El paro en el Albaicín va por barrios

En el Albaicín, la huelga general del 29 de marzo ha ido por barrios. O más bien por zonas. En la parte baja del barrio histórico, el paro ha sido secundado por la práctica totalidad de los propietarios de negocios mientras que, en la zona alta, la incidencia ha sido desigual. Muchos locales decidieron abrir sus puertas.

Alhambra-paseo de los Tristes-huelga-29M

La actividad en el paseo de los Tristes, con la Alhambra al fondo, era nula a primera hora de la mañana.

Alfonso no ha podido hacer huelga. «Ya me gustaría», afirma con cierta resignación. Cada mañana acude a la cuesta de San Gregorio, con su maltrecha guitarra, para sacarse lo suficiente y salir adelante. Se solidariza con los que han decidido secundar el paro general del #29M, pero él tiene que comer de la generosidad de los turistas que transitan a esa hora por la empinada calle. Él se siente una víctima más del pelotazo urbanístico y de su posterior derrumbe. Trabajaba en una fábrica de escayola y ahora, con su guitarra a cuestas, versionea canciones de protesta de cantautores conocidos. Su historia merece un capítulo al margen del #29MHuelgaGeneral.

El Albaicín hoy ha amanecido más silencioso que nunca y más sucio de lo habitual. Los piquetes en Inagra han impedido la recogida de basura en las calles del barrio, donde esta mañana la actividad ha sido desigual en función de la zona. La mayoría de los comercios y negocios del bajo Albaicín, empapelados de pegatinas de los sindicatos llamando a la huelga, ha decidido cerrar mientras que, en la parte superior del barrio, los vecinos desarrollaban su vida habitual. La actividad era menor en Plaza Larga que un día cualquiera pero no faltaba la tienda de comestibles, el bar para desayunar, el supermercado o el puesto de pescado.

«Alguno vino ayer a dar por saco», contaba el propietario de uno de los bares de la zona en alusión a los piquetes informativos. Él respeta el derecho a la huelga pero considera que «no es el momento adecuado». «La madre de todas las batallas viene dentro de unos meses, cuando se empiece a pasar factura».

La imagen era muy distinta en el bajo Albaicín, más expuestos al público y a los posibles piquetes. Unos pocos comercios de artesanía y bares de Plaza Nueva decidieron abrir las puertas, aunque la mayor parte de ellos han permanecido cerrados a cal y canto. Hay quien por temor ha tenido entreabierto su negocio, con la persiana a medio cerrar para despistar.

En la Alcaicería han sido varios los locales de artesanía que han sacado a la calle sus productos, ajenos a la huelga general. En San Miguel Bajo, los pintores trabajaban contrarreloj en la fachada de la Iglesia de la plaza, donde ya huele a Semana Santa. Varias terrazas de las inmediaciones permanecían abiertas, con escasos turistas que, por cierto, se han quedado sin poder visitar la Alhambra ante la decisión de los trabajadores de ir a la huelga.

(29-3-2012)

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