Granada en serie negra

Jane y Philip son una pareja de novelistas escoceses afincados en el Albaicín que han convertido la Alhambra y su ciudad en escenarios de intrigas y misteriosos asesinatos. Firman su serie negra como P.J. Brooke; y si Chandler creó a Marlowe, ellos cuentan con el subinspector Max Romero.

Philip y Jane Brooke novela negra

Philip O’Brien y Jane Brooke posan con sus novelas negras y con la Alhambra de fondo.

Desde el jardín de su casa en el Albaicín, Jane Brooke y Philipe O’Brien tienen una visión privilegiada de la Alhambra, la postal que cualquier turista que venga a Granada hace llegar a sus amigos y familiares.  Una visión romántica de la colina roja que tiene mucho de embrujo, pero también de intriga; de inspiración para complots y otras confabulaciones.

Esta pareja de escoceses, que ha adoptado el nombre de P.J. Brooke para firmar sus libros, lleva más de tres años residiendo en Albaicín y no ha dejado pasar la ocasión de urdir rocambolescas historias, para las que se requiere cierta audacia e imaginación. El resultado es la consumación de dos novelas negras en inglés –‘Blood Wedding’ y ‘A Darker Night’-, cuyos escenarios se desenvuelven alrededor de la Alhambra y en los lugares más representativos de Granada; y cuyos ingredientes no son otros que misteriosos asesinatos, la corrupción, la especulación urbanística, los atentados terroristas y el blanqueo de dinero procedente del narcotráfico.

En ‘A Darker Night’ sorprende que se incluya en la trama al Opus Dei o que se salpique con la sobriedad de las imágenes de la Semana Santa granadina. Mientras que en ‘Blood Wedding’ (Bodas de sangre), el argumento se centra en tratar de esclarecer el enigmático asesinato de una joven musulmana, una historia con más de un sobresalto que se adentra de soslayo en la Guerra Civil y en la muerte de Lorca [Al inicio de cada capítulo se incluye un verso de Federico García Lorca que ha contado con la autorización de la Fundación que dirige la familia, tras el oportuno pago de los derechos. Lo que no podrán utilizar es el título de la obra en caso de que se traduzca al castellano].

Retazos de historia, crímenes misteriosos y negras sombras sirven para mantener el suspense a lo largo de sus obras, en las que se mezcla ficción y hechos reales. “Nuestra ficción tiene algo de real, hunde las raíces en la vida real”, confiesa Jane en presencia de su marido, con quien forma el tándem P.J. Brooke. “Siempre hay un referente histórico que tiene un impacto sobre el presente, pero no tratamos de competir con la novela histórica”, aclara Philip, quien confiesa sentirse atraído por la historia de la España contemporánea.

Si Dashiell Hammett y Raymond Chandler engendraron a los detectives Sam Spade y Philip Marlowe, en las novelas de P.J. Brooke el protagonista es Max Romero, un subinspector del grupo de homicidios de la Policía Nacional, de corte liberal, encargado de desentrañar los enredos y que sirve a los autores para hacer una crónica sobre la moralidad del sistema.

Para la elaboración de ambos libros ha sido necesario un trabajo previo de documentación histórica, de visitar in situ los escenarios –parajes naturales, bares y restaurantes, hoteles, calles…-, de adentrarse en la forma de ser del granadino… “Lo que nos fascinó es que hay dos Granadas muy diferentes: una Granada muy católica, conservadora y a veces reaccionaria; y otra, abierta y progresista. Ese conflicto tratamos de que esté representado en nuestras novelas”, explica Philip si bien Jane apostilla, para evitar malos entendidos, que “no somos anticatólicos”.

Philip fue profesor de la Universidad de Glasgow donde impartió estudios relacionados con ciencias sociales. Con el paso de los años se ha centrado en poner en marcha talleres de escritura creativa. Fue testigo de la llegada del dictador Augusto Pinochet  en Chile, conoce el problema del narcotráfico en Colombia y también ha presenciado la llegada de Chávez en Venezuela. Al igual que Jane, formó parte del Partido Verde de Escocia. Jane, por su parte, trabajó en la Administración local, lo que le permitió conocer los entresijos de la política urbanística. Saben, por tanto, cómo funciona la especulación urbanística o el mundo del blanqueo del dinero procedente de la droga.

La combinación de todos esos conocimientos, poner en orden los detalles de la trama y proceder a transcribirlo al ordenador no ha sido tarea fácil.  “Llega un momento en el que la lucha entre ambos es feroz, la discusión puede ser horrible”, confiesa con cierta ironía Jane mientras Philip asiente con una sonrisa.

Lo que sí procuran es que sus novelas, más allá de contubernios y asesinatos, sirvan de guía turística a los lectores que se sumerjan en sus páginas, aprovechar la ocasión para difundir las bellezas arquitectónicas que exhibe esta ciudad, conscientes de que en algunas guías de su país advierten del problema de la delincuencia.

En la actualidad, dos editoriales españolas meditan  si traducen al castellano sus dos novelas que hasta ahora sólo vieron la luz en Reino Unido y Estados Unidos. Eso sí, los autores reproducen tal cual los tacos españoles porque “tienen una difícil traducción literal al inglés” y porque lo irreverente seduce. “En España hay una especial fijación con la madre”, comenta Jane, quien acto seguido reproduce uno de los juramentos que más le llamaron la atención: “Me cago en la leche de tu madre”.

En este momento pergeñan lo que será su tercera novela que tiene como protagonista al estrangulador del Albaicín, un personaje salido de la cruda realidad que sembró el miedo en el barrio hasta su detención hace unos meses.

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