Un final feliz para combatir la injusticia social

El festival internacional de cortometrajes sociales EDITA enciende sus proyectores el 27 y 29 de noviembre en la Biblioteca de Andalucía y la Fundación Euroárabe. El certamen se aleja de la victimización para promover el cambio.

«Hay películas que te pueden cambiar la vida porque te ves reflejado en ellas. Por eso la cultura es muy valiosa». Lo cuenta el protagonista de ‘La pantalla en la calle’, una de las 10 obras finalistas del Festival internacional de cortometrajes sociales EDITA, que encenderá sus proyectores los próximos 27 y 29 de noviembre en la Biblioteca de Andalucía y en la Fundación Euroárabe respectivamente.

Como el personaje de este cortometraje de César de Nicolás y Juan Martínez, EDITA comparte la convicción de que el cine puede ser una herramienta de cambio y, en este caso, un arma de transformación social capaz de remover conciencias para ‘cambiar el mundo’. 

A diferencia de otros festivales de denuncia social, el certamen granadino huye de la victimización para visibilizar el coraje con el plantan batalla a las injusticias personas que sufren a diario duras realidades sociales en distintos puntos del planeta.  Su intención es clara: «que el público salga del cine con esperanza, sabiendo que se puede hacer mucho por cambiar las cosas y que, de hecho, se está haciendo», explican los organizadores del EDITA, la Asociación Solidaria Andaluza de Desarrollo (Asad), ONGD enfocada a la comunicación para el cambio social, y el colectivo Laeditora. 

Con este objetivo, este festival gratuito ha reconciliado la denuncia social con los finales felices, apostando además por el buen cine. En definitiva EDITA busca «promover la creación y difusión de obras que fomenten la reflexión y lucha por los Derechos Humanos, la equidad de género, la justicia social y la sostenibilidad».

En su quinta edición el certamen ha recibido más de 500 propuestas de 41 países en las que se abordan distintas temáticas como las migraciones, la diversidad funcional, la lucha laboral de distintos colectivos, etc.

Cortos finalistas del Festival EDITA 2018

Entre los cortos aspirantes al premio del público y del jurado, muchos de ellos ya reconocidos internacionalmente, se encuentran Blessy (Susana González, Sílvia Cepero y Carme Gomila), un documental sobre la trata de personas; Ciruela de agua dulce (Roberto F. Canunuto y Xiaoxi Xu), la historia de una mujer transgénero china que por temor a la discriminación oculta su verdadero yo cuando regresa a su pueblo de origen; Cumplevidas (Jorge Naranjo), sobre doce adolescentes que afrontan su enfermedad con vitalidad y sentido del humor; La pantalla en la calle, protagonizada por un iraní que, por sus circunstancias, se siente muy identificado con la película ‘La lengua de las mariposas’; Organizar lo (Im)Posible (Carme Gomila Seguí y Tonina Matamalas Enseñat),  sobre el pulso contra la precariedad laboral que mantiene la asociación autónoma de camareras de hotel, más conocida como Las Kellys; Silencio por favor (Carlos Villafaina), la historia de un joven que convive con su madre y su hermano con parálisis cerebral cuyos planes laborales se truncan tras un accidente ajeno; Las mujeres decididas (Higinia Garay y Itxaso Díaz), trabajo audiovisual sobre diferentes organizaciones femeninas de El Salvador y Honduras y los problemas que afrontan las mujeres a las que niegan el derecho al aborto; Lentejas (Carlos Blanco Bareberà), el retrato de una situación cotidiana entre madre e hija que se convierte en la revelación de un secreto a la vista de todos; Tírala alta, documental basado en hechos reales sobre el equipo infantil femenino del AEM Lleida, una plantilla de chicas futbolistas que logró alzarse con la victoria de una liga íntegramente masculina; y María (Vini Campos), protagonizado por una mujer negra empleada doméstica que, de camino a casa en el autobús, se encuentra con su examante y padre de su primer hijo. Cuando este detiene el autobús y huye todo cambia.

Fuera de concurso se proyectará el cortometraje sobre el turismo masivo Viva el Albaicín, creado de forma participativa por alumnado del Gómez Moreno, promotor de la reciente campaña ‘No me toques la olla’, la movilización ciudadana que ha permitido conservar en manos del AMPA del centro la gestión de su comedor escolar ecológico tras su adjudicación a una empresa de catering.

Historias como estas demuestran que, como relata ‘Sheroes’, corto ganador del EDITA en 2016, «la vida puede ser complicada y dura, pero la actitud de cada uno puede hacer cambiar la realidad. A veces hay que ser valiente y seguir adelante a pesar de todos los obstáculos». Sobre todo cuando se trata de plantar cara a las injusticias sociales, una batalla que merece un final feliz.

Pincha aquí para ver los horarios y pases del festival.

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