El centro de servicios sociales es «inaccesible»

El servicio de inspección de Junta de Andalucía ha tardado casi un año en comprobar lo que todos los vecinos del Albaicín, Sacromonte, Fargue y Haza Grande tenían a la vista: el centro de servicios sociales del Callejón del Gallo no reúne las condiciones necesarias porque no es accesible. Lo curioso es que ni siquiera cuenta con autorización de funcionamiento.

 

Cartel-Callejón-Gallo

Entrada al centro de servicios sociales del Albaicín.

El servicio de inspección de la Consejería para la Igualdad y Bienestar Social de la Junta de Andalucía ha confirmado, casi un año después de su inauguración, algo que todos los vecinos del Albaicín sabían: el centro de servicios sociales del Callejón del Gallo incumple las normas de accesibilidad.

Tampoco reúne otras cuestiones -hasta ahora desconocidas- para la correcta atención de los usuarios, como el hecho de que ni siquiera disponga de autorización de funcionamiento, no exista un manual de autoprotección -o no esté implantado-, carezca de reglamento de régimen interior o no figure en el tablón de anuncios la documentación exigida.

Algunas de estas deficiencias que figuran en un informe de la inspección realizada en febrero, que publica hoy ‘Ideal’ y al que ha tenido acceso GranadaiMedia, ya han sido denunciadas en reiteradas ocasiones por los vecinos y por los propios partidos de la oposición, que se opusieron hace un año al traslado de los centros sociales de la Plaza Aliatar al Callejón del Gallo, sin que el gobierno municipal del PP diese su brazo a torcer.

La polémica historia del centro que alberga en la actualidad los servicios sociales ya es de sobra conocida. El edificio encajonado en el Callejón del Gallo, destinado inicialmente a albergar un zoco de artesanía, se transformó sin venir a cuento en un centro de servicios sociales, con una zona habilitada para los artesanos, no sin antes dilapidar demasiado dinero público. La última partida de dinero fue con fondos ZP destinados arreglar los destrozos ocasionados por desconocidos que arramblaron con lo que pudieron y que una empresa, hoy en quiebra, reparó a medias.

El informe concluye que el entorno en el que se encuentra el centro «no es accesible para permitir la normal utilización de los servicios que los usuarios puedan precisar: sanitarios, educativos, ocupacionales…». También constata que «no es posible» el acceso de vehículos hasta la puerta debido a la estrechez de la calle.

El pavimento presenta «discuntinuidades» que dificultan la entrada a personas con problemas de movilidad o que requieran de sillas de ruedas. Igualmente se hace constar en el documento, con fecha de 12 de marzo, que la entrada más próxima a la Plaza de San Miguel bajo «está cerrada o no es la usada por el centro, por lo que el recorrido para acceder al interior del edificio es aún mayor».

Dentro, la situación tampoco es la adecuada: «Los aseos existentes no se encuentran adaptados. El acceso a los mismos requiere realizar un gran recorrido por la galería del patio y por zonas sin climatizar. Existen zonas de pasillo que presentan estrechamientos inferiores a 1,20 metros, como es la salida del ascensor a la planta primera y los pasillos de acceso a los despachos de los trabajadores sociales. Existen escaleras, como las que dan acceso a los talleres de la planta alta, junto al ascensor, que carecen de la anchura mínima».

Sobre la inexistencia del reglamento del régimen interior, la dirección manifiesta que el Ayuntamiento lo está redactando y éste se encuentra en fase de borrador.

GranadaiMedia trató sin éxito de contactar con el concejal de Bienestar Social e Igualdad, Fernando Egea, para que diera su opinión a cerca del informe emitido por la Inspección de la Junta de Andalucía.

(19-4-2012)

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