Aprendizaje e interculturalidad en el Zaidín

La Escuela de Verano del Centro Sociocultural del Zaidín es todo un ejemplo de integración e interculturalidad. Monitores y alumnos cuentan su historia.

Su interrupción en el despacho es sólo el preludio de que viene a continuación. Tiene la mirada grande, el pelo tizón y la piel oscura. Es boliviana. Entra para informar de que se está encargando de pasar la lista de asistencia por las diferentes aulas, y Mónica y Regina agradecen la voluntariedad de la muchacha. “Al final, todos nos acabamos ayudando un poco en todo”, comenta esta última.

Es un ejemplo del ambiente que se respira en la Escuela de Verano del Centro Sociocultural del Zaidín, una actividad que se celebra este verano por undécima vez y con la que 55 niños entre 5 y 16 años tienen la oportunidad de ocupar sus mañanas entre clases de apoyo escolar y talleres. Moad, Cheikh, Ayar, Diel… son algunas de las sonrisas que están deseosas de contar lo mucho que les gusta venir aquí. Regina Beiro es la gerente del proyecto y se muestra orgullosa tanto de los niños como de los monitores.

El mensaje de este verano en la Escuela también estuvo presente en la excursión a Playa Granada

El mensaje de este verano de la Escuela también estuvo presente en la excursión a Playa Granada

“Macadú es senegalés, se mudó a España y fue mi alumno de español. Años después, ha pasado la Prueba de Acceso a la Universidad. Ahora estudia Trabajo Social y es profesor aquí”, cuenta emocionada.

Él se siente agradecido por el trato recibido y ahora trata de transmitir lo que sabe a sus alumnos: “Me gusta enseñar, y me siento bien. Esto es un aprendizaje continuo, donde los niños también nos enseñan a nosotros”. Macadú también colabora con Cruz Roja y Granada Acoge, y piensa que “éste es el mejor ejemplo de integración que hay en Granada”.

Los niños se dividen en clases según edad. Los más pequeños cuentan, con la ayuda de Esther, su monitora, lo que hacen a lo largo del día: desde las 10:30, hora a la que desayunan, hasta que marchan a casa después de comer. “La plastilina, los radio-cuentos, los globos de agua, los puzzles, los juegos…” apuntan los más pequeños, de la clase de 5 años, cuando Esther les pregunta qué es lo que más les gusta de la escuela.

La mañana da para hacer algo de deberes, reforzar lo aprendido durante el curso, hacer manualidades … e incluso para salir de excursión, como hacen cada miércoles también con los padres.

“Este es el mejor ejemplo de integración que hay en Granada”

En esta Escuela hay tiempo para todo

¡En esta Escuela hay tiempo para todo!

“Eso es lo bonito, que el centro trabaja con las familias y vemos cómo los niños crecen”, comenta Mónica Ortega, que empezó de voluntaria con 16 años y ahora, con 26, trabaja en la Escuela. El centro está en funcionamiento todo el año, por lo que la oportunidad de “estrechar la relación” es “mayor”: “muchos familiares asisten a las clases de español que impartimos durante el curso, y luego apuntan aquí a sus hijos en verano”, dice Regina.

El aprendizaje de todos es algo de lo que Judit Ortega, también monitora en el centro, se siente muy orgullosa. Cuenta cómo un chico senegalés que llegó hace un mes al país está ayudando con el francés a algunas alumnas a las que les ha quedado esa asignatura para septiembre, mientras él empieza con el español.

El campamento de día del Centro Sociocultural del Zaidín continúa hasta principios de agosto, cuando dan comienzo los verdaderos campamentos en la Sierra de Nigüelas, organizados por la misma institución con historia sobre la que ya te hemos contado otras veces.

(30-07-2014)

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