Esto es Granada o el ombligo del mundo

La fórmula es, por lo menos, peculiar: el disco se abre con Lori Meyers versionando una canción de Miguel Ríos. En el siguiente corte, Miguel Ríos adapta una de Niños Mutantes, que protagonizan el tercer tema ajustando a su estilo uno que en su día hizo Enrique Morente. Y así sucesivamente. 

El resultado de esa cadena es El ombligo del mundo, un disco que va a ver la luz el próximo 22 de abril y en el que, además de los artistas ya citados, aparecen Los Planetas, José Antonio García, José Ignacio Lapido (ambos de 091), Lagartija Nick, Napoleón Solo, Estrella Morente y Eskorzo

A lo mejor el asunto se ve más claro si se especifica el listado de canciones. Allá va:

– Lori Meyers, Vuelvo a Granada (canción de Miguel Ríos)

-Miguel Ríos, Errante (de Niños Mutantes)

-Niños Mutantes, La Estrella (de Enrique Morente)

-Enrique Morente, Tendrá que haber un camino (de Los Planetas). Aquí colaboran el Coro de Cámara de Granada, Jorge Rodríguez Morata y Juan Habichuela Nieto)

-Los Planetas, La torre de la vela (de 091)

-José Antonio García, cantante de 091, El nuevo Harlem (de Lagartija Nick)

-Lagartija Nick, Sebastián (de Napoleón Solo)

-Napoleón Solo, Mónica (de Los Ángeles)

Estrella Morente, En el ángulo muerto (de José Ignacio Lapido, líder de 091 pero incluida en uno de los discos que tiene en solitario)

-José Ignacio Lapido, La pequeña muerte (de Lori Meyers)

-Eskorzo, Mestizo (de Carlos Cano)

 

el ombligo del mundo portada del disto

Portada del disco ‘El ombligo del mundo’, que se publicará el 22 de abril. Foto promocional

Al margen de que la cadena se rompa en alguna ocasión, porque Los Ángeles son versionados pero no intervienen, que es lo mismo que le pasa, por tristes razones, a Carlos Cano, es obvio que todos sus eslabones tienen algo en común: son de Granada.  También, que todos han grabado en el estudio que tiene en la localidad de Peligros el productor Pablo Sánchez, el principal responsable de que este proyecto tan local esté a punto de ver la luz. Después de un montón de tiempo, por cierto, porque empezó a gestarse allá por 2014.

Juntos y revueltos en ‘El ombligo del mundo’

Llama la atención que se hayan apuntado formaciones y solistas de tan distinto pelaje. En principio, Niños Mutantes tienen poco o nada que ver con Eskorzo, aunque ensayen en locales contiguos. Y lo mismo podría decirse de los propios Mutantes y Estrella Morente. Pero aunque haya cosas que separen, son más las que unen. Fundamentalmente, y en eso coinciden los protagonistas entrevistados en este artículo, su vinculación con la ciudad en la que están. 

«Los grupos de aquí no nos hemos ido a Madrid a vivir. Amaral, que son de Zaragoza, sí se fueron. Viva Suecia, que son de Murcia, también, pero los de Granada seguimos todos aquí y la gente nos sigue viendo en los bares y eso», explica Andrés López, guitarrista de Niños Mutantes, que no nació en Granada, sino en Sevilla, y que confiesa que, cuando se mudó, le sorprendió muy gratamente «la hermandad y el respeto» que hay entre las bandas». «Yo creo que en otro sitio, este álbum no se habría podido hacer», remarca.

Una hermandad que se ha demostrado varias veces. Por ejemplo, cuando en 2008 se unieron para grabar el disco Pop en bus. Después, cuando un buen número de músicos salió a manifestarse en el año 2012, una procifestación que promovió la plataforma Granada en Off para protestar contra la situación del sector. También, tres años después, para participar en el documental En Granada es posible, de Cristina y María José Martín Barcelona, que repasa cuatro décadas de música en la ciudad.  

El ‘macho alfa’

En esa película, uno de los protagonistas es Miguel Ríos. El que más, a decir de Antonio Arias, líder de Lagartija Nick, que se refirió entonces a él como «el macho alfa del rock en Granada». Y aunque suene raro que músicos que podrían ser sus hijos y hasta sus nietos le tengan ese respeto y esa admiración, es exactamente lo que ocurre. 

«Miguel es un aglutinador, aunque no le agrade esa definición porque él sí que se fue a Madrid para triunfar. Pero nosotros siempre hemos valorado a quienes abrieron camino y él apostó mucho por la escena local, y lo sigue haciendo», resume Arias. 

Los Niños Mutantes participan en la grabación. Foto: web del grupo.

Andrés López lo corrobora y añade que la senda que inició Ríos la han continuado otros. «Los grupos de aquí están concatenados, en este disco y en la realidad. Nosotros hemos alabado a los de la siguiente generación y ahora ellos hacen lo propio, conservan la idea de que esto tiene que continuar», afirma. 

Venerar al padre, no matarlo

«Aquí no existe la tendencia de matar al padre» -continúa el guitarrista- porque incluso gente que juega en otra liga, como Ajax y Prox o Yung Beef, que en su momento rompieron la baraja, luego se han ido integrando y Beef ha colaborado con Los Planetas».

Sobre la intervención de su grupo en este nuevo disco, Andrés López detalla que se grabó en 2016, que ese verano la estrenó en el festival Low Cost y que «no la elegimos, sino que Pablo Sánchez nos la propuso, pero no tuvimos ningún problema en decir que sí».

«Granada es un lugar de nacimiento de estrellas y un sitio donde compartimos espacios y escenarios. Aquí celebramos el éxito de los demás, lo vemos como propio. Este disco demuestra esa amistad y esos valores que hemos recibido», subraya Antonio Arias, que tiene una peculiar teoría sobre por qué los músicos de Granada prefieren no marcharse aunque tengan éxito. 

A su juicio, es «un poco por chovinismo y también porque si nos alejamos de nuestros pulmones, uno de los cuales puede ser el flamenco, que nos alimenta culturalmente, perdemos. En Granada podemos estar en primera línea y mantener nuestro carácter bon vivant, nuestro hedonismo, nuestros bares y paseos. Eso, entiendo, nos ha hecho sobrevivir al estilo de vida del rock and roll sin sufrir demasiadas bajas. Nuestra música, en combinación con nuestro carácter, es el espíritu del músico andaluz», redondea. 

Aumentar la herencia

Además, para Antonio Arias el mantener la herencia y aumentarla es casi «una obligación» para los músicos más veteranos. «Tenemos que estar atentos a lo que pasa y colaborar. Tuvimos grandes maestros, como Morente, y debemos hacer lo mismo que él, impulsar la carrera de otros, aunque luego nos pueda dar coraje que nos adelanten», añade con una sonrisa. 

Rock, flamenco, jazz, clásica, fusión… Todo cabe en esta ciudad. «Tiramos a todo y así hay más posibilidades de que le demos al pato en la barraca de feria. Además de que hay un gran nivel en todos los estilos y se hacen esfuerzos para que todo esto se mantenga, como demuestra la escuela Gabba Gabba Hey», puntualiza Arias, al que le alegra un montón haber versionado a Napoleón Solo «porque esa canción es un homenaje a Bach y porque ese grupo simboliza un poco la unión en Granada del rock y la música clásica, como pasó en su día con mi hermano Jesús», concluye.

Eskorzo adaptan una canción de Carlos Cano. Foto: web del grupo.

Lo de que Granada tiene a bandas en primera línea en todos los ámbitos es una verdad indiscutible. Lori Meyers, Los Planetas, Niños Mutantes, Eskorzo, Amparanoia, Lagartija Nick y por supuesto 091, los Cero, venerados a más no poder en su ciudad, pueden ser (de hecho lo son) cabeza de cartel en festivales nacionales. «Eso es lo que se plasma en este disco, que es como un puñetazo en la mesa, como decir: Esto es Granada», sentencia Andrés López. 

Las rencillas de antaño

Hablando de fusión, una autoridad en la materia es Tony Moreno, líder de Eskorzo. Abunda en lo de que hay «buenas relaciones entre todo el mundo» y una situación de «corporativismo» de la que personalmente se siente orgulloso.  «Antes había más rencillas, pero yo no he tenido esa sensación sino más bien de respeto y admiración. Luego, es posible que a nuestras espaldas nos digan cualquier cosa…», malicia. 

Eso de las rencillas lo ha vivido Juan Codorníu, que a los 18 años dejó su Algeciras natal para estudiar en Granada, se enroló en Lagartija Nick y ya se quedó aquí. Recuerda que un lugar habitual de encuentro para las bandas que tenían una actuación fuera era la puerta del desaparecido Café Lisboa, en la Plaza Nueva. «Allí a veces coincidíamos los de 091, los de La Guardia y los de Lagartija y ni nos saludábamos», ríe. 

Entiende Codorníu que eso ocurría porque en Granada «hay mucha retranca» (también puede leerse malafollá) y eso, unido al espíritu que existía en los ochenta, «cuando odiar lo que hacía otro era casi obligatorio», llevaba a situaciones así. Por suerte, las cosas han cambiado. «Ahora somos muy amigos», asegura. 

José Antonio García, vocalista de 091, canta en el homenaje tributado a Joe Strummer cuando se inauguró la placeta dedicada a su nombre. A su izquierda, con sombrero, Antonio Arias, líder de Lagartija Nick. Foto: GranadaiMedia.

Aunque reconoce que en Granada «hay referentes locales», cosa que posiblemente no ocurre en muchos otros lugares, el guitarrista de Lagartija Nick opina que el hecho de que existan bastantes bandas con mucha proyección nacional (y hasta internacional), puede servir de «tapón» para otras emergentes. «Algunos músicos se quejan de que siempre estamos los mismos y de que ellos no tienen las mismas oportunidades, lo que a lo mejor es verdad en cierto modo, aunque también lo es que existen iniciativas para noveles», explica. 

La ‘marca Granada’ funciona

Tony Moreno no coincide en eso. «Creo que la marca Granada funciona bien en ese sentido, que si la gente sabe que el grupo que va a escuchar es de Granada, le presta más atención. Ya tienes algo ganado de antemano», sintetiza. 

Al líder de Eskorzo hay que preguntarle forzosamente por su elección para el disco, que es la de un cantante que por desgracia no puede devolver la pelota. «Carlos Cano tiene un repertorio muy extenso pero nos decantamos por Mestizo porque es algo muy nuestro, que va mucho con nuestra música. Hemos intentado hacer nuestra su canción, pero de todas formas él sigue notándose en ella», finaliza. 

Una cosa más: El ombligo del mundo no tiene fines crematísticos, no va a hacer millonarios a los músicos participantes. Se edita con fines altruistas y los beneficios que genere el disco serán para la Fundación Escuela de Solidaridad, una casa de acogida sin apoyos institucionales que acoge a personas en riesgo de exclusión y marginación.

 

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