«Hartos» de drogas y botellón en las plazas

Botellón en la placeta de Larra

«No tengo por qué estar fumando marihuana dentro de mi casa». La queja parte de una vecina del Zaidín. A diario, soporta el «fuerte hedor» a cannabis procedente de una plaza cercana, donde el ruido del botellón se ha transformado en motivo insomnio para la familia. Su protesta es generalizada en determinadas zonas del barrio, «cansado» de las molestias provocadas el consumo de drogas y alcohol en espacios públicos, según trasciende en la mayoría de las juntas de distrito. La última vez, este mismo mes. Los vecinos de la plaza Javier Egea y la placeta de Larra denunciaron su hartazgo por este problema a través de la asociación de vecinos Zaidín Vergeles.

placeta de Larra

Botellas amontonadas en la placeta de Larra.

«En la mayoría de las placetas, por no decir todas, hay tráfico y menudeo de drogas, además de botellones», lamentó el presidente del colectivo, Antonio Ruiz, que reclamó «más presencia policial» para «salvaguardar el descanso» de los vecinos.

«Están hasta las tantas, incluso cuando hace frío», cuentan los residentes en las inmediaciones de Larra y Fernández de Moratín, que en las noches veraniegas han llegado «incluso a aguantar barbacoas a la intemperie hasta altas horas», comentan.

Aunque no están en contra de «que se diviertan», aclaran, el horario de estas fiestas espontáneas -«normalmente se reúnen al mediodía o de madrugada»- ha transformado «dormir» en «misión imposible», ironizan resignados. Según detallan, la mayoría de los vecinos de estas placetas olvidadas son mayores, «muchos de ellos enfermos o con dolencias» que necesitan «tranquilidad». Estas personas viven «asustadas» y no se atreven a decir nada por «temor a represalias», agregan los afectados, que presencian «más de una pelea» prácticamente a diario.

«Algunos se violentan y llegan a las manos», relatan los residentes, que ha desistido en muchos casos de «llamarles la atención para que hagan menos ruido» porque obtienen como respuesta «fuertes insultos e improperios», lamentan.

Para evitar en lo posible el «escándalo» y «que toda la casa huela a porro» se ven obligados a «cerrarlo todo a cal y canto», coinciden los vecinos, para los que este encierro ‘forzado’ «se sobrelleva mejor en esta época», pero resulta «muy duro» en verano.

Restos del botellón en la plaza Muñoz Seca

A estas molestias se suma la «suciedad que dejan» en unas zonas de por sí «muy degradadas», sostienen. «Cuando se van queda todo lleno de botellas, envoltorios, bolsas y otros desechos» que los propios residentes tienen que retirar posteriormente por la «escasa frecuencia del servicio de limpieza» en estos espacios públicos. De ahí que reclamen «medidas» que incidan en el «lamentable estado» del entorno y les devuelvan su «derecho al descanso».

(22/11/2012)

Comentarios en este artículo

  1. Lorena, gracias por tu editorial. No se puede explicar mejor, ¿pero…?, crees que hará efecto en las personas responsables del orden y mantenimiento de la ciudad?, creo que NO, pues hace ya varios años que se etan denunciando los hechos y nadie hace caso.

    A.M.P.
  2. La policía lo sabe perfectamente pero pasan de problemas y no hacen nada por evitar este tipo de concentraciones, es una pena ver como esta gente en la mayoría de los casos jóvenes, estan todo el día en una placeta bebiendo cerveza y fumando de todo, menudo futuro tienen los pobres, si por lo menos lo hicieran sin molestar a nadie….

    Vecino
  3. Este mismo problema unido a otros muchos, vandalismo, violencia, venta de alcohol a menores, conducción temeraria….. sucede desde hace mas de veinte años en la calle Pedro A. Alarcon y las autoridades nos ignoran y hacen caso omiso de sus obligaciones a pesar de las continuas denuncias. Por otra parte apuntar a este periódico que LA ZONA CENTRO TAMBIEN EXISTE¡¡¡

    Inmaculada Pilar S.N
  4. Tienes razón, Inmaculada. La zona centro existe, al igual que Ronda, Genil o Beiro, por poner algunos ejemplos de barrios a los que no llegamos por falta de recursos económicos y humanos. Somos conscientes de ello y esperamos crecer, con vuestro apoyo, para poder cubrir la información del centro y del resto de barrios. Muchas gracias por el comentario.

    GranadaiMedia
  5. Al final, esto del botellón acabará mal; llegará un vecino hasta los mismísimos de no poder dormir, increpará a algunos de estos angelitos, éstos lo amenazarán o directamente lo agredirán, y el vecino, que no es un vecino desarmado sino un militar -por ejemplo-, volará la cabeza a quien se le ponga por delante. Hasta que esto no suceda, y acabará sucediendo, nadie se tomará en serio este fenómeno de mier.da del botellón. ¿A qué estúpido chaval le tocará? ¿Al hijo del alcalde del municipio en cuestión? ¿Al del concejal? O como suele suceder cuando el destino juega a los dados, ¿le tocará al pobre muchacho que pasaba por allí de camino a casa y que no formaba parte del botellón?

    Blas Infante

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