Zaidín 90: la historia de un club de Gorrión

zaidin 90 año 2012

Jugadores del Zaidín 90 en el año 2012.

Hace dos años que el Zaidín 90 tuvo que renunciar a su ascenso a segunda división B. La falta de recursos económicos del  club decano del fútbol sala granadino obligaba a cerrar con puntos suspensivos 25 años de triunfos –sociales y deportivos- dignos de un guión de cine. Y no porque Jorge Iglesias, el alma mater y presidente del desaparecido club deportivo zaidinero se reconozca un cinéfilo o haya crecido, como el protagonista de ‘Cinema Paradiso’, viendo los clásicos del séptimo arte. Más bien por la propia historia del modesto club, que nació en una pequeña plaza de Santa Adela y se convirtió en “el más laureado de la historia de Granada” (superó los 150 títulos), el que “más jugadores ha aportado a las selecciones autonómica y provincial” o “el que más ha cultivado el deporte femenino”… Pero sobre todo porque desde su origen inspiró y motivó a muchos adolescentes en riesgo de exclusión social que nada tenían, salvo sus ganas y un balón, para conseguir todo aquello que se propusieran.

jorge iglesias, fundador del Club deportivo Zaidín 90

Jorge Iglesias, fundador y presidente del Club deportivo Zaidín 90.

“Todo comenzó en el año 88, en pleno corazón de Santa Adela”… rememora Jorge Iglesias, con 17 en aquella época. Un grupo de chavales, entre ellos su hermano, se preparaba para participar en la competición de fútbol que organizaba la asociación de vecinos en las fiestas del Zaidín. “Me propusieron que los entrenara y al final quedaron subcampeones”, relata Iglesias que, ya aquel año, trató de registrar el pequeño equipo. “El notario me dijo que volviera cuando cumpliera la mayoría de edad”, sonríe el presidente, que hizo lo propio dos años después. Así nació oficialmente el Club deportivo Zaidín 90.

“Entrenamos todos los veranos para las fiestas. El colegio Doncel era nuestro ‘cuartel general’. Venía gente de todo el barrio y comenzamos a hacer cantera. En cuatro años reunimos alrededor de 90 jugadores del Zaidín”, relata: “En el 92 ganamos el Trofeo Corpus y en el 93, cuando empezaron a jugar con el Patronato, ya teníamos cinco equipos, uno por categoría con su respectivo entrenador”, entre éstos Ángel Iglesias, su hermano, Sergio Yepes y Paco Casares. En cuatro años ganaron 13 títulos, convirtiéndose en el club con más victorias de Granada.

Cuando contaban sus historias te dabas cuenta de la cruda realidad de estos niños. A muchos el fútbol les sirvió como motivación para salir adelante; otros no lo consiguieron

Antes de que se federara, el Zaidín 90 “cumplía una función social”, explica su fundador, volviendo a la “dura realidad” de unos años “complicados”. “Muchos jugadores tenían a su padre en la cárcel o lo habían perdido, lo que los obligaba a comenzar a trabajar muy jóvenes. En esa época Santa Adela sufría la lacra de la heroína, que se llevó a mucha gente por delante”, lamenta el mister, que creció en esta humilde barriada zaidinera. El fútbol, agrega, se convirtió en una tabla de salvación para muchos jóvenes. “Les inculcamos que a través del deporte podían demostrar su valía. Los entrenamientos y las competiciones los llenaban de ilusión y les permitían olvidarse de su difícil día a día. Además se crearon lazos de amistad muy fuertes entre los jugadores, que compartían grandes dramas y se ayudaban mucho entre sí”, cuenta el entrenador.

Para  que tuvieran vacaciones, algo que ninguno podía permitirse y, de paso, motivarlos, les prometía ir de campamento de verano si llegaban a la final. Fue el inicio de unas convivencias en Dúrcal que se hicieron tradicionales cada estío. “Empezaron yendo 10 o 15. Al final se reunían hasta 80. Por la noche nos sentábamos alrededor de la fogata y escuchábamos historias de terror que les grababa de Radio Nacional. También hablábamos mucho. Cuando contaban sus historias te dabas cuenta de la cruda realidad de estos niños”, recuerda con cierto sabor agridulce porque, si bien “a muchos el fútbol les sirvió como motivación para salir adelante, otros no lo consiguieron”.

Estos jóvenes no solo se enfrentaban a una dramática situación social. También eran “víctimas de los prejuicios por su condición humilde o por pertenecer a la etnia gitana”, relata Iglesias, sintiendo el mismo amargo malestar de entonces. “Los jugadores sufrían muchos desplantes derivados de los estereotipos y prejuicios”, reconoce, mientras revive un episodio que aún hoy logra estremecerlo.

club deportivo zaidin 90

Jóvenes del Zaidín 90 equipados con la camiseta en el colegio Doncel, en el año 95.

El equipo se preparaba para jugar la final del 94 en el pabellón Veleta. “Los rivales venían con sus flamantes equipaciones. En nuestro caso, como no teníamos ni un duro, vestíamos unas camisetas que me había dado un antiguo club del Zaidín, el Atlético Galicia, a las que le había tapado el escudo con tipex. Los jugadores me dijeron que les daba vergüenza salir así”, rememora Iglesias. “¿Cómo habéis jugado todo el año?”, les respondió, para pasar a enseñarles que las personas demuestran su valía por lo que son, no por lo que tienen o llevan puesto. “Empezaron perdiendo dos cero y ganaron dos a tres, convirtiéndose en campeones de Granada”, indica.

Muchos jugadores tenían a su padre en la cárcel o lo habían perdido, lo que los obligaba a comenzar a trabajar muy jóvenes. En esa época Santa Adela sufría la lacra de la heroína, que se llevó a mucha gente por delante

Dos años después, en el 96, federó al primer equipo en primera provincial y el Zaidín 90 ganó la liga. A partir de esa época el club se abrió a toda Granada, con un media de 15 a 20 equipos anuales, y se convirtió en “el más importante de Andalucía”, además del más modesto. De hecho, se financiaba “vendiendo lotería” y con su tradicional caseta en las fiestas del Zaidín. “Hasta hace cinco años nadie pagaba cuotas por la condición humilde de los jugadores. Tampoco tuvimos ayuda alguna. Cuando la economía ha estado bien, las empresas que han querido nos han echado un cable”, comenta, agradecido eso sí por la disponibilidad que han tenido de las instalaciones municipales.

Precisamente por falta de recursos, el Zaidín 90 tuvo que renunciar a la plaza en Segunda B. Sus 25 años de historia, reconocidos con el Gorrión de Plata en las pasadas fiestas  del Zaidín, permanecerán sin embargo imborrables:  más de 4.000 jugadores han pasado por sus equipos y han “sentido el rojo y negro de su camiseta, defendiendo el nombre del barrio por toda España”, subraya Iglesias, quien destaca la implicación del club con la Federación, a la que pertenecían algunos de sus miembros (él mismo integró la comisión de fútbol sala y fue seleccionador provincial) para “ayudar a crecer a este deporte, no tan fácil de financiar como el fútbol”.

El Zaidín 90 también colaboró con otras muchas entidades, como la Universidad de Granada, junto a la que promovió el deporte femenino, el colegio Salesianos, cuyos alumnos solían jugar en el club; o el Granada C.F., al transformarse en su filial de fútbol sala en la etapa de Paco Sanz como presidente. «Pero lo más importante es que hemos sido una gran familia», subraya Iglesias, para el que en un cuarto de siglo el Zaidín 90 «ha conseguido formar a deportistas, pero sobre todo a personas».

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