El olvidado ‘eje del mal’

Un reportaje compuesto por una serie de fotos muestra la desidia de las administraciones con una zona, la del Callejón del Gallo, donde se encuentra uno de los conjuntos históricos del Albaicín de mayor valor patrimonial e histórico.

Arco del callejón de las Monjas

Una mujer se adentra en el arco del callejón de las Monjas deteriorado por las pintadas.

Setenta metros lineales por dos de altura es el espacio que la Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía se comprometió a adecentar hace dos meses. En el tramo laberíntico del callejón de las Monjas, que un grafitero con pésimo gusto bautizó como el ‘eje del mal‘, se ha echado por tierra la imagen cautivadora del entorno histórico y de las casas encaladas del Albaicín. Todo un ejemplo de desprecio hacia el patrimonio. El trazo grueso del aerosol invade un espacio donde uno imagina fantásticas leyendas. Hoy es un sitio poco concurrido y, para algunos vecinos, inseguro. Más propio de la marginalidad si se escruta con detalle cada rincón a la luz del día.

 

Garfiti en los muros del Palacio de Dar al-Horra

Turistas pasean a espaldas del Palacio de Dar al Horra, castigado por los grafiteros.

 

El Palacio de Dar al Horra, en el pasado residencia palaciega de la madre de Boabdil, sufre la tortura de desaprensivos que lo mismo les da orinar en sus esquinas que arrojar los botes de pintura con los que operarios contratados por el área de Mantenimiento han adecentado recientemente un tramo del muro frontal, construido sobre una puerta metálica, para impedir el acceso a la muralla zirí y la puerta de Monaita.

 

callejón de las Monjas-muralla ziri-Monaita

Jóvenes trepan por unas escaleras para acceder al entorno de la muralla zirí y la Puerta de Monaita

Pero, ¿cómo poner puertas al campo? No es que se requiera mucho ingenio para salvar las dificultades, pero una simple valla metálica puede servir de escalera improvisada para acceder a un lugar privilegiado y olvidado -otros tantos edificios o entornos históricos- por las administraciones. El problema no es que haya vándalos que  no respeten entornos con mil años de antigüedad, grafiteros que convierten los espacios artísticos en zonas inmundas. La contrariedad estriba en la actuación de las administraciones que, con su desidia, contribuyen al deterioro de joyas que en su día fueron orgullo de los granadinos.

En el cajón del olvido se encuentran los proyectos que iban a convertir en paseo la muralla zirí y las actuaciones para conmemorar en 2013 el cacareado Milenio de Granada, cuya fundación parece más preocupada por promocionarse en eventos deportivos y musicales de dudosa rentabilidad.  Queda conformarse con unas cuantas migajas que poco resuelven y que se venden como maná caído del cielo. No deja de ser un sarcasmo el enunciado ‘0bras de emergencia‘ cuando casi todo en el Albaicín amenaza ruina y resulta inaplazable.

 

Niños en la Puerta de Monaita

Jóvenes se asoman en la Puerta de Monaita

 

Pero ni es el eje del mal, ni un mal menor, ni un mal ajeno, ni hay mal que por bien no venga. Es un mal endémico que requiere del compromiso de las administraciones para recuperar un legado histórico. Y no debe haber mal que dure cien años, ni cuerpo que lo aguante.

Comentarios en este artículo

  1. Desde tiempo inmemorial, nuestros políticos se llenan la boca con la palabra «ALBAICÍN», alabando su belleza e historia, su interés turístico,…. Pero en el fondo hacen muy poco por nuestro barrio, y el «eje del mal» es un ejemplo irritante.
    Gracias por este buen reportaje.

    Antonio Rodríguez Vázquez
  2. Si el Ayuntamiento hubiera realizado el proyecto del parque lineal junto a la muralla Zirí, desde Puerta Monaita a la Puerta Nueva, otro gallo cantaría. Tirar a la basura aquél proyecto ilustra la desidia y la miopía de los actuales gobernantes municipales. Dicho proyecto, que tenía fondos comunitarios destinados a su realización, hubiera atraído a miles de turistas a Granada y dado vida y riqueza al Albaicín.

    Míster Gubu
  3. Es una autentica pena dejar que un tesoro tan valioso y escaso como tenemos en Granada se desmorone poco a poco por la dejadez de las administraciones (todas por igual de sucias y mentirosas). Pero no podemos estar siempre mirando a las administraciones, tenemos que mirarnos a nosotros, los ciudadanos de a pie y ver que el gesto de unos pocos desarmados degrada igual o más que los que realmente pueden hacer algo para parar esta decadencia de nuestro patrimonio.
    Falta mucha, pero que mucha educación.

    Javier Corral

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