El Maristán, un nido de ratas voladoras

El Maristán nazarí, el edificio levantado por Muhammad V, en el siglo XIV, a pie del río Darro, ha salido a la palestra después de que el alcalde de Granada, José Torres Hurtado, denunciara el estado de abandono. GranadaiMedia habló con los vecinos que viven en las viviendas más próximas, molestos por la desidia de la Junta de Andalucía hacia un monumento que adquirió hace 35 años, hoy refugio de palomas.

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El Maristán, con su cubierta de uralita. Al fondo, la Alhambra.

Más que un «criadero de ratas» como denunciaba el alcalde de Granada, José Torres Hurtado, el Maristán nazarí se ha convertido en un refugio de palomas. Quizá el alcalde se refería a ratas voladoras, a esa plaga de aves que son una amenaza para el patrimonio  y representan un peligro para la salud.

Se trataba de dar cumplida respuesta al delegado de Cultura de la Junta de Andalucía, Pedro Benzal, por entrometerse en la gestión del cementerio municipal en lugar de ocuparse de los numerosos monumentos que la Junta de Andalucía ha abandonado a su suerte en el Albaicín.

Los vecinos de las viviendas colindantes no tienen constancia de que en el solar abandonado del antiguo hospital nazarí del siglo XIV campen los roedores. Bajo el tejado de uralita anidan, eso sí, las ratas voladoras o palomas que, con sus excrementos, ocasionan demasiadas molestias.

Las palabras del alcalde han servido para rescatar del olvido un lugar declarado Bien de Interés Cultural por la Junta de Andalucía, a la que le compete su restauración desde que en 1987 se hiciera con la propiedad del monumento, y que, pese a los distintos proyectos que se han venido barajando en los últimos años, permanece en el más absoluto olvido.

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Excrementos de palomas en el Maristán.

Carmen, una de las vecinas cuya terraza da al Maristán, dice estar harta de las «cagadas» de las palomas. Hace tiempo que renunció a colgar la ropa en el tendedero de la terraza. Y también hace tiempo que perdió la esperanza de ver recuperado un espacio que en sus inicios fue hospital para pobres y que con el paso del tiempo tuvo distintos usos, desde Casa de la Moneda pasando por almacen de vinos, presidio y casa de vecinos. «Tal y como está el patio no van a hacer nada. Cuando ha habido dinero no han tocado nada y ahora que no lo hay, menos».

Aun recuerda cuando a mediados de los ochenta colocaron el techo de uralita, una cubierta que altera la imagen del barrio si se observa desde la Alhambra. Según Carmen, costó 20 millones de pesetas. «Se nos dijo que eran para proteger unos restos arqueológicos que había a 10 metros de profundidad, un sinsentido. Estuvimos tiempo batallando y denunciándolo en la prensa, pero no sirvió de nada».

Rosina TenenBaum, una ciudadana francesa que vivió 25 años en la Carrera del Darro, pero que se vio obligada a vender su casa porque el ruido de uno de los bares le hacía la vida imposible, coincide en que lo hecho hasta ahora fue «inútil, feo y caro». «¿Quién fue el genio?», se pregunta.

Además de la colocar la uralita, en el lugar se han venido realizando excavaciones arqueológicas. De ahí salieron los leones que se encuentran en los jardines del Partal, algunos escudos de distintas épocas y otros elementos decorativos. Lo último que se supo del edificio fue que la Junta de Andalucía pretendía darle un uso cultural y que estimaba su restauración en 1,7 millones de euros. Tampoco se hizo caso a la propuesta de intervención que en 2003 elaboraron Antonio Almagro y Antonio Orihuela, de la Escuela de Estudios Árabes de Granada.

Vista del tejado de uralita del Maristán desde la terraza de una vivienda contigua.

Ambos investigadores advertían entonces de la posibilidad de que desaparecieran a corto plazo restos de «indudable valor histórico y arquitectónico» si no se procedía a su inmediata conservación. Entre las distintas alternativas que planteaban, se decantaban por la opción de recuperar el edificio en toda su integridad: «Un edificio en ruinas resulta siempre difícil de conservar y mantener. Acudir a sistemas de cubiertas modernas acaba siendo una solución más traumática aún desde el punto de vista estético y de comprensión del monumento, en un entorno especialmente delicado por su alto valor ambiental y con un impacto importantísimo en las vistas desde la Alhambra».

Los investigadores apostaban por recuperar un edificio de alto valor histórico en un lugar de seguir conservando un monumento «a la incuria y el desinterés».

(6-6-2012)

Comentarios en este artículo

  1. Aunque en este caso -como en otros- tiene razón el Alcalde; nuevamente tenemos un ejemplo de la dedicación de los políticos: Mantenerse en su puesto y emplearse en el «y tu más» con el contrario, sin resolver los problemas de los ciudadanos.

    FRAN
  2. […] en el Plan Especial del Albaicín (Pepri), entre los que encuentran algunos BIC, como es el caso del Maristán, cuya situación es sangrante. En casi todos ellos se ha introducido una breve descripción de su […]

    El Albaicín “destruido” desea despertar de su enfermedad censando los edificios en ruinas. | 15mGranada

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