fácil. Es más fácil un minuto de silencio y hacerte una foto que mirar la realidad de la calle. Fernando Egea (el concejal de Bienestar Social), por ejemplo, jamás ha hecho nada por nosotros. Siempre ha encontrado una justificación. En cambio aquí en el barrio, en el Centro de Servicios Sociales, cuando hemos necesitado un espacio siempre nos lo han cedido. Ahora estamos con un proyecto de integración sociolaboral para inmigrantes y nos han derivado a dos chicas del barrio víctimas de violencia de género.

-¿Se dan más casos entre inmigrantes?

-No. La violencia de género no entiende de nacionalidades, razas… Sí que hay algunas características culturales que determinan cierta tendencia, pero ahora mismo en Cepamn estamos al 50% entre nacionales e inmigrantes.

-¿Qué tipo de recursos ponéis a disposición de las mujeres que acuden al centro?

-Como sabemos que la mayoría se queda en una situación económica muy delicada, lo primero que intentamos hacer son los cursos de integración sociolaboral, buscamos alguna alternativa laboral. ¿Que no se consigue porque para todas no hay? Aquí tienen comida si la necesitan. No hacemos un reparto semanal de alimentos, sino a demanda. Se anota lo que se van llevando y cuando se les acaba, vuelven a pedir. Hay talleres de manualidades que sirven más bien de terapia, también talleres de inglés, talleres de apoyo para los niños… y funcionan muy bien los talleres de defensa personal.

-¿Y cómo va el proyecto de la casa de acogida?

-Ya la tenemos. En enero se inaugura. No es gratis, hay que pagar un alquiler, pero ya hemos conseguido dar un paso. Es una casa de emergencia un poco distinta a las demás, porque las mujeres podrán quedarse hasta 90 días.

-¿Ha sido complicado conseguir los fondos?

-De las personas de a pie, no. Son los más solidarios y mientras menos tienen, más ayudan. De las instituciones, mucho. No sólo no aportan, sino que te dificultan el trabajo que haces. Si todos nos uniésemos y trabajásemos en un mismo camino, igual hasta conseguíamos más que por separados.

-Se supone que es el Estado, las administraciones, las que deberían hacer frente a estas situaciones.

-Debería ser una cuestión de Estado. Hace muchísimo tiempo que vivimos en un país tan machista, que tapamos lo que no nos gusta y hay más asesinatos por violencia de género que por terrorismo. Y ya no es sólo la mujer a la que matan. Están también las que después de dar el primer paso, se sienten tan agobiadas que se quitan la vida. Esas víctimas no cuentan como asesinato por violencia de género.

-Has pasado por ahí, has salido y estás ayudando a otras mujeres a hacerlo.

-Cuando tienes hijos, no sales del todo. Tus hijos tienen derecho a saber de su familia. Pero te apartas de ese mundo, encuentras otros motivos para seguir luchando y la vida te sorprende, como a mí me ha sorprendido con Ramón. A lo que sí animo es a dar el primer paso, que es la denuncia. Sin eso no consigues nada. Luego, pasito a pasito, se consigue todo. Es muy duro denunciar, ese primer interrogatorio es como si te estuvieran echando la culpa… Esa sensación de culpabilidad tarda en quitarse, pero por suerte desaparece.

Comentarios en este artículo

  1. Claro que voto por Palmira!
    luchadora incansable

    María Martín Romero

¡Danos tu opinión!

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.