Una década fomentando los sueños

La escuela de verano del Zaidín, que surgió en 2003 y depende del centro sociocultural, combina apoyo escolar con numerosas actividades de ocio y talleres desde una perspectiva crítica y comprometida. Más de 50 niños celebran este 26 de julio el fin de curso con una función.

Escuela de verano del Zaidín

Los pequeños de la escuela de verano, en el pasacalles de una edición de las fiestas.

“Los sueños cambiaron el destino de los hombres y de las naciones”. Con esta declaración de intenciones arranca el tema ‘Seguiremos’, de Macaco, prácticamente un himno para los 55 pequeños de la escuela de verano del centro sociocultural del Zaidín, que celebra este año su décimo cumpleaños.

Mientras su melodía invita a seguir soñando, los niños se afanan en reconciliarse con las materias que pensaban perdidas, hacen manualidades, crean en talleres que conjugan reciclaje y creatividad y disfrutan de excursiones a la playa o la piscina con la inquietud propia de quien todavía tiene un mundo por descubrir y no está dispuesto a dejar de aprender.

La escuela de verano fomenta, además, sus ganas de descubrir con la misma filosofía del centro sociocultural, del que depende y cuya formación “va más allá» para que adquieran «una conciencia crítica de la situación de su entorno y se impliquen en su mejora”.

escuela de verano del Zaidín

Judit y Regina, en la entrada del centro sociocultural.

No en vano, el centro sociocultural de la calle Zurbarán, como se le conoce popularmente por su ubicación, abrió sus puertas para “dar respuesta a las necesidades del barrio y sus familias”, recuerda Regina Beiro, monitora de la escuela de verano. Con este propósito, agrega, uno de los primeros proyectos que impulsó estuvo encaminado a la alfabetización femenina en unos tiempos en los que pocas mujeres podían acceder a la educación. Muchas de estas alumnas -a las que la prensa de la época bautizó como ‘las guerreras del Zaidín’– se echaron a la calle para que sus hijos tuvieran Educación en un barrio que nació sin escuelas. “El Zaidín luchó por las plazas escolares y las consiguió. Pero por sí mismas no garantizaban que todos tuvieran acceso a la formación o que finalizaran sus estudios con éxito. Ante el fracaso escolar optamos por iniciar clases de apoyo”, cuenta Mari Ángeles Vargas, monitora del centro.

En 2003 se evidenció la necesidad de proseguir ese trabajo durante el estío. Nació así la escuela de verano, en la que trabajan seis monitores y dos voluntarios este año. Se trata de “un sueño hecho realidad que ha permanecido”, resalta Vargas, para la que la iniciativa no sería posible sin la aceptación de los pequeños y el propio barrio. De hecho, desde la escuela de verano -que forma parte de Educa Zaidín, proyecto destinado a la formación de las familias- se trabaja en coordinación con otros muchos colectivos zaidineros. “Lo que hacemos es ayudarnos a crecer como ciudadanos implicándonos en la realidad para transformarla. Y esto se hace desde una perspectiva de barrio obrero e intercultural que lucha por la igualdad y se vuelca para que los niños puedan estudiar”; subraya la monitora.

Actuaciones de fin de curso

Los libros comparten espacio con infinidad de actividades. Aprovechando los últimos días de julio –en agosto la escuela cierra-, cada grupo ensaya una actuación para festejar el fin de curso junto a los padres. Este año la función se celebrará el viernes 26, a las 19.00 horas, en la sala de cristales del centro cívico.

Escuela de verano del Zaidín

Barco construido en la escuela de verano para el pasacalles de las fiestas de 2004.

Mientras las aulas se llenan de coreografías y representaciones, también por estas fechas trabajan el atrezzo y disfraces relacionados con el lema reivindicativo de las fiestas del Zaidín para escenificarlo en el pasacalles. Se trata de una de las actividades que más disfrutan los pequeños, reconoce Pablo Herrera, un niño de 12 años que descubrió la escuela de verano a los 5 y, desde entonces, no ha querido perderse “ni un solo julio”.

No es el único al que le encanta la iniciativa, con la que colabora económicamente la junta de distrito y, por primera vez este año, el Gobierno andaluz.

Judit Ortega, hoy monitora, comenzó como alumna de la escuela, de la que resalta “los lazos de amistad, la unión del grupo, la convivencia y el respeto”. También Regina Beiro pasó igualmente a dar clases tras algunos años viendo como sus hijos disfrutaban de esta experiencia. “Tanto los monitores como los niños y las familias encontramos aquí un espacio de acogida y encuentro con un ambiente único”, señala.

Son algunos de los pilares de una escuela de verano que, una década después, sigue alimentando los sueños del futuro del barrio: los niños.

Comentarios en este artículo

  1. […] el Zaidín, por su parte, están de celebración. La escuela de verano del centro sociocultural cumple una década este año. En sus instalaciones se combina apoyo escolar con numerosas actividades de ocio y talleres desde […]

    Granada Despierta con 'tormenta' en Norte | Granada despierta

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