Entre las páginas del Zaidín de la democracia

Isidro Olgoso, antropólogo, educador y vecino del Zaidín, escribe la segunda parte de la historia del barrio, una continuación de su publicación ‘Entre dos ríos’. La afición por el boxeo, la recuperación de los espacios públicos o la lucha vecinal para acabar con la marginación -una batalla con rostro de mujer- desfilarán entre sus capítulos.

historia del Zaidín

Imagen del bulevar del Zaidín en construcción. Foto del fondo de I. Olgoso

Hace más de una década que Isidro Olgoso, antropólogo, educador y vecino del Zaidín se propuso escribir la historia del barrio. Comenzó entonces un arduo trabajo de investigación en el que se sucedieron numerosas entrevistas con los vecinos, además de incontables visitas a registros y hemerotecas. Así nace años después ‘Entre dos ríos. Historias del Zaidín’, una obra que abarca desde 1953, cuando nació el barrio, hasta finales de los 70 y de la que pudo poner el punto y final «gracias al ex presidente de la asociación de vecinos Antonio Fernández«, quien lo motivó para acabarla. Entre sus páginas Olgoso rescata la Historia de un barrio que miles de rostros anónimos construyeron en su lucha diaria y colectiva.

Isidro Olgoso

Isidro Olgoso, antropólogo y educador.

Aquella edición se agotó en apenas dos meses. De hecho solo en la presentación en el Zaidín, «que coincidió con el día del atentado a las torres Gemelas», se vendieron 500 ejemplares, recuerda Olgoso, que trabaja actualmente en la segunda parte de la historia zaidinera. En esta ocasión hablará del período democrático y retomará apartados que se quedaron en el tintero en su primera obra.

“A raíz de leer el libro muchos vecinos han contactado conmigo para que recuerde historias como las del Cortijo de la Calderona, del que compraron muchas hectáreas para construir parte del Zaidín. Estuvo en pie hasta los 80, marcando el límite del barrio donde hoy se alza el centro de día de mayores de la calle Valencia”, cuenta el antropólogo, que aún no ha decidido si su trabajo se traducirá en un volumen que ahonde en el origen del Zaidín, por un lado, y en la etapa de finales de los 70 a los 90, por otro, o dos libros –uno por etapa.

Tampoco está definido el título, aunque sí algunos de sus grandes capítulos en los que retratará el barrio “desde un punto de vista antropológico y sociológico más que urbanístico” . Desfilarán por sus páginas relatos como la Guerra de Estanislao, al que prohibieron circular por la avenida de Dílar en su autobús.

avenida de Dilar

Avenida de Dilar. Foto del fondo de I. Olgoso.

«Era el responsable de la línea Granada-Gójar-Dílar. Tenía el derecho a hacer parada cuando nació el Zaidín, pero el Gobierno Civil y el Ayuntamiento le dieron la concesión a otro. Entonces Estanislao –Transportes Arana es de sus herederos- inicia una batalla legal contra el Estado. Hay fotos elocuentes de la policía escoltando su autobús para que no se detuviera en el barrio. Hasta finales de los 60 no pudo recuperar la línea. En aquella época valía una peseta montarse y paraba en el cine central, donde actualmente está el Dani. Durante unos años circularon sus buses y los de la Rober hasta que esta compañía se los compró», detalla Olgoso, que hablará, además, de la fuerte afición deportiva zaidinera.

En el Zaidín el fútbol no era el único deporte rey. También el boxeo pegaba fuerte. En los 60 y principios de los 70 se celebraban muchos combates en cines de verano del barrio como el Azul o el Montecarlo. Las extirpes de boxeadores zaidineros -como los Caballero, los Poteto I y II, llamados así porque eran vendedores de frutas,  o los Rejón– se sucedían en el cuadrilátero ante la atenta mirada de sus convecinos. «Solían entrenar en un local de la calle Cataluña y las peleas atraían a personas de toda Andalucía», narra Olgoso.

rio Monachil

Rio Monachil. Foto del fondo de I. Olgoso

La evolución del Zaidín de la democracia y la recuperación de espacios públicos tendrán gran peso, por otro lado, en su nuevo libro. En esos años el cambio es radical: «Se pasa del Zaidín de la marginación al barrio de los pisos millonarios. Del Zaidín ciudad sin ley en el que la gente ocultaba vivir, al de la clase media alta», señala el historiador, para el que la asociación de vecinos, a la que pertenece desde sus orígenes, juega un papel muy importante para acabar con el estigma y los guetos durante la Transición.

«Se luchó por los planes de urbanismo, por infraestructuras como el centro cívico, los centros de salud o los colegios, una movilización que rescato en el primer libro», detalla Olgoso, que repara en «la reivindicación en femenino» durante aquella época, cuando las vecinas cortaban prácticamente a diario las carreteras para reclamar mejoras. «La lucha ha tenido y tiene rostro de mujer en el Zaidín», subraya, recordando a Gloria Mas, «una religiosa y maestra con una mentalidad muy abierta que luchó mucho por el barrio». En esta transformación también han tenido «un papel de peso otras profesoras como Gloria García de Quevedo, que siempre ha reivindicado la Educación y el barrio», agrega Olgoso, que dedicará un capítulo del libro «a la convivencia entre vieja y nueva cultura».

«Las fiestas populares, los carnavales o el teatro, normalizado hoy día» y «en auge en los 80, cuando se representaron numerosas obras en las plazas» resultaron de esas nuevas tradiciones. De las antiguas «sigue muy viva la Semana Santa gracias a las cuatro cofradías del barrio», reconoce el antropólogo, entre los promotores de las primeras fiestas e impulsor de numerosas actividades culturales desde la asociación y el club juvenil.

zaidin antiguo

Al fondo el cortijo San Antonio, hoy polideportivo del Zaidín. Foto del fondo de I. Olgoso.

Retirado de la política tras cuatro años como concejal del PSOE, Olgoso ha vuelto a la base, donde prefiere estar, formando parte de esa historia anónima que escribe consciente de la importancia de la memoria y la utopía, dos ‘ingredientes’ que, pese a su corta edad, el barrio parece llevar marcado en su ADN. Igual porque, como refería el subcomandante Marcos en una entrevista, los vecinos saben que olvidar «la memoria significa dejar la historia sin causas ni culpables. Y eliminar la utopía deja al presente y lo predeterminado como única opción».

(25/04/2013)

Comentarios en este artículo

  1. Me encantan las fotos publicadas, sobre todo las de la nueva zona del polideportivo y comprobar como era antes, despues y durante las primeras obras, no me importaria ver más. Saludos.

    Vecino del Zaidín
  2. Yo tengo una foto igualita que la última, tomada hace 25 ó 30 años desde el balcón de casa de mis padres en la Calle Palermo, que daba para la parte de atrás, Pintor Manuel Maldonado y donde lo único que se ve es el Colegio Sierra Nevada en medio de los campos y cultivos que era lo único que había por allí en aquella época.

    Vecino del Zaidín
  3. Yo también tengo algunas fotos de esa zona y ese tiempo

    Amador Heredia

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