El mago de las palabras

Una baraja de cartas y palabras es todo los que Manuel Irurita necesita para desafiar a la lógica de lo posible con sus espectáculos de magia. Este joven del Zaidín, conocido por su nombre artístico -Verma, el mago de las palabras- consigue “ilusionar, sorprender y divertir a los sentidos” a través de este arte.

Actuación de Verma en una de las fiestas reivindicativas de la plataforma no al cierre de Palomas.

Actuación de Verma en una de las fiestas reivindicativas de la plataforma no al cierre de la biblioteca de Palomas.

Una baraja de cartas y palabras es todo los que Manuel Irurita necesita para desafiar a la lógica de lo posible con sus espectáculos de magia. Este joven del Zaidín, conocido por su nombre artístico –Verma, el mago de las palabras– consigue “ilusionar, sorprender y divertir a los sentidos” a través de este arte.

A pesar de lo difícil que resulta “en estos momentos teñidos de gris por la crisis asombrar a alguien” con trucos de magia, Verma intenta “sacar al niño” que se oculta en cada espectador. No es raro verlo, con esta idea, en pubs y espacios al aire libre del barrio, donde suele practicar por amor al arte para observar “cómo evoluciona el público” y aprender de su “respuesta y comportamiento”.

Su pasión por este arte comenzó siendo un niño. Aún no sabía leer las instrucciones de los juegos de magia, pero Manuel se quedaba obnubilado contemplándolos y tratando de descifrar su funcionamiento. De ahí que comenzara a formarse muy pronto. Apenas tenía 10 años cuando protagonizó su primer espectáculo de magia en público, concretamente en una ludoteca. Poco después se hizo de voluntario en distintas clínicas, a las que acudía para mostrar a niños hospitalizados el poder de la prestidigitación.

Verma, el mago de las palabras

Verma, el mago de las palabras.

Fue en aquella época cuando comenzó a tomarse en serio el ilusionismo. “Conocí a un enfermo terminal que estaba muy mal tanto física como anímicamente. Cuando empecé a visitarlo para tratar de entretenerlo, su mente comenzó a trabajar de una forma más optimista. Pasó sus últimos días más alegre, sonriendo gracias a la magia”, relata Manuel, emocionado por los recuerdos.

Desde entonces Verma no ha parado de formarse y actuar como profesional en reuniones de empresa, representaciones teatrales, fiestas o locales para “lograr que el espectador se ilusione y vea algo nuevo”. También ha presentado un programa de radio en el que repasaba la historia de la prestidigitación y daba clases de magia, “facilitando técnicas a personas que comienzan a hacer trucos”.

A sus espectáculos de magia ha sumado interesantes conferencias sobre sugestión o pautas para desviar la atención sin que el público sea consciente. Explica, al respecto, que “se juega con la naturalidad y la mirada”, de modo que el interés de los espectadores “se centre en algún punto ciego”.

“Una vez que diriges la atención, logras dispersarla. Al contrario de lo que pueda parecer, mientras más gente haya, con más factores cuentas para conseguir desviar las miradas”, detalla este artista, para el que es importante, por otro lado, “conseguir que el público se relaje y se sienta cómodo para sorprenderlo sin que se aburra”.

“Solo hacen falta un par de segundos para ilusionarse”, advierte, contra la impaciencia de unos tiempos en los que ya nada parece impactar a nadie. “Es más difícil hacer trucos de magia actualmente porque la gente cada vez quiere más. Incluso la crisis o el individualismo provocan que se pierda la capacidad de ilusionarse con algo sencillo, en parte por el ‘overbooking’ de información. También es más fácil hacer llorar que hacer reír”, resume Verma, que invierte fácilmente esta afirmación.

Influido por la obra de Anthony Blake, integra en muchos de sus close-up “el mentalismo y la telepatía”

De hecho, durante las actuaciones, las divertidas explicaciones de este “mago cómico” –según él mismo se describe- no dan tregua a la risa. Para lograr este efecto “resulta indispensable la improvisación” como alidada. “Ya sea para enlazar juegos o para provocar, el humor debe ser momentáneo, no ensayado, para que fluya”, recomienda. Así, se está “siempre dentro de contexto y se consigue un clímax humorístico. Hay que jugar con lo que está sucediendo en escena para hacer reír, de lo contrario resulta muy forzado”, indica este integrante del Circulo Mágico, asociación en la que intercambia ideas e inventos para crear ilusión.

Aunque Verma no esquiva hablar de los subterfugios de la magia, “nunca” desvela sus trucos, salvo a los magos que están comenzando. Considera que la gente “no desea saberlos realmente para que no se rompa la magia, para dejar una puerta abierta a su existencia”. Así lo aprendió hace años, cuando después de hacer desaparecer un vaso en presencia de todos, alguien del público le insistió en que le desvelara el truco. Tras explicárselo en un aparte, le respondió en tono decepcionado: “¿eso es todo? Esta persona no ha querido volver a conocer el secreto”, relata Verma, capaz de crear una gran ilusión partiendo de la sencillez.

En los últimos años, influido por la obra de Anthony Blake, integra en muchos de sus close-up “el mentalismo y la telepatía”, en los que no “existe trampa ni cartón”, afirma, en un intento de que la ilusión no se rompa. En este apartado trabaja con el subconsciente y la visualización de las figuras de la baraja, entre otros apectos. Sea casualidad, sugestión -o magia, como él defiende- ni siquiera los naipes ocultos en el pensamiento se resisten a que adivine su color, palo y número, como se advierte en este vídeo.

“Suelo usar las cartas porque puedo llevarlas conmigo para no negar a nadie una ilusión. De lo contrario, dejaría de ser mago”, cree Manuel, que trata, además de “estar a la orden del día en novedades”, para poder vivir de la magia, un ámbito “que sigue vivo y por el que aún existe afición”.

Aparte de dedicarse a la magia, Manuel escribe letras de hip hop, de ahí su lema –el mago de las palabras- en el que aúna sus dos grandes pasiones. Tiene una maqueta llamada Comienzo con 13 temas “de crítica social y política”.

Actualmente está pendiente de grabar con Ecoson Estudios, una discográfica de Deifontes con la que colabora, una segunda titulada ‘Más que palabras’. “El nuevo disco será más rítmico, con música más instrumental y colaboraciones, en una línea más fresca y comercial”, anuncia Manuel, que también compone temas para otros artistas.

En ambas facetas necesita –según comenta- “ayuda para darse a conocer”. Entre tanto, seguirá creyendo en la magia y las palabras para que la realidad supere a la imaginación.

(10/07/2012)

¡Danos tu opinión!

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.