«Soy una obrera de la pluma»

La Asociación de Vecinos del Bajo Albaicín homenajeó a la escritora Antonina Rodrigo con la colocación de una placa en el Callejón del Gallo. La historiadora recordó su origen obrero y dijo sentirse «muy emocionada» por el gesto.

placa Antonina Rodrigo, Albaicín

Antonina Rodrigo, con gafas de sol, observa la placa dedicada por la Asociación del Bajo Albaicín en el Callejón del Gallo.

La escritora e historiadora Antonina Rodrigo ya tiene una placa en el Callejón de la Lona, a escasos metros de la que fue su casa durante su infancia y donde hoy se levanta el mamotreto del Centro de Servicios Sociales del Albaicín. La Asociación de Vecinos del Bajo Albaicín rindió un sencillo homenaje a la biógrafa de tantas mujeres relevantes y, en muchas casos silenciadas, que formaron parte de la vanguardia intelectual, política y artística de España.

La presidenta del colectivo vecinal Lola Boloix ensalzó precisamente su labor de investigación y recuperación de la vida de tantas mujeres, algunas de ellas olvidadas, y mostró su deseo de que en un futuro se le pueda dedicar una pequeña plazoleta al final del callejón, antes de llegar al Palacio de Dar al Horra.

Acompañada de familiares y de Estela Medina, actriz uruguaya y discípula de Margarita Xirgu, con la que mantuvo un encuentro en las VI Jornadas sobre Republicanismo Español que se han celebrado en estos días, Antonina Rodrigo se mostró «muy emocionada» y «agradecida» por un reconocimiento que valora, dijo, por encima de muchos de los premios que ha recibido a lo largo de trayectoria como escritora.

Antonina Rodrigo, nacida en 1935, recordó sus orígenes humildes en el Albaicín, la forma de vida de los obreros, el mundo al que dijo pertenecer, en contraste con los «burgueses y ricachones que vivían encerrados en sus cármenes, ajenos a la gente que trabajaba». Ella se considera una «obrera de la pluma» que estudió con los sindicatos obreros y que no olvida sus orígenes.

Pese a tener su residencia en Barcelona, confesó sentirse cercana al Albaicín, al que siempre nombra como lugar de nacimiento en las solapas de sus libros. «La primera geografía de un niño son las calles de su barrio, lo que el niño ve cuando empieza a transitar», subrayó.

También dijo estar al tanto del «declive» del barrio. Se refirió a la «auténtica comunidad» que formaban los vecinos durante los años de posguerra, a la «maravillosa» Casa de la Lona, una corrala ya desaparecida que se encontraba a escasos metros de su vivienda. De su casa de la infancia solo guarda el recuerdo, fotografías y una acuarela de Emilio Orozco que regaló a la Asociación de Vecinos del Bajo Albaicín, a la que animó a «documentar» la forma del vida del barrio a lo largo de su historia.

Su emocionado discurso de agradecimiento recibió el aplauso del público formado por familiares, vecinos, amigos y representantes de la política municipal, entre los que se encontraban el concejal socialista Miguel Ángel Fernández Madrid y sus homólogos de IU, Maite Molina y Francisco Puentedura.

El homenaje a Antonina Rodrigo forma parte de una serie de reconocimientos que la Asociación de Vecinos del Bajo Albaicín viene dedicando en los últimos años a albaicineros ilustres, entre ellos a Enrique Morente, Ataúlfo BarrosoMiguel Hita, Dolores Heredia López ‘La Comino’ y José Ferrer ‘El Niño de las Almendras.

 

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Comentarios en este artículo

  1. Un magnífico artículo de un gran periodista. Enhorabuena, Alvaro Calleja. Enhorabuena, Antonina y enhorabuena, Asociación de vecinos «Bajo Albayzin»

    Paco

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