Fin al encierro en apoyo a Carlos y Carmen

Las 17 personas que se encerraron en la Catedral por la inminente entrada en prisión de dos activistas del 15M, condenados a 3 años por participar un piquete informativo, han abandonado por su pie el templo. 2.000 personas exigieron su libertad en una manifestación previa.

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El grupo de personas que se encerró en la Catedral, en el momento de salir del templo. Foto: Jesús Ochand0

Las diecisiete personas que se encerraron la noche del viernes en la Catedral de Granada para protestar por la inminente entrada en prisión de Carlos y Carmen, condenados a tres años de cárcel por participar en un piquete informativo durante la huelga general del 29 de marzo de 2012, han abandonado este mediodía (sábado) el templo entre aplausos y gritos de apoyo a los dos activistas del 15M.

Medio centenar de personas esperaba fuera la salida del grupo, que se ha realizado sin incidente alguno después de que los propios encerrados negociaran con  el arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez, su estancia en el interior de la Catedral para evitar el desalojo. Uno de los jóvenes ha leído un comunicado denunciando que Carmen y Carlos han sido condenados en un «juicio político». También ha aprovechado para «invitar» a la ciudadanía a sumarse a las protestas: «esto solo es el principio, no nos van a parar».

El encierro se produjo tras una multitudinaria manifestación por las calles de la ciudad para exigir la absolución de los condenados al conocerse que la  Audiencia Provincial de Granada había desestimado el recurso que presentaron contra la condena en primera instancia por un delito contra el derecho de los trabajadores. Los jueces han considerado que ambos fueron los «instigadores» de un piquete informativo en un céntrico bar de la ciudad, amenazando y coaccionando a la propietaria  para que cerrara el establecimiento, cosa que Carmen y Carlos niegan con rotundidad. Según señalan, fueron «identificados aleatoriamente» por la policía, que «custodiaba el numeroso piquete» en el que participaban.  Aseguran, además, que no se produjeron amenazas o violencia. «Muchos salimos ese día para pedir a los negocios que cerraran en solidaridad con la jornada de huelga. ‘Chapa y se acaba’, se gritaba por los locales por los que pasábamos, frase que no tuvo las mismas consecuencias para todos», recordó el 15M en un manifiesto al que dio lectura en la movilización de este 30 de mayo

Los protagonistas del encierro aprovecharon una misa de confirmación que se celebraba en el templo para acceder a su interior.  La intención de esta acción planificada no era otra que llamar la atención por la «injusta pena» impuesta a Carlos y Carmen, eligiendo para ello el templo por ser el lugar donde también se encerraron los trabajadores durante la huelga de la construcción de 1970, en la que murieron cuatro obreros.

Manifestación #libertadCarlosYCarmen

Horas antes del encierro arrancaba una multitudinaria manifestación en Granada convocada por el Grupo Stop Represión para exigir libertad para Carmen y Carlos. Al grito de “¡sistema judicial, represivo y desigual” y “libertad, detenidos por luchar”, alrededor de 3.000 personas han clamado contra su condena, dejando claro que “’¡si nos tocan a uno, nos tocan a todos!”.

Tras la movilización, ambos activistas explicaron su situación. Agotados los recursos ordinarios –la sentencia de la audiencia es firme- solo les resta solicitar un recurso de amparo al tribunal constitucional, “con escasas posibilidades de que se admita a trámite”, advirtió Carlos. Ambos descartan pedir un indulto. “Aparte de implicar que nos consideramos culpables del delito, se trata de una petición a un Gobierno que criminaliza los movimientos sociales y que, además, fuerza y tensa la situación para que se violente la protesta en la calle y poder justificar así las medidas represivas que tiene en la recámara”, señaló el joven en clara referencia a la ley mordaza.

“Ya que vamos a ingresar en prisión lo hacemos con la cabeza bien alta”, subrayó Carlos, cuya condena ha roto sus sueños de convertirse en Pediatra. “Me han arruinado el futuro profesional porque ahora debería cursar el MIR y especializarme. Con antecedentes no puedo hacerlo. Pero eso no es lo peor para mí”, resaltó.

Acto seguido Carmen explicaba parte de eso “peor”. La condena por atentar contra los derechos de los trabajadores cuando trataba precisamente de defenderlos. Su pena ha sido “ejemplarizante” y se ha basado en el testimonio de la propietaria del bar “como única prueba”, denuncia Stop Represión, que recuerda la lista de “presos políticos” por participar en movilizaciones.

De hecho, actualmente hay más de 40 causas abiertas contra sindicalistas que formaban parte de piquetes. Y sus penas superan los 140 años de cárcel. “Comenzaron con las multas y, como así no nos han podido detener, han pasado a las condenas de prisión. Pero se van a quedar sin sitio en los calabozos”, auguró Carlos, para quien lo sucedido “ da más motivos para continuar la lucha”.

De alguna manera refrendaba sus palabras la cantidad de manifestantes presentes, entre estos, muchos de sus vecinos de Castro del Río. El alcalde de la localidad, José Luis Caravaca (IU), anunció que elevará una moción “a toda Andalucía para conseguir frenar su entrada en prisión”.

UGT y CCOO han enviado, por su parte, una carta al Fiscal General y al Consejo General del Poder Judicial porque sospechan que se “están dando instrucciones”, explicó Manuela Martínez, secretaria de UGT. “Para todos los acusados se están pidiendo más de tres años”, alertó.

“Lo que está pasando debe ser un factor de movilización más para que sepan que no van a conseguir atenuar la lucha social con represión”, defendió por su lado Manuel Sáenz, miembro de la plataforma Renta Básica.

De momento así ha sido. La respuesta a la convocatoria contra la condena de Carmen y Carlos, extendida a otras ciudades, parece haber avivado la llama del 15M. Se ha convocado, además, una movilización internacional para el próximo 21 de junio.

(30/05/2014)

Comentarios en este artículo

  1. Pretende dictar penas «ejemplarizantes» una Justicia que es todo menos ejemplar: lenta, inoperante y politizada. Ya hemos visto a favor de quiénes se hacen y se ejecutan las leyes en España… ¿Cuántos corruptos y ladrones de guante blanco han pisado y pisarán la cárcel por delitos económicos? Para ellos no hay «sentencias ejemplarizantes» que valgan. Esa doble vara de medir no tiene cabida en ningún Estado de Derecho auténtico. Ninguna democracia que sea real puede vivir de espaldas a la gente.

    Con estas medidas represoras están añadiendo más leña al fuego en un país con una situación social potencialmente explosiva.

    Bert

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