Tener hogar es un derecho

La Fuente de las Batallas ha sido hoy, 22 de noviembre, testigo de un flashmob organizado por Cáritas Diocesana para reclamar a las administraciones una mayor sensibilidad hacia los trabajos de protección social que realizan sus casas de acogida, en el que ha tenido especial protagonismo la Casa Madre de Dios (en calle Varela) del Realejo. Docenas de personas escondidas tras máscaras blancas han tejido una red blanca de lana que pretende simbolizar una red que recoja a todos aquellos que caen en tal situación de exclusión que se vean obligados a vivir en la calle. Estas situaciones suponen «una lacra que debería avergonzar a la sociedad» y con esta acción se quiere hacer una llamada a que los ciudadanos, «entrelazados y juntos, podemos».

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Flashmob de Cáritas, en Puerta Real, dentro de la campaña ‘Nadie sin hogar’. Foto: GranadaiMedia

Es un flashmob en Granada, pero no es una acción aislada. De hecho, forma parte de una serie de acciones callejeras que se han simultaneado en 60 ciudades españolas, dentro de la campaña ‘Nadie sin hogar 2010-2015’, y que tiene su día oficial el próximo 25 de noviembre. Desde esta iniciativa se reclaman a las administraciones otros derechos como una renta mínima o el empadronamiento.

La historia de Fernando

Fernando Rodríguez Andrés es uno de los usuarios de esta casa de acogida del barrio. Es joven, vivía en Jaén, y se separó de su mujer. «Al tener hijos pequeños tuve que dejar la casa. No tengo trabajo ni familia, y me vi obligado a acudir a Cáritas», confiesa. En Jaén no podía conseguir alojamiento por más de tres días y le hablaron de la Casa Madre de Dios de Granada, donde está durmiendo desde hace tres meses. El trato que recibe en este albergue es «fenomenal», está muy agradecido. Incluso ha empezado a hacer prácticas en un restaurante y tiene la esperanza de que se convierta en su trabajo. Participó en este flashmob porque cree que hay razones para pedir «un esfuerzo» a las administraciones.
Fernando Rodríguez, usuario de Casa Madre de Dios, de Cáritas at Puerta Real by granadaimedia

El perfil de las personas sin hogar

El manifiesto leído durante esta acción decía: «Hubo un tiempo donde teníamos salud, para seguir luchando; donde había cariño a nuestro alrededor, valorábamos el tiempo y podíamos empatizar con el que lo pasaba mal. […] Pero ahora no, ahora no llegamos ni a ser uno más, no valemos, no estamos, no contamos, no existimos, a no ser, eso sí, que la muerte de uno de nosotros produzca morbo para ser comentada, si alguno de nosotros muere debajo de un puente por frío, o si le han matado de una paliza. Entonces se crea una conmoción que dura un día o dos y se acuerdan de que existimos, mientras tanto no somos ni uno más del montón, solamente somos unos Don Nadie».

Según la Memoria 2011 de Cáritas Diocesana de Granada, a lo largo de dicho año fueron 912 las personas atendidas por la Fundación Casas Diocesanas de Acogida-Cáritas a través de sus diferentes programas y proyectos. De ellas, 336 personas pasaron por el régimen de “Baja exigencia” y 529 por “Atención Inmediata”. De todo ellos 118 también participaron en el “Servicio de Observación”, 40 en la “Atención Rehabilitadora” y 34 en el “Tutelaje Residencial”. Por otro lado 47 fueron las personas que participaron en los programas de adicciones (“Vivienda de apoyo al tratamiento”, 24, y “Vivienda de apoyo a la reinserción”, 23). Más de 320 personas se quedaron sin atención por falta de espacio, una cifra que sigue creciendo.

Roberto Peña es el director de Casa Madre de Dios. Según su experiencia, la situación de exclusión extrema a la que se ven abocados muchos ciudadanos es alarmante ya desde el año 2011. «Nosotros no hemos notado un incremento de la afluencia de demandantes de nuestros servicios tan acusada como en otros servicios de Cáritas, como los servicios de empleo, donde el crecimiento ha sido exponencial en los últimos años. Pero sí hemos notado una cosa. Para que un ciudadano acabe en esta situación de exclusión pasa por un proceso largo. Normalmente, todos tenemos a lo largo de nuestra vida dos o tres sucesos vitales negativos que afectan a nuestro desarrollo, y las personas que acaban sin hogar llegan a esta situación tras pasar por nueve o diez de estos sucesos. Uno no se queda sin sitio donde dormir de la noche a la mañana… Sin embargo, antes de la crisis atendíamos a hombres y mujeres que llevaban sin hogar propio unos cinco años, y ahora atendemos a usuarios que están sin hogar desde hace menos de un año», revela Peña.

Con este flashmob, se ha conseguido poner de manifiesto la vida que viven muchos ciudadanos, en unas condiciones que cada vez están menos distanciadas de lo que se considera una «vida normal». Ciudadanos como cualquiera, escondidos tras caretas blancas que podría llevar cualquiera, el día menos pensado, un día triste y cualquiera como tantos otros.

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